Aquí están nuestras diez películas favoritas del año: ¡pura crema de cine geek!

El 2016 fue, de nuevo, un gran año para el cine geek y de género. Tuvimos una cantidad extraordinaria de películas de ciencia ficción, pudimos ver tres grandes cintas de superhéroes, nos dieron, por segundo año consecutivo, una nueva historia de Star Wars y el horror independiente logró algunas de las producciones más provocadoras y originales del género. Sin embargo, en este momento de terrible decisión, tuvimos que establecer una elección concienzuda. En el camino quedaron grandes películas por diferentes motivos: Captain America: Civil War, por ser una cinta de ensamble que depende de muchas otras películas; The Invitation para no cargar demasiado nuestra lista hacia el horror; Midnight Special por su poca distribución en México; y Deadpool porque, a pesar de haber sido maravillosa, no alcanzó la seriedad última del conteo.

Finalmente, ésta es una elección editorial que nos es propia y esperamos poder discutir, con todos ustedes, cuáles fueron sus cintas favoritas del año y cuáles son las grandes ausentes de nuestra lista. Por aquí, de nuevo, pusimos un poco de todo: tenemos horror, distopías, grandes documentales, excelsa animación, horror, ciencia ficción, gore y rarezas que no tienen categoría. Ojalá disfruten nuestra lista mientras nos preparamos para recibir otro gran año para el cine ñoño; un año que se anuncia, con bombo y platillos, con una nueva cinta de Blade Runner y el regreso de Alien, para superar este gran 2016. Rogamos que no nos decepcionen.

Si lo único bello que nos quedó del 2016 fue el escape de la ficción, esperemos que en este, y en todos los sentidos, el 2017 nos depare deleites más luminosos.

10. Rogue One: A Star Wars Story

Sería difícil ignorar a Rogue One dentro de nuestro conteo: no hay forma de que una nueva historia de Star Wars se estrene sin que cause una repercusión mayor en todo el cine geek. Y claro, no es nuestra película favorita de Star Wars, ni siquiera creemos que sea mejor que el Episodio VII (a pesar de las críticas de muchos), pero eso no quita que es notorio el trabajo de Gareth Edwards en este spin-off. Rogue One cuenta la historia de una niña abandonada a su suerte, una niña que resulta ser la hija del oficial científico a cargo de la Estrella de la Muerte. Esta niña crecerá entonces para convertirse en una valiosa llave para encontrar los puntos débiles del arma más letal del imperio. Junto a ella, un grupo de rebeldes irá hasta las últimas consecuencias para robar los planos de la DS-1 y destruirla antes de que sea demasiado tarde.

Así, esta cinta retoma los lugares más oscuros y menos explorados de la saga galáctica para darnos el inverso de los mitos trascendentes, la otra parte de la historia, la trama de los hombres y no la de los dioses. El resultado es una gran película de guerra con sacrificios, compañerismos sin romance, violencia gratuita y secuencias de acción que nos dejaron babeando los asientos. Así, a pesar de las torpezas narrativas y alguna que otra incoherencia, ésta es una película que merece estar en cualquier lista de cine del año: no es cualquier cosa inaugurar, de esta forma, las ramificaciones más lejanas de un viejo multiverso que no deja de renacer.

9. Lo and Behold: Reveries of the Connected World

Este hermoso documental de Werner Herzog es una reflexión íntima sobre lo que el cineasta siente como los peligros de nuestra vida interconectada. Y si su reflexión es, por momentos, paranoica, no quita nada a la esplendorosa belleza del planteamiento: el internet no es bueno ni malo, la tecnología no es buena ni mala, simplemente está ahí, para salvarnos y destruirnos a la vez. Normalmente, en todas sus exploraciones, encontramos un hilo conductor, el hilo del cineasta que descubre, en el proceso, la materia que quiere tratar. Pero aquí todo es diferente. La forma en que Herzog organiza este documental delicado y amoroso es a través de reflexiones poco articuladas; es a través de viñetas inconexas que nos muestran el punto mismo de la conexión: en esta cinta no vemos un tema tratado por los ojos de un documentalista virtuoso sino un tema tratando al hombre detrás de la cámara. Éste es el Herzog más íntimo, el Herzog que nos ve de frente y que, mostrando las contradicciones de nuestra conexión al mundo y a los otros, se desnuda para nuestro gusto perverso.

8. High-Rise

La increíble tercer película de Ben Wheatley es tan estética y hermosa como absolutamente terrorífica. Con una edición impecable, una fotografía única y un soundtrack oscurísimo por parte de Clint Mansell, esta cinta nos revela el universo pesadillesco de Ballard en una adaptación singularmente moderna. La cinta cuenta la historia de un arquitecto que se muda a un moderno edificio de departamentos. Alojado en el piso 25 del rascacielos imponente, el apuesto representante de la juventud exitosa comenzará a presenciar la decadencia de sus vecinos. Encerrados en los confines acogedores de su edificio, estos privilegiados de la sociedad comenzarán a purgar sus pulsiones en un infierno contenido de sexo y violencia hasta llegar al caos más absoluto de un orden nuevo, regulado, aislado y contagioso.

Aquí está el miedo a la locura de nuestro capitalismo tardío, el peso del individualismo a ultranza y las organizaciones comunitarias contestatarias en el auge de este nuevo siglo. Ésta es una cinta de advertencia, un reflejo de una sociedad descarriada, la idea misma de que siempre habrá diferencias de clase, incluso entre las clases más privilegiadas. High-Rise es una adaptación impecable para nuestro presente de la temible novela de Ballard. Con eso, esta hermosa y brutal película, tiene un lugar asegurado, por su enorme calidad desconcertante, en la lista de nuestra cintas favoritas del año.

7. The Wailing (Gokseong)

Esta increíble película coreana es todo menos predecible. El director Na Hong-Jin muestra aquí todo su cuidadoso talento al armar películas que rompen géneros y barreras estéticas. Con una edición minuciosa que tomó más de un año para realizarse, The Wailing es un cuento de horror escalofriante sobre un mal sin nombre que ataca a un pequeño pueblo campesino. En medio de la pobreza, la desolación y el aislamiento de los bosques, un policía deberá investigar extrañas posesiones, enfermedades cutáneas y terroríficos asesinatos. Pronto, el horror se cierne sobre el personaje principal que comienza a temer por su familia y su propia vida.

En cuanto escala la violencia de la cinta, los hermosos paisajes se mezclan con locaciones de un realismo crudo para darle un sentido elusivo a la trama: nunca sabemos de dónde viene el mal y hacia dónde se expande, no parece haber salida y todo gira en una espiral cada vez más profunda de horror indecible. Esta mezcla única de viejos cuentos de fantasmas con trazos de comedia, viejos recuerdos de películas de zombies, de cintas de posesión y de sincretismos religiosos es una de las fórmulas más originales del año. Por eso y por toda la intensidad única de sus casi tres horas, The Wailing es una de las mejores películas de horror de la década.

6. Green Room

Green Room es pura energía; y es difícil describir esta cinta de otra manera. La maravillosa película de Jeremy Saulnier es una continuación más que digna al impactante thriller de venganza que fue Blue Ruin en el 2013. Y esta película aborda la claustrofobia y el dolor físico de una manera increíblemente original. Cuando una banda de punk se encuentra atrapada en una sala de conciertos neonazi después de presenciar un asesinato, todo va degenerando en una espiral de violencia, mutilación y traumáticas negociaciones con el líder skinhead representado por un brillante Patrick Stewart. Finalmente, la película regresa sobre sus engranajes para cambiar el foco de la persecución a los perseguidores y el resultado es una reflexión trepidante sobre la violencia que genera violencia. En esta cinta, no hay escape a la locura sanguinaria una vez que se activan nuestras más primitivas pasiones. Green Room parece mucho más sencilla de lo que es: dirigida con verdadero carisma, guiada por la pura fuerza de su locura y con actuaciones memorables de puro talento joven incomparable, éste es un logro único para el género. Una joya imperdible del horror contemporáneo.

5. Kubo and the Two Strings

¿Qué se puede decir de Kubo and the Two Strings que no se haya dicho ya? La única película de animación que entró en nuestra lista está aquí de pleno derecho, opacando otras grandes producciones del año como Moana, Zootopia o, incluso, la maravillosa Anomalisa de Charlie Kaufman. Y sí, la cuarta cinta de Laika y el debut como director de Travis Knight es una reinvención del folklore japonés que elabora un hermoso cuento sobre la muerte, la pérdida y el valor de no ser eternos. Con una animación simplemente pasmosa esta hermosísima historia se guarda junto a los más grandes mitos contemporáneos y nos entrega la película más espectacular que se haya hecho jamás en stop-motion. Las voces dobladas en el idioma original son una verdadera maravilla y las casi dos horas que dura la cinta se pasan como un tranquilo río cautivador. Cuando corta a negros la película y se escucha la versión de Regina Spektor de “While my guitar Gently Weeps”, el mundo de la ficción nos abandona con el corazón oprimido, el alma cosquilleante y las lágrimas en los ojos. Una verdadera experiencia de emociones violentas y buscada voluntad de no trascendencia; un cuento para niños que no infantiliza a su público, una cinta para todos y que todos deberían ver. Una maravilla para pensar la muerte y su necesidad.

4. Steve Jobs: The Man in the Machine

El documental de Alex Gibney sobre el polémico Steve Jobs es una verdadera joya inesperada. A pesar de que la crítica en Estados Unidos recibió mal su propuesta, Steve Jobs: The Man in the Machine merece ser tomada seriamente en cuenta. A través de un viaje tan introspectivo como analítico, Gibney no busca descifrar a Steve Jobs, sujeto siempre en fuga y demasiado santificado, sino que intenta encontrar el sentido de una relación tan íntima como la que todos sentimos tener con el gran empresario de Apple. Y Gibney es el sujeto perfecto para lograrlo: el experimentado documentalista evita caer en los clichés fáciles, en las entrevistas amarillistas o en los descubrimientos a medias y presenta, más bien, una de las reflexiones más honestas sobre el gigante de Silicon Valley; un hombre que pudo ser recordado como un enorme villano del capitalismo más salvaje y que, en vez de eso, está glorificado en cada mención, en cada producto, en cada esquina. The Man in the Machine es un documental valiente que no señala con el dedo sin voltear a ver al hombre detrás de la cámara, un ejercicio único de enunciación consciente, una película imperdible para todo aquél que quiera conocer la historia, mucho más matizada, de uno de las figuras que dio vida a nuestro caótico siglo XXI.

3. The Witch

¿Quién iba a esperar esta película de un director principiante? O bueno, para qué ir más lejos, ¿quién iba a esperar esta película? The Witch es una cinta impactante, terrible, brutal y fantástica que no pone concesiones a sus ambiciones. Con esta película Robert Eggers quiso meternos dentro de una pesadilla. Pero no se trata de cualquier pesadilla. Ésta es la pesadilla de un hombre del siglo XVII atrapado entre un viejo puritanismo y un nuevo mundo. Por eso la película está plagada de simbolismos. Vemos a los animales que dicen otras realidades: cuervos, serpientes, ranas, sapos, cabras negras; vemos viejos miedos a la naturaleza, ese reino de lo inhumano, del demonio, de lo que no podemos controlar como hombres; vemos la fetichización de lo prohibido, la sexualidad desbordada del puritanismo; vemos el aislamiento y la soledad en una extensión inconmensurable de reinos desconocidos. Y todo termina concentrándose en la locura fantástica de una familia que sucumbe a la pesadilla del puritano, de una bruja que nace ante nuestros ojos incrédulos, de un horror que se cumple con sangre y el sabor único de la mantequilla. Esta cinta es pura horrenda historia psicológica, es gore y sutileza, es sensualidad y prohibiciones letales; esta cinta es una joya del horror contemporáneo que nos muestra cómo una gran idea puede llenar, con gran esplendor visual, una pantalla aburrida de recibir siempre lo mismo.

2. Arrival

Después de leer el cuento The Story of your Life de Ted Chiang, toda esperanza de una adaptación se derrumba. El cuento es tan complejo, tan impresionante, tan sintácticamente único que parece contener un universo completo entre sus 30 cuartillas. El logro de Chiang es inconmensurable y, por eso, la adaptación de Denis Villeneuve en Arrival es tanto más impresionante. Hacer una adaptación de este cuento es tener valor y ambición, es confiar absolutamente en el poder de un guión tremendamente adaptado y en la precisión de una edición impecable; es encontrar el score perfecto y la mesura única de una estética cinematográfica; es tener una fe ciega en las habilidades propias. Y sí, Villeneuve tuvo todo eso… y de sobra.

Esta cinta nos cuenta la historia de una llegada extraterrestre a la Tierra. Pero la cuenta desde la perspectiva única de una lingüista que debe descifrar el lenguaje de seres absolutamente ajenos a nosotros. En este esfuerzo, la protagonista de la cinta comenzará a experimentar cambios en su visión del mundo, porque conocer el lenguaje del otro es ver el universo a través de sus ojos. Con este argumento, Arrival es una muestra espectacular de cómo se pueden estirar los límites de la ciencia ficción en pantalla para empujar nuestros pequeñas fronteras mentales hacia preguntas impreguntables. Así, esta cinta no nada más es la mejor película de ciencia ficción del año sino que se perfila como una de las mejores películas de este joven siglo. Un verdadero privilegio estar vivo, en estos tiempos inciertos, para ver joyas como ésta.

1. The Lobster

La obra de Yorgos Lanthimos no es cualquier cosa. Este joven director griego nos ha impresionado, una y otra vez, con sus cuentos contenidos, casi alegóricos, sobre aislamiento, sexo, intimidad y el dolor habitual de nuestra existencia contemporánea. Ahora, con The Lobster, entramos, sin que nadie nos lo advierta, en una realidad distinta. La sociedad que empezamos a comprender progresivamente, conforme avanza la cinta, castiga la soledad: todas aquellas parejas que se separan de una pareja deben ingresar a una rehabilitación de soltería. Ahí no se pueden masturbar, deben mantenerse con calentura permanentemente frustrada y, sobre todo, deben encontrar, en ejercicios anodinos de citas relámpago, a una pareja adecuada. De lo contrario, cuando se terminan sus días en este internamiento amoroso, los solteros irredentos perderán el privilegio de ser hombres y serán convertidos en el animal de su elección.

Así, con su primera película en inglés, Lanthimos nos entrega una espectacular reflexión sobre la imposición de las necesidades afectivas en una sociedad forjada bajo un profundo individualismo. El resultado es tan desconcertante porque nos interpela constantemente, nos cuestiona sin tregua y nos golpea sin piedad. Si primero pensamos, con la distancia fácil de la sala oscura, en lo patético de los personajes, en sus pataletas estúpidas, en su crueldad innecesaria, pronto vemos la mismas actitudes de nuestro mundo, vemos las mismas bajezas, la misma ternura, la misma desesperación frente a la soledad. Y cuando llega el final desolador de la cinta no podemos más que preguntarnos qué animal hubiéramos escogido: seguimos estando solos, aunque no nos demos necesariamente cuenta.

Mención honorífica: Train to Busan (Busanhaeng)

La nueva película del genio de la animación Yeon Sang-Ho es muy diferente que sus dos anteriores largometrajes. Esta cinta, a pesar de no ser animada, es la más caricaturesca de las tres películas del joven director coreano: aquí se juntan todos los clichés posibles del cine de zombies, todos los clichés de la supervivencia urbana, todo el melodrama, todos los recurrentes mecanismos de la acción más desparpajada. Y, a pesar de este abuso de tropos reconocibles, Train to Busan es una de las mejores cintas de zombies en mucho tiempo. La cinta de Sang-Ho trata de un padre poco atento que decide, a regañadientes, acompañar a su hija a la ciudad de Busan para dejarla con su madre. El problema es que, en el trayecto, se desata una epidemia zombie que no parece detenerse con nada. En el ritmo trepidante de la cinta, el padre tendrá que salvar a su hija de los monstruos, vivos y muertos, que los acechan. En el camino, el personaje, también, salvará el amor perdido por su hija.

La forma en que aquí se tratan los clichés caricaturescos del género es tan precisa, tan bien lograda, los esquemas de acción están tan bien dirigidos, las actuaciones son tan poderosas y la fotografía tan sorprendente que la película de Sang-Ho destaca inmediatamente entre sus compañeras del género. En medio de su acción trepidante, además, Train to Busan es una reflexión maravillosa sobre el individualismo en nuestras sociedades modernas: aquí se muestra a los hombres como animales capaces del suicidio como especie para sobrevivir quince minutos más, solos, arañando vida. La película es así un relato escalofriante y tierno sobre lo peor de nosotros y la pequeña esperanza que nos queda en la inocencia.

Mejor película mexicana: Las Tinieblas

Es una lástima que Las Tinieblas no entre en nuestro conteo final por todos sus méritos y no por ser una cinta de género mexicana. En realidad, la paciente y contemplativa cinta de Daniel Castro Zimbrón es de una manufactura exquisita. Algunos críticos decían que esta cinta era demasiado conceptual, demasiado rebuscada en estética para reflejar una realidad plenamente nacional. A esto, yo digo que una película hecha en México puede también hablar de la humanidad como un todo, sin particularizarse. El autoexotismo nos ha llevado a algunos de los peores horrores de nuestra historia cinematográfica y creo, que el escape oscuro que ofrece esta cinta, sigue siendo un cuento válido para nuestra trágica era de humanidad perdida.

La cinta de Castro cuenta la historia de tres hermanos encerrados, con su padre, en una pequeña cabaña en medio del bosque. Conforme avanza la trama nos damos cuenta de que algo no está bien con el mundo que habitan: el aire afuera de su pequeño santuario parece estar envenenado; hay una oscuridad acechando, permanentemente, la derruida cabaña; extraños ruidos atormentan la noche. Conforme avanza la película vamos descubriendo que no todo es lo que parece y que la ficción más fantástica puede opacarse con el crudo realismo de la soledad despótica. Las Tinieblas  es una cinta reflexiva y hermosa que llega, sin duda, en un año lleno de películas de género mexicanas, con todos los honores, a nuestra lista final.

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