Hoy se confirmó la muerte este enorme escritor de fantasía que nos trajo Discworld, el humorista incasable, el satírico del género, el creador británico inagotable.

A través de su cuenta personal de Twitter hoy nos enteramos de la muerte del escritor británico Terry Pratchett a los 66 años, con todo el peso cómico de la referencia a Muerte, su personaje. Escrito con las mayúsculas típicas de Muerte el tuit rezaba: “POR FIN, SIR TERRY, DEBEMOS CAMINAR JUNTOS”. Los siguientes tuits confirmaron, con toda poesía, el fallecimiento del consagrado autor: “Terry tomó el brazo de Muerte y lo siguió a través de las puertas hacia el desierto negro bajo la noche interminable”, “El fin”. Y el fin será para el incasable escritor, pero nunca para la inmensa obra que lo sobrevive.

Con Pratchett se termina un ciclo en la literatura británica: antes de J.K Rowling, éste fue el escritor más vendido de la gran isla. Con 70 novelas en su larga carrera, Pratchett construyó afanosamente mundos y espacios increíbles que le sobrevivirán por mucho tiempo. Discworld fue una parodia juguetona a la fantasía habitual, pero también un mundo aparte, la apuesta increíble de poder crear reglas propias a la lógica de un universo que nos parece improbable, imposible, ridículo.

Los mundos planos de Pratchett sólo eran un reflejo burlón de nuestra realidad; porque nunca vemos más allá de nuestro tapete y, si lo decidiéramos con la mirada, este mundo seguiría siendo una llanura que termina abrupta. Bien lo sabía este mítico autor: pasa el tiempo y pasa la pena, la vida finalmente es un desfile de muertes y sobre este planeta todos andamos bailando al borde del precipicio.

Discworld
Ilustración que sirvió como portada para una de las ediciones de Discworld

Desde el 2007 Pratchett fue diagnosticado con una forma rara de Alzheimer temprano. Y el autor afrontó con valor y denuncia pública la demencia, la pérdida de memoria, el desvanecimiento sutil de su persona. Jamás perdió el buen humor. Su editor finalmente dijo que murió en paz, rodeado de familiares y con un querido gato arrullado,en una cama amplia, sobre sus piernas.

Ojalá que Rihanna, su hija, continúe con el legado de un escritor que siempre quiso la expansión ininterrumpida del vasto universo que creó. Ojalá que podamos leer más ficción entre los muros –o los bordes– de esos mundos intrigantes de realidades probables. Ojalá que vivan todavía sus enseñanzas en la burla crítica a todo, por el derecho a la muerte escogida –que finalmente no escogió–, y, como reza su escudo, por vivir sin miedo a la parca.

¡Adelante bravo compañero!

fuente Terry Pratchett (Twitter)

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