Después de ganar dos Golden Globes en la pasada edición de los premios, Amazon está con todo para competirle fuerte a Netflix. En todo esto, el gigante de Internet quiere producir series completamente nuevas que puedan pelear un mercado cada vez más vasto y generoso.

Primero fue el éxito de Transparent en los premios y el regreso del genial Jeffrey Tambor (Arrested Development) en un papel de lo más riesgoso y complejo como un transgénero en drama familiar. Después fue la contratación de Woody Allen para que haga lo que quiera en una nueva serie (y con esto se sigue acentuando el salto de grandes directores del cine a la televisión en la línea de Lynch, Scorsese, Del Toro o Fincher). Y ahora, Amazon Studios sacó una lista de 13 pilotos para que los espectadores voten su permanencia en producción.

Entre todas estas ocurrencias, les quiero hablar un poco del piloto que sacaron basado en la enorme novela The Man in the High Castle (1962) de Phillip K. Dick. Sin ver muchos de los otros programas, para mí éste es el que se lleva, de lejos, las palmas.

Sabrosas referencias

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El piloto de esta posible nueva adaptación se basa en una ucronía del afamado escritor de ciencia ficción que nos trajo Do Androids Dream of Electric Sheep? (la madre novela de la cual nació Blade Runner); y la enormemente inquietante A Scanner Darkly, entre mucha y variada ciencia ficción de primera clase. The Man in the High Castle cuenta la historia entrelazada de diversos personajes en un 1962 alterno a nuestro tiempo y espacio. En este universo Roosevelt fue asesinado en 1934 y los presidentes americanos que le siguieron mandaron toda la Segunda Guerra Mundial por un tubo con una política de no intervención.

El asunto es que, como los americanos tardan demasiado en entrar al conflicto, los japoneses se apoderan del pacífico y Australia, mientras que Alemania tumba a los británicos mucho antes de Stalingrado. Con esto, el mundo queda dividido entre el Tercer Reich y el imperio japonés. La novela se desarrolla principalmente en San Francisco, una ciudad en la parte japonesa de Estados Unidos. Del otro lado, en Nueva York, los alemanes concentran su ocupación americana del este. El centro de Estados Unidos queda como un yermo neutro en donde se refugian algunos ciudadanos perseguidos, otros hastiados, algunos solamente pasando el tiempo en lo que el mundo termina de consumirse.

La novela parte del espionaje y las intrigas políticas para irse adentrando en la vida peculiar de varios hombres y mujeres atrapados entre los juegos de poder, la amenaza nuclear y el destino que va pautando el libro del I-Ching. Se reconoce aquí, a cada paso, la escritura de Dick, con sus introspecciones bizarras, las vívidas alucinaciones que te hacen confundir, como lector, la realidad del libro y la locura de los personajes; los cambios bruscos de narrador, la imaginación abierta y una ciencia ficción con mucha carne pegada al hueso. Construida con saltos caóticos, llena de referencias contextuales de lo más jugosas y convirtiéndose poco a poco en un complejo juego de realidad alterna, esta novela es un verdadero imperdible para los fanáticos de las historias que nunca ocurrieron. No les cuento más para no quemarles mucho de su deliciosa trama pero les recomiendo echarle una ojeada en las múltiples versiones descargables que van a encontrar por ahí.

Sabrosas infidelidades

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Aquí voy a contar posibles spoilers así que, si no han visto el capítulo, corran a encerrarse y regresen para leer unos cuantos comentarios sobre la intrigante adaptación que ahora nos propone Amazon.

El piloto comienza con estruendo. La escena de los créditos es tal vez una de las mejores que haya visto desde hace tiempo en una serie de ciencia ficción: bella, sutil, con una música escogida a lo tremendo y unos visuales inquietantes. Y aquí no se acaba el golpe inicial de contexto: la primera escena en el cine muestra propaganda del Reich en Estados Unidos y es simplemente perfecta. Ahí están todos los elementos de la comunicación fascista en el elogio al trabajo comunal y los objetivos unitarios, en la confianza por los líderes y los símbolos de impacto (esa cruz gamada sustituyendo la dispersión en estrellas de los estados americanos por una unidad alemana es perfecta). Y claro, Times Square ambientado en los años sesenta con un atiborre espectacular de simbología Nazi. Además, todo el contexto dado a través de la publicidad, los grafitis (por ahí hay un Hitler con lentes pintados), los programas de televisión y los posters resquebrajados de derrota americana, son geniales al mero estilo Verhoeven. Los detalles mórbidos de los exterminios caen después, apilando más contexto, en la forma de cenizas humanas como nieve sobre las montañas.

Y sí, esta serie, a pesar de diferir en mucho del libro, ambienta a la perfección todo un universo de forma mucho más sencilla y directa que en la novela. Y esto no nada más es necesario para atrapar al público en el tiempo reducido de un piloto, sino que queda bastante bien para el formato de televisión en el que no puedes pasar horas adentrando un contexto.

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En The Man in the High Castle el mundo queda dividido entre el Tercer Reich y el imperio japonés

Las diferencias, claro, van a saltar a la vista de todos los fanáticos de la novela. Los eventos pasan más rápido (Baynes y Tagomi hablan directamente de los asuntos de espionaje) y algunos protagonistas cambian completamente de perspectiva (como es el caso de Juliana que aquí no es la desestabilizada femme fatale con miedo a los hombres). Hay muchos más personajes e historias de fondo; la acción política se desarrolla diferente (Hitler sigue en el poder y la organización de territorios cambia, por ejemplo). El asunto apunta, finalmente, a una historia de resistencia americana que no existe en la novela. Con todo, esto no cambia en gran cosa la inteligencia primera del libro y señala una adaptación claramente televisiva que toma sus concesiones sin perder nunca la substancia de la historia que cuenta. (Y, como vimos con 12 Monkeys, esto no es evidente).

Finalmente, la diferencia en la adaptación que tal vez parece más evidente funciona de forma espectacular. El libro alternativo adentro de la historia escrita (The Grasshoper Lies Heavy) se convierte aquí en imágenes. Esto funciona muy bien para el traslado a la pantalla chica y da una sensación mucho más directa de la posibilidad de universos alternativos. En esto, el desarrollo de la trama parece bien encaminado hacia el final de la novela y, desde ahí, tal vez, nos puedan sorprender con nuevas e inventivas creaciones.

Sabroso entusiasmo

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En algún momento del piloto se ve a un comensal del restaurante en el que encuentra Juliana al oscuro personaje de Joe (muy cercano en acento y todo a la novela) haciendo una figura de origami. El guiño es claro: Ridley Scott está en la casa. Como productor de la serie, tal vez este legendario director de ciencia ficción (que se ha gastado mucho últimamente), pueda volver a inyectar algo de grandeza a otra gran interpretación de la obra de Dick.

Lo que queda ahora, si les interesó el piloto (y acá lo pueden ver gratis) es que, como lo estamos haciendo compulsivamente, voten por la serie en Amazon y crucen los dedos para que le den más tiempo al aire. El año pasado, como apuntamos en nuestras recomendaciones, fue un gran año para las series geek. Si se logra el fichaje de esta serie que se anuncia con todo carisma, no necesitaremos de oráculos para anticipar que el 2015 también tendrá sus alternativas encantadoras para encantados de lo alternativo. Esperemos, solamente, que esta historia sí se cumpla.

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