El domingo se estrenó el sexto capítulo de la quinta temporada de Game of Thrones y el Internet reaccionó de manera bastante violenta. Para los que no lo hayan visto o no hayan llegado a este punto de la serie, les recomiendo dar marcha atrás ahora que habrá SPOILERS.

Desde el final de la temporada pasada parecía que el romance que mantuvo Game of Thrones con su público y la enormemente caótica opinión pública de Internet empezaba a menguar. Los memes comenzaron a pasarse a la burla, programas como South Park empezaron a parodiar la lentitud de la trama, algunos otros quedaron insatisfechos por los cambios narrativos a la base de las novelas. Con todo, Game of Thrones parecía estarse tambaleando: los productores hablaron del final de la serie, George R.R. Martin, escritor de los libros, aceptó que pronto la serie rebasaría su propia capacidad de publicación y todo se convirtió en un frágil baile sobre hielo al fuego.

Dentro de este ambiente peculiar de desencanto que muestra bien una baja en la popularidad del programa –¿qué podemos decir? Con la costumbre de buena televisión, el público se ha vuelto tal vez más caprichoso (como es normal)–, el episodio de ayer vino a colmar los ánimos de Internet que explotó contra los productores de la serie. Y fueron distintos los motivos de cada quién. Para algunos la violación de Sansa Stark significa una de tantas variaciones a los libros y la crítica se encaminó hacia este rumbo tan distinto que está tomando el programa (aunque, aceptémoslo, lo que le pasa a Jeyne Poole en su matrimonio con Ramsay Bolton en los libros es mucho peor).

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El último capítulo de la serie tiene una polémica escena con el personaje de Sansa Stark

Para otros, el cambiar la trama del libro para retratar la violación de un personaje central en vez de las atrocidades cometidas a un personaje menor es una estrategia narrativa barata que busca para crear empatía hacia Sansa. Y bueno, los que sustentan esta crítica se molestaron, además, por la idea de retratar la violación de una menor de edad en pantalla sólo para lograr la adhesión del público hacia una causa o encaminar su odio (digo, si no les había ya colmado el plato) hacia el terrible Ramsay.

En todo caso, las repercusiones no se hicieron esperar. La página de comentario geek Themarysue.net, por ejemplo, sacó un comunicado en el que explica sus razones para dejar de publicar contenido sobre la serie. Entre otras cosas, lo que más les molestó fue el uso de la violación como un mecanismo narrativo que –en su opinión– no queda, para nada, justificado en la trama del programa. Para ellos ésta es la gota que derramó el vaso y la humillación y ofensa sexual a una mujer en pantalla no puede ser tomada como una excusa para hacer avanzar la trama.

A partir de aquí, con todo lo sensible que puede llegar a ser el tema, cada quién se puede formar una opinión propia. Lo que sí es que, después de tanta resonancia y una bandeja de entrada a punto de estallar, George R.R. Martin dio también su opinión sobre el asunto. Primero que nada pidió que dejaran de molestarlo por cada decisión que la serie toma: al final él es el escritor de los libros y tiene poco que ver con las decisiones creativas de los productores del programa. Pero, además, dijo algunas cosas interesantes sobre la forma en que se desarrollan las dos tramas en literatura y en pantalla chica:

“¿Cuántos hijos tuvo Scarlett O’Hara? Tres en la novela, uno en la película. Ninguno en la vida real: era un personaje de ficción que nunca existió. El programa es el programa y los libros son los libros; dos formas diferentes de contar una misma historia.

Ha habido diferencias entre las novelas y la serie de televisión desde el primer episodio de la primera temporada. Y durante todo este tiempo, he estado hablando sobre el efecto mariposa. Pequeños cambios llevan a cambios más grandes que llevan a cambios enormes. HBO lleva más de cuarenta horas haciendo lo imposible en la demandante tarea de adaptar mis (extremadamente) largas y (demasiado) complejas novelas, con sus tramas entrecruzadas, sus giros y contradicciones, sus narradores dudosos, los cambios de punto de vista, las ambigüedades y un elenco de cientos de personajes.

En cualquier caso, rara vez ha habido una serie de televisión que haya sido fiel al material original (si dudan de esto, pregúntenle a los fans de Harry Dresden, o a los lectores de las novelas de Sookie Stackhouse, o a los fanáticos de los cómics de WALKING DEAD)… pero, entre más largo se hace el programa, más grandes se hacen las mariposas. Y ahora hemos llegado al punto en que el aleteo de una mariposa está moviendo tormentas, como la que actualmente atasca mi mail.”

La respuesta de Martin, a pesar de todo lo que se pueda debatir sobre las particularidades éticas de la escena de violación, me parece de lo más sensata. Aun así creo que toda esta controversia viene en un momento de desencanto con la serie en donde la primera sorpresa ya pasó y comienzan a acumularse las quejas. Porque en el mundo patriarcal de Game of Thrones no ha sido la primera ni será la última escena de violación, violencia a la mujer, abuso sexual físico o verbal –a hombres y mujeres–, que veamos. Cuestión de retratar un mundo brutal de violencia masculina medieval en la ficción. Los cambios entre libro y serie son cosa aparte que se puede discutir en cuanto a la viabilidad de una traducción entre medios (y a todo eso la respuesta de Martin nos parece suficientemente esclarecedora).

Para terminar, Martin aclaró lo siguiente:

“La prosa y la televisión tienen fortalezas muy distintas, diferentes debilidades, diferentes requisitos.

David (Benihoff) y Dan (Weiss) y Bryan (Cogman) y HBO han tratado de hacer la mejor serie de televisión que han podido.

Y, desde aquí, yo he tratado de escribir las mejores novelas que he podido.

Y sí, entre las dos hay cada vez más diferencias. Dos caminos divergentes en la oscuridad de los bosques, supongo… pero al final seguimos queriendo llegar al mismo lugar al final.

Mientras, espero que los lectores y los espectadores disfruten del viaje. O de los viajes, según el caso. A veces las mariposas se convierten en dragones.”

Finalmente, esperamos que la serie siga causando polémica, que se siga hablando de varios asuntos y que todo se encamine hacia la mejoría en un programa que ya no causa el furor que llegó a levantar. Esperemos también que podamos seguir teniendo estos fecundos debates sobre la ética televisiva y los problemas de traslado de un medio a otro. Pero, sobre todo, esperamos poder seguir disfrutando de adaptaciones geek tan enormemente importantes en la televisión y que el cariño reciente del mundo hacia la fantasía no mengue en la tragedia de Sansa o en el llanto discreto de Theon.

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