La tradición de dar regalos en navidad no es tan vieja como pensabas, tiene alrededor de 150 años.

dibujo de la navidad de la Reina Victoria

(Royal Collection Queen victoria)

En nuestros días es difícil imaginar una Navidad sin regalos, pero esta tradición de hecho es bastante reciente. La moda de los regalos se instauró hace unos 150 años. La culpable de esto fue la reina Victoria de Inglaterra, que a mediados del siglo XIX decidió hacer regalos a sus hijos cada Navidad. Todo comenzó en 1841, cuando le dio un retrato de ella misma a los siete años a su esposo, el príncipe Alberto. En 1850, los hijos de la reina obtuvieron varios regalos navideños, entre los que se encontraban una espada y una armadura.

La prensa inglesa en el siglo XIX ya era una institución enorme y de respeto. En esos años ya era común vender periódicos si en la portada se hablaba de un escándalo de la familia real. Ocasionalmente se hacía un recuento de las costumbres de los ricos y poderosos (más o menos parecido a lo que hoy se hace sobre la vida de las estrellas de cine), y la gente que leía los periódicos gustaba de imitar esas costumbres. Por eso el gesto de la reina Victoria se expandió pronto y en poco tiempo se hizo costumbre navideña.

Fragmento del retrato que regaló la Reina Victoria al Príncipe Alberto (Royal Collection Queen victoria)

Por si fuera poco, la Reina Victoria y el príncipe Alberto también popularizaron la tradición de llevar un árbol dentro de la casa (originalmente era un abeto), y adornarlo en navidad.

Sin duda alguna, el excesivo consumismo navideño es preocupante, pero el hecho de que se den regalos en esta época no es raro. Para los religiosos más conservadores los regalos navideños están en contra de la celebración del nacimiento de Cristo. Lo cierto, no obstante, es que la fiesta del solsticio de invierno (la raíz pagana de la navidad) desde hace siglos está pensada para hacer feliz a la gente, por lo que la idea de los regalos parece bastante apropiada. Claro que las compras compulsivas, la depresión invernal que suelen provocar y las deudas que dejan para enero sí que son costumbre que atentan contra el espíritu de celebración y alegría que debe reinar en la fiesta del solsticio de invierno.

fuente Live Science

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