Quiero dedicar un tiempo a la educación a nivel mundial, aprovechando todo el ruido que se hecho en medios sociales con el folleto del Miraflores y las nuevas condiciones que la era digital nos brindan.

Ya las escuelas en todo el mundo tienen diferentes posturas frente a la disyuntiva de educar con pantallas y tecnología -que haga llegar más alto a los estudiantes y aprovechar sus años de buena memoria y capacidad de aprendizaje- o regresar a lo básico y buscar que no utilicen ni una calculadora para evitar que su capacidad de razonamiento se atrofie, y para mostrarles que los genios y empresarios más importantes e interesantes no fueron más inteligentes que cualquiera de nosotros ni tuvieron mejores condiciones.

Total que mientras unas escuelas incluyen el uso de iPads, Internet, aplicaciones y demás herramientas tecnológicas para educar a los niños, otras instituciones aconsejan a los padres que los alejen de las pantallas, incluso en casa.

Así como el Miraflores nos ha dejado ver la falta de información sobre temas transcendentales en la vida de un adolescente y lo propaga en un documento con el nombre de la escuela, la tecnología empieza a ser un asunto de suma importancia al que los padres deben dedicar un tiempo para tomar decisiones sobre cómo educar a los hijos.

Si bien la escuela The Waldorf Institute promueve la idea de que que la tecnología disminuye la capacidad motriz, creativa, de concentrarnos en temas específicos por largo tiempo y la habilidad de socializar en forma sana, no podemos negar que será parte de las vidas en las próximas generaciones. Uno de los aciertos de la tecnología es la capacidad de personalizar las aplicaciones y perfiles que tenemos hasta hacerlos prácticamente una extensión de nosotros mismos. Imagina las posibilidades de tener una educación personalizada. Entender cuáles son las habilidades más grandes de cada estudiante y en qué materias necesita trabajar más y hasta qué punto es sano forzarlo.

Abraham Maslow dijo en un momento: “Supongo que es tentador, si lo único que se posee es un martillo, tratar cualquier tema como si fuera un clavo”. De la misma manera, es muy tentador educar a todos los niños como si fueran iguales cuando lo único que tienen en común es que son niños. Imagina que la educación evoluciona y se convierte en lo que siempre soñamos: una forma personalizada de poder entender cuáles son nuestras mejores oportunidades para ser felices considerando las capacidades que podemos desarrollar mejor.

Educación-02
La tecnología empieza a ser un asunto de suma importancia al que los padres deben dedicar un tiempo para tomar decisiones sobre cómo educar a los hijos (foto: John Watson)

Yo entiendo nuestro miedo a no saber dónde parar y no entender las consecuencias que la tecnología puede traer en nuestros hijos. En repetidas ocasiones me pregunto las consecuencias que tiene la tecnología incluso en mi vida, pero no podemos tapar el Sol con un dedo y creer que si no le enseñamos a nuestros hijos cómo usar la tecnología, ésta puede simplemente desaparecer.

Todos los avances tecnológicos están aquí para quedarse, y lo mejor que podemos dejar a las próximas generaciones es la capacidad para entender cómo funcionan las cosas y para qué fueron creadas y cederles la batuta a su debido tiempo. No quiero incentivar el uso desmesurado de la tecnología, simplemente creo que lo peor que podemos hacer es tenerle miedo y no permitir que nuestros hijos tomen la ventaja de lo que hemos creado para ellos.

Ahora, el tema medular de la educación que le damos a nuestros hijos, no se da en las escuelas sino en las casas. Todos en este mundo seguimos patrones y somos el resultado de lo que hemos visto y de cómo fuimos educados. Todos aprendemos más del ejemplo que de las palabras, y al ser adultos, lo que tenemos que entender es que los niños nos están viendo todo el tiempo. Si tenemos miedo de que nuestros hijos no sean tan sociables a causa de la tecnología, tal vez sea bueno que leas este blog una vez que tengas tiempo para ti. Si creemos que estamos matando su creatividad, es nuestra responsabilidad aprender a ser más creativos (y creo que todas las habilidades pueden desarrollarse), si notamos que empiezan a tener una vida sedentaria, tenemos que levantarnos del sillón y salir a jugar o a conocer lugares con ellos.

En fin, creo que el mejor ejemplo que los hijos pueden tener son los padres, así que es hora de que nosotros despertemos para que las próximas generaciones no se duerman. Si no coincides completamente con la educación que tus hijos reciben en la escuela, espero que encuentres paz en pensar que tú representas la mayor influencia en la vida de tu hijo y que tu ejemplo importa más que cualquier escrito o método de educación. Si tu hijo está interesado en la tecnología, es tu responsabilidad saber usarla para mostrar con un buen ejemplo la forma de sacarle provecho. En inglés hay un dicho: “Don’t hate the player, hate the game” que significa que el entorno tiene mucha influencia en la manera de ser de las personas y por eso no debemos molestarnos con las personas, sino con el entorno. Lo que cambiará la vida de tus hijos, no es la tecnología, ni sus amistades, ni lo que ven en Internet, sino lo que platican contigo y la postura que tomarás frente sus inquietudes y necesidades.

vía Medialab Prado (foto de portada)

temas