Una de las mejores versiones del equipo de Coapa llegó a su fin por culpa de unos “cuentitos”.

En 1968 Panchito Hernández asumió un puesto directivo dentro del Club América, de inmediato se dio a la tarea de llevar a grandes refuerzos a la plantilla del equipo. A pesar de que el club tenía 9 años en poder de la familia Azcárraga y Telesistema Mexicano (hoy Televisa), fue con Hernández que el equipo comenzó a hacerle honor a su apodo: Los millonetas, gastando a manos llenas para llevar a grandes futbolistas internacionales, y a no pocos mexicanos de gran nivel. El equipo comenzó a ser un protagonista de los campeonatos de futbol mexicano, que vieron aumentar su emoción gracias a innovar con la llegada de las liguillas en la temporada 1970-1971.

El equipo armado por Don Panchito era espectacular, incluyendo a leyendas azulcremas del tamaño de Prudencio “Pajarito” Cortes, René “Popeye” Trujillo, Mario “Pichojos” Pérez, Roberto “Negro” Hodge, Antonio Martins “Toninho”, Roberto “Monito” Rodríguez y Horacio López Salgado, dirigidos por José Antonio Roca, considerado por muchos como “el padre del americanismo”. Pero, sin duda, los dos grandes jugadores de ese equipo eran los míticos Enrique Borja y el chileno Carlos Reinoso.

Los más añejos fans del americanismo recuerdan que, vía Don Ángel Fernández, se hizo famosa la frase “Pase de Reinoso, Gol de Borja”. Fernández también volvió famosos los apodos de los dos astros del balompié: “El Cyrano de los Imposibles” (Borja) y “El Gran Chaparral” (Reinoso). Es importante recordar al prolífico locutor porque, con sus sorprendentes narraciones (cargadas de referencias culturales notables) los futbolistas mexicanos de la época fueron formando a su alrededor auras míticas que los encumbraron a un Olimpo popular que hoy difícilmente alcanzan los deportistas.

borjita

La dupla Reinoso-Borja permitió al América ganar la primer liguilla de la historia, tres campeonatos de goleo para Borja, tres títulos del campeonato mexicano, una Copa y una Copa de Campeones de la CONCACAF. Sin embargo, el éxito deportivo no ayudó para que la pareja se llevara bien fuera de las canchas. De hecho, la relación entre Borja y Reinoso se rompió casi de manera absoluta por culpa de los cómics.

A mediados de los setenta Enrique Borja estaba en uno de sus mejores momentos, y además comenzaba a diversificar sus negocios pensando en su futuro fuera de las canchas. Por eso decidió lanzar un cómic semanal protagonizado por una versión adolescente y caricaturesca de sí mismo. Supuestamente, la editorial quería lanzar una historieta dirigida a los adultos, pero Borja sugirió a los editores que cambiaran el enfoque y se centraran en el público infantil.

Así nació Aventuras de Borjita, una historia humorística que se aprovechaba del primer apodo que tuvo Enrique Borja cuando iniciaba su  carrera en los Pumas: Borjita. La popularidad de Borja dentro del América, desde entonces el equipo más mediático de México, sirvió para que los niños compraran la revista a raudales, acabando con sus tirajes de cientos de miles de ejemplares cada semana.

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El cómic seguía el esquema de otras historias de adolescentes, como el popular Archie, con personajes arquetípicos como el chico noble, el rico presumido, o el amigo atolondrado. En sus guiones veíamos travesuras, historias amorosas, y muchas auto burlas a la nariz de Borjita o a su capacidad para meter goles imposibles, muchos de ellos hechos por casualidad, a pesar de eso Borjita era un chico respetuoso, estudioso y noble, todo un chico modelo. Dentro de las historias también sobresalían los personajes secundarios, como el portero Golondrino, un niño acaudalado y vanidoso inspirado en el verdadero portero del América (El Pajarito Cortés), el bromista defensa Barrilito o el entrenador Toño de la Piedra, inspirado en José Antonio Roca.

Además cada número incluía en la cuarta de forros una foto de Enrique Borja, en la que el goleador daba algún mensaje positivos a los niños y a los jóvenes, como “Amiguitos: Recuerden que el éxito se forma con el 99% de esfuerzo y el 1% de inspiración. Trabaja sin descanso”.

El éxito de Borjita no pasó desapercibido por Carlos Reinoso, quien decidió seguir los pasos de su compañero de equipo y lanzar su propia historieta. Ahorrándose contratar dibujantes y argumentistas, Reinoso decidió comprar la licencia de Barrabases, un popular cómic de su natal Chile escrito y dibujado por el recientemente fallecido Guido Vallejos. Reinoso llegó a un acuerdo con la editorial Macc División Historietas y lanzó Carlos Reinoso presenta: Pirulete y su pandilla, una versión de Barrabases con los diálogos “mexicanizados”.

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Los argumentos de Pirulete y su pandilla eran tan buenos, y la popularidad de Reinoso tan grande, que el cómic fue un éxito inmediato. La historia tenía un esquema sencillo, que le daba mucha importancia al esfuerzo para conseguir las metas, todo aderezado con partidos de futbol. Al igual que Borjita, el público meta de la historieta eran los niños, por lo que competían por el mismo mercado.

Inevitablemente la competencia fuera de la cancha afectó a la dupla del América. De acuerdo con Enrique Borja, de un día para otro Reinoso dejó de hablarle, la única explicación que encontró fue la rivalidad que tenían en el mundo de las historietas. No ayudó mucho una lesión que sacó a Borja de las canchas por varios meses, cuando regresó a entrenar el ambiente en el vestidor estaba enrarecido en su contra. Reinoso se había convertido en el líder del vestidor e incluso había puesto al técnico, José Antonio Roca, en contra de Borja. Roca decidió mantener al Cyrano en la banca y solo darle pocos minutos por partido. A pesar de que Borja metía goles cuando entraba de cambio, ya no volvió a ser titular y, con tan sólo 31 años, decidió retirarse en la temporada 1977-1978 en un partido América-Pumas, encuentro en el que se enfrentaban los dos equipos en los que jugó durante su paso por el futbol profesional.

“Lo pensé mucho y se lo hice saber al señor Azcárraga, él se portó muy bien conmigo, hasta me regaló ese día la taquilla del juego. Tenía una ambición personal, un reto. Anotarle un gol a Pumas, después de años de enfrentarlos nunca lo había conseguido, ni uno. Sabía que iba a jugar poco ese día, así que me preparé para jugar cinco o diez minutos al máximo, anoté dos goles” recordó Borja en una entrevista concedida a la revista Soccermanía hace varios años.

Las Aventuras de Borjita y Pirulete y su pandilla dejaron de publicarse en los setenta, y actualmente son objeto de colección. Por cierto, a inicios de los noventa, la revista chilena tuvo una reedición en México, ahora bajo el título Zague presenta: Pirulete y su pandilla, que no gozó del mismo éxito que la versión original.

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