Estas son las películas que nos marcaron en el año.

Ya llegó esa temida época del año en la que todos tenemos que recordar qué fue lo que pasó en los 365 días fugaces del 2015. Éste fue un año de efervescente actividad cinematográfica: tuvimos el renacer de los vampiros, hartas películas de superhéroes y, sobre todo, el regreso de viejas nostalgias en reboots, remakes y secuelas. Con todo, es muy difícil escoger solamente diez películas entre todas las joyas que se produjeron este año.

Así que nuestro conteo (que no toma en cuenta, ni modo, The Hateful Eight por fechas de estreno) busca variar entre producciones hollywoodenses y cine mundial, películas de horror, de ciencia ficción, adaptaciones de cómics, documentales poderosos e impactantes animaciones. Por supuesto, ésta es sólo nuestra humilde y muy geekera opinión: esperamos que, con sus comentarios, se arme la discusión. ¿Nos faltó alguna grande?

10. Kingsman: The Secret Service

Esta película de Matthew Vaughn nos tomó completamente por sorpresa. En un año en el que los espías se hicieron sentir, Kingsman se levanta muy por encima de la decepcionante Spectre y de las bien logradas pero predecibles Spy y Mission Impossible: Rogue Nation. Porque Kingsman tiene algo único en su olor a nostalgia geek (que le hace honor al cómic) mezclado con violencia exacerbada y un sentido peculiar de la parodia seria. Película censurada en Latinoamérica, Kingsman merece también iniciar nuestro conteo por las susceptibilidades que tocó… y la polémica que generó. Con secuencias de acción grandilocuentes, excelentes actuaciones y una intrigante atmósfera, esta cinta dio nueva vida a un cómic que, por una vez, quedó superado en su remake. Esperemos que las próximas entregas de esta floreciente franquicia cumplan con ese enorme estándar de calidad.

9. The Tale of the Princess Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari)

Es cierto que The Tale of the Princess Kaguya se estrenó hace casi dos años en Japón y que estuvo contendiendo por el Oscar el año pasado (en dónde perdió frente a otro gran logro de Disney, Big Hero 6). Sin embargo, en México, sólo la pudimos ver en salas hasta mediados de este año… y nos pareció una joya. Porque esta película es una mezcla virtuosa de animaciones que le da singular vida a un misterioso cuento folklórico japonés del siglo X. Y lo logra con confianza y paciencia, integrándonos deliciosamente en el fabuloso mundo que va desenvolviendo. La comprensión profunda del cuento original y la serenidad de una dirección magistral por Isao Takahata nos muestran que sigue habiendo Studio Ghibli para rato después de la era Miyazaki. Esta cinta imperdible y conmovedora que habla de un amor sentido por el mundo y sus pesares, que se desliza con cariño entre las hojas y los árboles, entre los insectos y las bestias, es la primera y merecidísima entrada de animación en nuestro conteo. Por más que nos fascine Baymax, ese Oscar debió ser para Japón.

8. Snowpiercer

Metiéndose con todo derecho a nuestra lista de las mejores películas del año está la increíble Snowpiercer del director Bong Joo-Ho. Ésta es la primera cinta que el coreano dirige en inglés después de habernos regalado esa joya de mofa kaiju que fue The Host. Ahora, con esta película minuciosamente filmada, el aclamado director nos propone una interpretación intrépida de la ya clásica novela gráfica francesa de Jacques Lob y Jean-Marc Rochette. Con actuaciones bien llevadas (en particular, la impactante presencia de Song Kang-ho), una atmósfera terrorífica y un excelso sentido estético de la fotografía, esta cinta es una de las mejores películas de ciencia ficción del año. Y que no los engañe un final en apariencia optimista: la mirada inocente del animal frente a las catástrofes constantes del hombre nos muestran bien que la película habla del círculo autodestructivo constante en el que vivimos destrozando todo equilibrio a nuestro paso. Metáfora política y advertencia contra la tecnología imprudente, ésta es una verdadera joya del apocalipsis.

7. Star Wars: The Force Awakens

Al comenzar el año sólo quería llegar a estas fechas para poner la nueva entrega de Star Wars en el número uno de nuestro conteo. Sin embargo, a pesar de toda la anticipación, la cinta de Abrams ha dividido opiniones. Y claro, muchos no esperaban que éste fuera un remake del Episodio IV, ni que Luke apareciera sólo dos minutos en pantalla. Aun así, The Force Awakens dio increíble vitalidad a la franquicia y promete ser el inicio de algo completamente nuevo que nos sabe a viejo. Además, como ya dije por ahí, nada se compara con la emoción que causan esas letras amarillas con la música espectacular de John Williams: todos nos volvimos a sentir niños, todos recordamos épocas mejores y todos nos sentimos parte de algo más grande. Así que, independientemente de las críticas, hay que reservarle un lugar muy especial en nuestra lista y en nuestro sentido recuerdo al evento cinematográfico del año.

6. A Honest Liar

La única entrada de documentales en nuestro conteo de lo mejor del año es para una película de increíble impacto emocional. A Honest Liar narra la historia de James Randi, el famosísimo mago que siguió los pasos de Houdini y que, con el tiempo, fue dedicando su vida a exponer las mentiras de charlatanes profesionales con pruebas científicas. El personaje de Randi no nada más es el padre de los ingenieros en Mithbusters o de grandes magos como Penn and Teller, sino que es un verdadero gurú del escepticismo, un hombre que tuvo el coraje de enfrentarse a peligrosos embaucadores y que salió del clóset a los ochenta años de edad. La cinta contiene, entonces, una bellísima reflexión sobre la verdad y la mentira, la identidad y las máscaras, lo que admitimos y lo que ocultamos. Sin duda, éste ha sido un año de grandes documentales: encontramos maravillas que van desde el impactante Going Clear: Scientology and the Prison of Belief hasta la culminación del brutal trabajo de Oppenheimer en Indonesia con The Look of Silence pasando por la soprendente The Wolfpack. Sin embargo, nos vamos a quedar con esta cinta del entrañable viejito escéptico, con las imágenes del maravilloso Randi y con el recuerdo de su lucha incansable por el conocimiento humano.

5. It Follows

Llegando a nuestros primeros cinco lugares tenemos la joya de terror de este año, el mole de todas las listas, la increíble ópera prima del prometedor David Robert Mitchell. Con una estética perdida en el tiempo y un regusto setentero, con una enorme fascinación por el cine de terror clásico y la ciencia ficción antigua, con un gran elenco y una historia aterradora, It Follows fue la revelación de cine de género del año. La idea de crear un fantasma de transmisión sexual que no se explica fácilmente, que no se pueda exorcizar y que, seguramente, podría remontar su existencia hasta el mítico primer encuentro sexual de Adán y Eva, es una genialidad creativa de enorme poder sugestivo. La tensión que logra Mitchell es bastante espectacular e inquietante, el uso de lo familiar pervertido, de lo mínimo extraño es apabullante y las sólidas actuaciones de un elenco bastante joven muestran la enorme valía del director. Ojalá y nos siga sorprendiendo. Mientras, se recordará esta cinta como un clásico de culto instantáneo.

4. Ex-Machina

Ex-Machina es la historia de un viejo miedo masculino. Todo aquí se genera por la perversa mente de un empresario genio de Sillicon Valley que, en su soledad, comienza a juguetear con la idea de crear una inteligencia artificial. Lleno de preconcepciones y miedos sexuales el tremendo personaje que interpreta con genialidad Oscar Isaac, nos muestra hasta dónde puede llegar el horror masculino hacia lo desconocido femenino. Aquí la forma de vida superior que se libera en el mundo tiene la capacidad de seducir a quién sea, de utilizar su inabarcable inteligencia sexual, de mostrarse como la diosa encarnada de todos los miedos masculinos. (Todo esto se resume, más o menos, a lo que dijo Lars Von Trier en Ninfomaniac, pero aquí sí hay algo de sutil inteligencia). Porque claro, la película es el debut del increíble escritor Alex Garland (28 Days Later, Sunshine): a un gran guión se sumó entonces un talento nato para la dirección. Además, queda por ahí la mejor secuencia de baile del año y, claro, el increíble concepto de usar perversamente las bases de datos de un buscador en línea para mapear el cerebro humano. Podemos seguirnos preguntando, después de Ex-Machina, ¿qué tan lejos está todavía Google de convertirse en Skynet?

3. A Girl Walks Home Alone at Night (Dokhari dar sab tanhâ be xanê miravad)

Esta increíble película tenía que encontrar un lugar en nuestra lista. Y bueno, se coló hasta nuestro podio de honor. Continuando la vía que pavimentó Jarmusch con su poderoso cuento adámico Only Lovers Left Alive, esta película estadounidense hablada en persa y situada en un imaginario poblado maldito de Irán, es otro debut directorial en nuestra lista (que se suma al de Garland y Mitchell). Y sí, la muy joven Ana Lily Amirpour logró hacer algo espectacular: la hermosa historia de un amor imposible en tiempos violentos se filmó con un blanco y negro impecable haciendo gala de una fotografía exquisita. Un soundtrack tan atinado como maravilloso, actuaciones más que sólidas y una historia intrigante terminan de completar los logros de esta magnífica cinta. Aquí se encuentran los clichés de películas de vampiros retrabajados por la estética de punk escapista de Marjane Satrapi en Persépolis, vemos temas de violencia contra la mujer confrontados por una vampira-vigilante y vemos, finalmente, que una historia bien contada puede desarrollar increíbles matices más allá de la sencillez de su historia. En un año lleno de estrenos vampíricos, ésta es la joya que sobresalta como otra revaloración del género. Una belleza.

2. Inside/out

¿Qué se puede decir de Inside/out que no haya entrado en los interminables elogios de todos los medios? Esta película es tan buena como The Good Dinosaur fue decepcionante. Y claro, significó el regreso de Pixar a las grandes ligas. Con una historia tan original como arriesgada, Inside/out nos abre un mundo rico en colores y cargado de la más pesada capa de nostalgia. Porque ésta no fue una película hecha para los niños (que carecen de un punto de comparación) sino hacia todos aquellos que ya hemos perdido la niñez y que ahora sólo nos queda el recuerdo de su lejana transición. Las emociones que se aglutinan en la mente de Riley se disputan, viven y mueren para salvar del olvido lo que más aprecian. Y ese es el verdadero trabajo de la película: recordarnos como hemos olvidado la niñez, como hemos cambiado nuestros hábitos emocionales, como hemos remplazado la alegría desbordada por preocupaciones, enojos y asco. Y todo sin nunca caer en el pesimismo ni en la abstracción barata: esta cinta es una verdadera joya reflexiva, una de las mejores cintas de animación que jamás he visto y un gustoso recordatorio sobre la importancia del pasado.

1. Mad Max: Fury Road

Éste fue el año de la nostalgia, vimos remakes, reboots, secuelas inesperadas y grandes trucos de vieja mercadotecnia. Y, sin embargo, creo que ninguna de las películas nostálgicas que pudimos apreciar este año dio el ancho de la gloriosa película de George Miller. Ni Jurassic World, ni The Force Awakens ni mucho menos el bodrio de Terminator: Genysis le llegaron siquiera a los talones a esta suntuosa y ruidosa epopeya. La historia de una ida y un regreso, el confinamiento eterno al páramo desértico, la actuación bestial de un Tom Hardy que, poco a poco, se va convirtiendo en hombre, los coloridos villanos y un sensible sentido estético hacen que esta invaluable película quede coronada como nuestra cinta favorita del año. Y claro, lo habrán notado, las calificaciones que solemos poner en las reseñas colocan mucho más arriba a otras películas: el asunto aquí es que, en comparación directa, no creemos que se pueda poner, en un año de recuerdos nostálgicos, otra cinta en el primer puesto. Lo quieran o no, Miller logró hacernos volver a sentir la emoción por el alto octanaje a sus setenta años, sin nada de CGI y construyendo con sus propias manos los coches que, un segundo después, destrozó. En ninguna película me divertí este año más que con Mad Max: Fury Road. Y si dejamos muchas cosas fuera de nuestro conteo, pueden estar seguros de que, este año, con todo el mérito, las palmas se las lleva la ciencia ficción más cruel con la velocidad más despiadada.

Mención honorífica: Ant-Man

Teníamos que mencionar, en algún lado, una película de superhéroes. Y bueno, si dejamos fuera de esta lista a esa espectacular cinta que transformó el MCU, Avengers: Age of Ultron, nos tenemos que quedar con algo de Marvel. Y sí, la cinta que se llevó las palmas este año fue el espectacular regreso de un superhéroe que ya no es muy popular en nuestros días. Con historias que llegaban a ser bastante ridículas, Ant-Man era una superhéroe que pertenecía, firmemente, a la época de la guerra fría. Y aquí, uno de los logros narrativos de la cinta fue mostrar cómo se pasó de esa época al presente, cómo nace una relación entre el personaje de Rudd y Wasp y cómo, finalmente, el macrocosmos de Marvel puede unirse con el reino de lo cuántico. Una película llena de humor autocrítico y bellísimas secuencias de acción que nos sigue pareciendo como la mejor cinta de superhéroes del año.

Mención bizarra: Hard to be a God (Trudno byt’ bogom)

La película que le llevó casi 15 años filmar a Aleksei German merece una mención bizarra por el viaje alucinante al que somete al espectador. Si no conoces previamente el argumento de la novela de los hermanos Strugatsky va a ser difícil situarte en este extrañísimo mundo medieval que, a pesar de estar ubicado en otro planeta, es, tal vez, la mejor representación de lo grotesco de la edad oscura en nuestra tierra. Todo tipo de fluidos corporales, heces, vomito, mocos y lodo, regresan como mantra a la pantalla hasta marearte en tomas largas que perforan la pantalla con sus insinuaciones de olores putrefactos. Ninguna película que he visto me ha hecho sentir tan incómodo, tan ajeno, tan lejano de lo que se está representando. Y eso, sin duda, es un logro para mostrarnos la dificultad de imaginar la vida en otro planeta o, siquiera, en otro tiempo. Ésta es, finalmente, una obra monumental que se quedará largo tiempo en sus memorias… para bien o para mal.

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