6 increíbles películas de Keanu Reeves que nos marcaron

Keanu Reeves es un ídolo de Código Espagueti, aquí te mencionamos nuestras películas favoritas del actor y músico canadiense-estadounidense.

Después del apogeo del cine de acción en los años ochenta y noventa, el género entró en un especie de limbo, sus grandes estrellas estaban a un paso del geriátrico y las películas que protagonizaban habían perdido brillo, emoción y, sobre todo, relevancia. Cuando todo parecía perdido, el género resurgió con una serie de películas pensadas para una nueva generación de amantes de los golpes y porrazos (pero también de la tecnología), y uno de los responsables de este nuevo aire fresco en los filmes de acción fue Keanu Reeves, un hombre al que muchos no le veían futuro, luego de empezar su carrera en la comedia y tener un buen número de películas de romance, además de ser vapuleado por la crítica, que lo calificaba como un actor poco expresivo. A pesar de todo, Keanu se consagró en el genero, y hoy por hoy es uno de los actores de acción más importantes del momento. Aprovechando su aniversario, en Código Espagueti nos dimos a la tarea de recordar nuestras películas favoritas de Keanu Charles Reeves.

Bill & Ted

Por: Sergio Hidalgo

(Orion)

Keanu Reeves es el más peligroso asesino a sueldo, Keanu Reeves es el elegido, Keanu Reeves es un brujo que domina la magia negra, Keanu Reeves es el abogado con menos escrúpulos de Nueva York, Keanu Reeves es un mata vampiros… pero antes de todo esto, Keanu fue Ted “Theodore” Logan, uno de los viajeros en el tiempo más carismáticos de finales de los años ochenta. Sí, mucho antes de John Wick, Matrix, e incluso antes de Johnny Mnemonic, Keanu fue un adolescente atolondrado cuya mayor preocupación era mantener unida a su banda Wyld Stallyns, y para conseguirlo (y de paso salvar el futuro de la humanidad y de la música) tiene que pasar un examen de su clase de historia. Afortunadamente, cuenta con una máquina del tiempo en forma de cabina telefónica, que lo llevará, junto con su amigo Bill, a conocer a diferentes personalidades, incluyendo a Sócrates, Napoleon o Freud.

La alucinante historia de Bill & Ted’s Excellent Adventure (y su secuela, Bill & Ted’s Bogus Journey, en la que incluso engañan a la mismísima Muerte) fue el primer paso en la carrera de Keanu Reeves para convertirse en un ícono de la ciencia ficción, y no fue nada malo. Las aventuras de Bill y Ted, incluyendo su serie animada, son ahora películas de culto, por su humor relajado, sus referencias a la historia y por ser, sobre todo la segunda cinta, un invitado constante a Cine Permanencia voluntaria de Canal 5, dónde muchos, incluyéndome vimos a Keanu pasar de ser el bufón que viaja en el tiempo hasta convertirse en la estrella que es hoy.

Point Break

Por: José Pulido

(Twentieth Century Fox)

Antes de ser John Wick, antes de ser Neo, antes de ser, incluso Jonhatan Harker, Keanu Reeves fue el agente encubierto John Utah, quien es el encargado de investigar un caso de robos a bancos realizados por una banda llamada “Los expresidentes”, quienes utilizan máscaras de Ronald Reagan, Richard Nixon, Lyndon B. Johnson y Jimmy Carter para cometer los atracos. John Utah sospecha de un grupo de surfistas así que se infiltra en el grupo para conocer a su líder, Bodhi, quien es interpretado nada más y nada menos que por Patrick Swayze. Utah se siente cautivado por la filosofía de vida de Patrick Swayze y esto lo lleva a comprometer su trabajo dentro del FBI.

Point Break contiene una de las escenas de robos a bancos más memorables de la historia del cine y del cine de acción, que bien pudo servir de inspiración a Christopher Nolan para el robo al banco den The Dark Knight. Keanu Reeves se ve opacado por el Patrick Sawyze, pero en ese momento, la cara de de joven e inexperto que muestra Keanu, resultaron fundamentales para dotar de credibilidad a su personaje. Desafortunadamente, hay una nueva versión de Point Break, pero no tiene nada que hacer al lado de la versión de la genial Kathryn Bigelow.

A continuación te presentamos el tráiler:

Ahora la legendaria escena del robo:

Speed o cómo conocí a Keanu a Máxima Velocidad

Por: Alina Escobedo

(Twentieth Century Fox)

No es que fuera la primera película que vi de Keanu Reeves. Antes ya lo había visto en otras películas, como Dangerous Liasons, Bill & Ted y Drácula, pero en ninguna me había llamado la atención Reeves. Incluso, sigo pensando que su interpretación no le hace justicia en absoluto al personaje de Jonathan Harker. Así que, Keanu Reeves era un actor anodino para mí… Hasta que vi Speed.

No la vi en su momento de estreno, como algunas otras películas de Keanu, por cuestiones de edad, pero un día, en mi pubertad, la vi en la televisión y me sorprendió porque no esperaba nada de esa película por la premisa. Digo, un camión de pasajeros que va muy rápido no sonaba demasiado prometedor. Sin embargo, Speed me resultó entretenida y desarrollada de una manera muy inteligente. Sobre todo, fue la primera vez que Reeves me impactó como actor y héroe de acción. Todo un héroe que resulta entrañable y que arranca suspiros. Es un filme con su buena dosis de acción e intriga y Keanu se luce en el papel de Jack Traven, un policía con la justa dosis de fuerza física e inteligencia para no parecer alguien irreal. Es un héroe que cae bien y que podría ser tu amigo. Y esa es la sensación que da Keanu: un tipo que cae bien y que podría ser tu amigo.

Johnny Mnemonic

Por: Edgar Olivares

(TriStar Pictures)

Mucho antes de ser Neo, Keanu Reeves fue el Sr. Smith. Ese era el alias que usaba Johnny cuando traficaba información electrónica almacenada en el disco duro incrustado en su cerebro en Johnny Mnemonic, una aventura de paranoia tecnológica surgida en el lejano 1995. La locura de The Matrix hizo que el mundo olvidará a Johnny Mnemonic, cuando lo cierto es que deberían rendirle pleitesía por haber sido uno de los pilares de la creación de las Wachowski. Johnny Mnemonic se hizo con mucho menos presupuesto que Matrix y mucho (muchísimo) más corazón.

La historia ocurre en el 2021 (el futuro cercano) en un panorama que no resulta tan desconocido para nosotros en el mundo real. Las corporaciones tomando el control del mundo, la gente sumergida en un mundo de información, con prótesis o mejoramiento cibernético incrustados en su cuerpo. La historia es profética, pese a la inocencia de pensar que la capacidad máxima de almacenamiento de un dispositivo extraíble sería de 320 GB como máximo. Johnny no es Neo, no está deprimido, es un gandalla, un antihéroe del siglo XXI y en su discurso de camisas blancas y prostitutas de miles de dólares nos queda claro el por qué. Reeves logra uno de sus papeles más emblemáticos y se prepara para el siguiente siglo y todo el boom que representará en su vida. El uso de las artes marciales, la tecnología, las armas y las buenas intenciones.

Matrix

Por: Bruno Salazar

(Warner bros.)

Ya sé que es más que cliché decir que The Matrix es la mejor cinta de Keanu, pero hay algunos motivos que justifican la elección. En primer lugar, debo confesar que fue solo en tiempos recientes que la vi por primera vez con algo de detenimiento. Es cierto que la había visto cuando tenía 8 o 9 años, o que podía reconocer una que otra referencia de la cinta, pero nunca me había puesto a pensar en la película misma. Y dejando de lado todas las veces que escuché que la usaban como ejemplo en alguna clase de filosofía de preparatoria, se podría decir que sí se la puede interpretar con algo de profundidad.

Pero no es el momento de hablar de las posibles interpretaciones de The Matrix. Más bien, quisiera decir que es mi cinta favorita de Keanu porque sencillamente no podemos imaginar a Neo con otro rostro, con otra voz, con otros gestos. El papel se metió hasta los huesos de Keanu, o así lo sentimos, hasta el punto que es imposible disociarlos. Y no solo eso, sino que el nombre mismo de The Matrix está irremediablemente unido al de Keanu; no podemos recordar uno sin que nos venga a la mente el otro. The Matrix también es en cierto sentido un resumen de las obsesiones temáticas que Keanu tenía hasta el momento. No solo mezcla la ciencia ficción con una buena dosis de golpes y balaceras de manera exitosa, sino que, además, el desarrollo de Neo es de lo más interesante. Desde los pequeños gestos que nos revelan algún detalle de la psicología de Neo, hasta la angustia de saber si es el elegido o no, la forma en que Neo evoluciona es un proceso bien trazado y satisfactorio.

John Wick

Por: Julio Colín

(Lionsgate)

Cuando era un niño, en el cajón donde mis padres aún conservan los VHS solo abundaban un tipo de películas: las de acción y asesinos a sueldo. Mi papá, por algún motivo, disfrutaba de ver a Bruce Willis hacer explotar edificios en Duro de Matar (1988) o a Nicolas Cage y John Travolta partirse (literalmente) el rostro en Contracara (1997). No había un gran espacio para películas infantiles que yo, un niño, pudiera ver. Sólo había unas cuantas. Y de cine de autor mejor ni hablamos. Así que, más o menos terminé creciendo con un cierto desdén hacia el cine de acción. Me tenía fastidiado y, a diferencia de mi papá, nunca entendí porqué le parecía divertido a alguien que un solo personaje provocara tanta muerte y derramara tanta sangre. Entonces vi John Wick (2014) y entendí que, en realidad, se trata de un maldito género sin sentido que solo debe disfrutarse sin ningún motivo. Solo es para verse, mientras se comen palomitas.
En John Wick, de Chad StahelskiKeanu Reeves protagoniza la triste historia de un sujeto que perdió a su reducida familia: su esposa. No sabemos mucho sobre él (o más bien nada), solo que es un asesino jubilado al que de pronto un buen (e hilarante) motivo le devuelven sus ansias de matar cuando un niño ruso se atreve a traspasar la puertas de su casa, asesinar a su perro (un obsequio de su esposa antes de morir) y robar su preciado Mustang. La película desde el inicio pareciera que pierde sentido porque: si quieres hacer enojar a John Wick, mata a su perro. Pero todo empeora, al menos para mí, cuando me di cuenta que John Wick me parecía una buena comedia repleta de gags sin un solo chiste absurdo.

John Wick me ha hecho reír como ninguna otra película lo ha logrado, sin ninguna explicación más que esta, también divertida: “John es un hombre centrado, comprometido, pura voluntad. Algo de lo que tú sabes muy poco. Una vez lo vi matar a tres tipos en un bar. Con un lápiz”, explica su antiguo socio Viggo Tarazov a su hijo, que firmó su sentencia de muerte.