Repasamos algunas de las películas y series que han sido influenciadas por el clásico de Zemeckis.

Se cumplen 30 años la emblemática cinta Volver al Futuro de Robert Zemeckis. Con todo el cariño que le debemos por siempre, aquí les presentamos, como un sentido homenaje, una lista de pequeñas joyas del cine y la televisión que no hubieran sido posibles sin su legado. Esperemos que les guste y que nos propongan, celebrando también que ya se acerca la emblemática fecha de la secuela, sus homenajes favoritos a las grandiosas aventuras de Doc y Marty.

1. Rick and Morty

https://www.youtube.com/watch?v=90wG8ObCBE0

Con su reluciente nueva temporada y siendo nuestro programa televisivo favorito del año pasado, Rick and Morty ya se considera una serie de culto. Y, pues sí, no podía resultar otra cosa de un programa que busca hacer un homenaje constante a toda la ciencia ficción que lo ha precedido al mezclar saltos dimensionales, visitas extraterrestres, viajes intergalácticos y, claro está, aventuras en el tiempo. Si pudieron ver el primer episodio de la nueva temporada se podrán dar cuenta de la complejidad que llega a manejar esta serie con soltura y simpatía en eso de los desplazamientos temporales y las múltiples líneas del destino. En eso, es evidente, encontramos la enorme influencia de Volver al Futuro, la película que enseñó al mundo ese lado alegre y cómico de los viajes en el tiempo sin quitarle nada de seriedad a la ciencia ficción dura que subyace en su argumento.

Pero la relación entre este programa y la película que hoy celebramos no es simplemente casual o temática. Pusimos a Rick and Morty al principio de nuestra lista porque es el homenaje más claro a la relación que entablan Doc y Marty en la cinta de Zemeckis. De hecho, el increíble corto que dio pie a la realización de la caricatura se llamaba The Adventures of Doc and Mharti y era, en palabras de Harmon y Roiland, sus creadores, “una bastardización pornográfica” de Volver al Futuro. Si bien este corto iba muy lejos en su planteamiento irrespetuoso (en algún momento Doc le dice a Mharti que todo se arreglará si le da sexo oral), Rick and Morty se convertiría después en un gran homenaje respetuoso pero innovador a la relación desigual y cariñosa entre los personajes de Zemeckis. No podíamos esperar menos del rey de la nostalgia, del gran creador de tanto recuerdo geek (nada más vean las primeras temporadas de Community), Dan Harmon. Estoy seguro que Rick y Morty también celebran hoy, con nosotros, el natalicio de sus antepasados: Emmet Brown y Marty McFly.

2. Austin Powers

Se podría pensar que Austin Powers es nada más una consecuencia paródica de tantos y tantos años de películas de espías. Digo, si hasta en las películas de Bond hay parodias (como en el genial remake de Thunderball fuera de la productora Eon, Never Say Never Again, en donde Sean Connery regresó, quince años después, mitad en serio, mitad en guasa, a su emblemático papel). Pero la obra maestra de Mike Myers es muchísimo más que eso. Como buen vividor de los ochenta, el carismático comediante surgido de SNL y que dio vida al icónico caos de Wayne’s World rinde también un homenaje, a su manera, a lo creado por Robert Zemeckis.

Porque Volver al Futuro inició una veta cómica del malentendido por la adaptación cultural a otras eras. Desde el encuentro de Marty con las costumbres de 1955, hasta su torpeza frente a los pistoleros en el siglo XIX, pasando por el miedo a los hologramas del 2015, mucho de lo que legó la serie de películas de Zemeckis fue la posibilidad de explorar el aspecto cómico de una persona perdida en el tiempo. Y eso es justamente lo que dio vida a Austin Powers: no nada más encontramos la inadaptación del súper espía que debe cambiar su afectada dentadura o sus medios de seducción polígamos, sino la de su némesis que debe luchar con un hijo nacido en otra época, entender que un millón de dólares no es suficiente dinero para extorsionar a un gobierno y que es más redituable, en el futuro, ser el maligno fundador de Starbucks que hacer explotar la tierra en una nueva era volcánica. Que no nos sorprenda encontrar entonces, en la secuela, que el carismático espía necesite un coche apabullante para viajar en el tiempo: alguien ya lo había hecho antes que él.

3. Safety Not Guaranteed

Otro de los elementos esenciales que legó Volver al Futuro fue la increíble capacidad que tuvo de unir una historia de ciencia ficción con la idea clásica de la comedia romántica. En la reescritura de Zemeckis de las películas rosas, el héroe debe encontrar el amor verdadero… aunque no sea necesariamente para él mismo. Porque Marty debe cambiar constantemente el pasado para asegurar su permanencia en el futuro y, desde la primera película, luchar porque su madre encuentre el amor al que está destinada. Así, a pesar de mantener las ideas del amor único, del príncipe azul al rescate de la damisela en peligro y del alivio cómico para el romance, Zemeckis dio una nueva vida al esquema de la comedia romántica al aportarle los tintes oscuros y perversos de la autoprocreación.

Sin llegar tan lejos, Safety Not Guaranteed es una hermosa película de ciencia ficción que sigue los pasos de Zemeckis hacia la comedia romántica. Porque la historia gira en torno a personajes que buscan el amor y que terminan encontrándolo en los lugares menos esperados. Pero en todo esto interviene de forma esencial la idea de los viajes en el tiempo, y ahí está el interés principal de la película y el mayor homenaje que le hace a Volver al Futuro. En realidad, todas las escusas de Kenneth, toda la racionalización que elabora frente a la prueba de que su ex novia sigue viva, pueden ser finalmente verdaderas al final de la cinta. Porque tal vez, al viajar en el tiempo con Darius, Kenneth cumple su misión, salva la vida de Belinda y encuentra el amor repitiendo todo de nuevo, volviendo a encontrar a Darius, volviéndose a enamorar de ella, volviendo al futuro para repetir el pasado. Sin duda, algo de esto suena familiar.

4. Hot Tub Time Machine

https://www.youtube.com/watch?v=_TXNEE6SaoI

La delirante comedia geek de amor a los ochenta de Steve Pink es un claro homenaje, en cada una de sus partes, a Volver al Futuro. Y sí, aquí tenemos de todo: viajes en el tiempo, comedia (aunque tal vez mucho menos restringida que la de Zemeckis en límites de corrección política, violencia y lenguaje obsceno), dramas de autoprocreación y la latente posibilidad de borrar la existencia presente del viajero en el tiempo que altera la continuidad de eventos pasados. Desde el principio de la película vemos los parecidos: los viajeros en el tiempo están decepcionados con su vida actual (como Marty con la de su familia), llegan a una época pasada de forma increíble (y Jacob, que no había nacido entonces, se encuentra tan desubicado como Marty en los cincuenta) y pronto se dan cuenta de que pueden mejorar su futuro alterando lo que hicieron mal en el pasado (aunque aquí lo hacen más a propósito y con mayor cinismo).

Cuando vemos al personaje del genial Craig Robinson tocando versiones de éxitos de la época para después pasar a una canción más contemporánea que altera completamente la escena musical, no podemos dejar de pensar en Marty volviéndose loco con un Johnny B. Goode escuchado por teléfono por el increíble padre del rock moderno Chuck Berry. Cuando vemos el dilema de Jacob que comienza a desvanecerse, no es posible evitar la comparación con la fotografía de los hijos de George McFly. Finalmente, cuando vemos la historia de romances fallidos del personaje de John Cusac, no es posible evitar la relación con la vena de comedia romántica en el tiempo que inauguró Zemeckis. Por ahí tenemos también el resultado lujoso de una vida de trampas deportivas y anticipaciones en tendencias del cínico personaje de Rob Corddry que nos recuerda al almanaque de Biff en la segunda entrega. Y bueno, el personaje de Chevy Chase, con su mística extraña y sus palabras incomprensibles, sus regaños sobre no meterse con el tiempo y sus consejos bondadosos, no puede dejar de recordarnos al icónico Doc, el más conocido guardián cariñoso de los viajes temporales.

5. Men In Black 3

Con el regreso de Men in Black diez años después del fiasco que resultó ser la secuela, todos nos sorprendimos por la voluntad de crear una historia original que pudiera reavivar la franquicia o, al menos, concluirla con dignidad. Y el camino que tomó Barry Sonnenfeld para lograrlo fue introducir el siempre delicado y problemático elemento de los viajes en el tiempo. Así, Men in Black 3 se adentra en los problemas del efecto mariposa, del peligro y la fascinación por descubrir el origen de cada quien y de las constantes rupturas, idas y regresos, que plantea la posibilidad de viajar al pasado para alterar el futuro.

Al final de la cinta, cuando el personaje de Will Smith comprende las razones de la muerte de su padre, el sacrificio que hizo para salvar al planeta y la tácita batuta paternal que le pasa al agente K, puede, finalmente, relacionarse directamente con sus orígenes y comprender la necesidad de ciertos eventos temporales. Así, ciertas cosas tienen que suceder para mantener el curso fatal de la historia, lección que casi aprende Marty cuando Doc rompe la carta que le avisaría de su muerte en 1985. Al mostrar que el pasado puede ser cambiado para mejorar el futuro pero que hay cosas que permanecerán siempre iguales, el agente J entiende las paradojas del poder de viajar en el tiempo. Y estas paradojas fueron establecidas, tantos años atrás, en las aventuras de Marty y Doc. Con ese giro de la trama hacia lo inevitable y esa mezcla genial de comedia con ciencia ficción seria, Men in Black 3 no hubiera sido posible sin la enorme influencia de la cinta de Zemeckis que hoy celebramos. Y claro, la cinta lo reconoce poniendo una pequeña pista en el nombre del bunker de la playa marcado como “CRM 114”. La referencia es clara al número obsesivo de Kubrick, utilizado en Dr. Strangelove y 2001: A Space Odissey pero también, por supuesto, a icónico amplificador de la escena inicial de Volver al Futuro en la alocada y abandonada casa de Emmet Brown.

6. Futurama (S03E19)

La genial oda a la ciencia ficción de Matt Groening está plagada de referencias a la historia del género. Pero hay, en especial, un episodio maravilloso –por el cual la serie ganó un Emmy– y que fundamenta la existencia de todo el programa. En efecto, sin Fry cayendo en la congeladora que lo conservará 1,000 años hasta despertar en un futuro increíble, la serie no tendría punto de anclaje con nuestro mundo, ni principio, ni existencia. Y en el capítulo 19 de la tercera temporada encontramos, justamente, la razón de la existencia de Fry en un viaje en el tiempo que hace un homenaje sutil a los planteamientos más atrevidos de Volver al Futuro.

Porque tal vez la parte más peculiar y extraña de la película de Zemeckis es la posible relación de Marty con su propia madre. La Lorraine de 1955 queda completamente infatuada con el viajero temporal (al que llama coquetamente Calvin tras explorar curiosamente la marca de sus calzones) y gran parte de la cinta transcurre en los vanos intentos de Marty por salvar su futuro asegurando el enamoramiento de sus padres. Esta idea de la autoprocreación será retomada astutamente por Futurama y llevada aún más lejos en el genial episodio Roswell that Ends Well en donde Fry mata accidentalmente al que pensaba ser su abuelo con una bomba nuclear y termina teniendo relaciones sexuales con su propia abuela. Si esto no es una reescritura completamente hiperbólica del asunto de Edipo, yo no sé qué lo sea. En todo caso, el genial episodio habla de viajes en el tiempo y sus consecuencias (en las teorías de conspiración de Roswell o, incluso, con un guiño a las actitudes del presidente Truman y las teorías sobre el monstruo del lago Ness) y retoma la idea planteada en comedia por Zemeckis de un viajero temporal que termina arreglando su propia procreación.

Claro, la teoría de la paradoja del abuelo surgió mucho antes de Volver al Futuro (tal y como la planteó René Barjavel en 1943 con su novela El Viajero Imprudente) y ha sido un tema icónico de la ciencia ficción desde hace muchas décadas. Sin embargo, nadie planteó el problema con tanto alcance y originalidad fresca como Zemeckis y de ahí las raíces evidentes de Volver al Futuro en la maravillosa concepción de Futurama.

7. Predestination

Siguiendo el asunto de la paradoja del abuelo, encontramos la ambiciosísima película de ciencia ficción australiana, Predestination, que se añade a nuestra lista como un peculiar intruso. Porque, en realidad, si vemos las películas y series que hemos reunido aquí, ninguna se sale del esquema de la comedia romántica en el tiempo o, al menos, de la comedia de aventuras con viajes en el tiempo. Aquí, en cambio, encontramos una película bastante seria en sus planteamientos y bastante oscura en su resultado final. De cualquier manera, Predestination entra de lleno en nuestra lista empujando la paradoja del abuelo, que popularizó tanto la cinta de Zemeckis, hasta sus últimas consecuencias.

En esta cinta protagonizada por Ethan Hawke, encontramos todos los problemas clásicos de los viajes en el tiempo: paradojas, retornos, fatalidad y eterna repetición. Pero aquí lo que nos pareció más interesante en su relación con la cinta de Zemeckis es la radicalización de la paradoja del abuelo o el asunto de la autoprocreación. Porque si Marty es el ingeniero de su propia existencia al regresar el pasado y modificarlo, John y Jane, el agente y el terrorista terminan siendo los creadores de sus propias existencias en desplazamientos temporales que los vuelven un único ser que, al mismo tiempo, es varias personas en el tiempo. La autoprocreación llega aquí a su límite de locura policiaca con un hombre que resulta ser su propia hija, su propia madre y su propio padre, con un agente que termina persiguiéndose a sí mismo y un terrorista que escapa de su yo pasado. Si esto no les ha volado el seso, la película, les aseguró, se encargará de ello. Como una adaptación interesante del cuento de Heinlein “–All You Zombies–” y una radicalización absoluta de las andanzas de Marty, esta película es un homenaje violento y sesgado, a pesar de sí, al clásico de Zemeckis.

8. Groundhog Day

A pesar de que este genial clásico romántico noventero no tiene ninguno de los elementos de ciencia ficción dura de Volver al Futuro, no cabe ninguna duda de que fue inspirado por la moraleja de la historia de Zemeckis y su mezcla fascinante de comedia romántica y viajes en el tiempo. Al igual que con la película que hoy celebramos, el dilema del personaje interpretado por el legendario Bill Murray es el de estar atrapado en un momento que no le corresponde; un momento histórico preciso del que tiene que sacar provecho o sufrir las consecuencias. Como Marty, el corajudo reportero Phil Connors debe mejorar las perspectivas de su futuro y abandonar la incredulidad para romper su prisión temporal y escapar de la completa aniquilación. Marty lucha contra los deseos de su madre y sus propios errores por enojo o impulsividad, mientras que Phil lucha contra su propia mediocridad, la tentación de la manipulación y el abuso de poder y la depresión aguda que lo agrava todo.

Como con Marty, será finalmente el amor verdadero el que cure todo el asunto. Mientras que en la película de Zemeckis, el futuro comprometido de Marty se arregla con una buena balada, un puñetazo y un beso, en Groundhog Day todo regresa a la normalidad con un poco de piano virtuoso, un sentido reporte de festividades y un comienzo de relación sincera con la bellísima e icónicamente noventera Andy MacDowell. Si bien aquí no encontramos paradojas temporales ni complejos problemas de desplazamiento entre eras, desde la vieja portada del VHS vemos la representación de la idea de un hombre atrapado en el tiempo y la angustia que esto puede causar con la cara de Bill Murray encuadrada por un reloj. Como el azar de una rama cayendo sobre el cable conectado a la torre del reloj, como el azar de la marmota eligiendo el pronóstico del clima, el azar de las circunstancias de Phil Connor no está exento de suspenso. Y el retorno eterno a la aparentemente aburrida y común ciudad de Punxsutawney, Pennsylvania se tiñe de tintes extraordinarios como antes lo hizo la pequeña comunidad de Hill Valley, California.

9. About Time

Esta sencilla pero bellamente filmada comedia romántica inglesa explora también, siguiendo el lado más fantástico que cienciaficcionoso de los viajes en el tiempo (al igual que Groundhog Day), el asunto de las consecuencias del viaje irresponsable en el tiempo. Como sucede cuando la infatuada madre de Marty intenta besarlo para darse cuenta de que siente que está besando a su hermano, en About Time, el personaje principal experimenta, desde el principio de la cinta, la inevitabilidad de ciertas cuestiones que son inalterables a pesar de su poder de viajar en el tiempo. Puede regresar las veces que quiera pero nunca logrará que alguien que no lo desea, lo desee de pronto. La idea de la inevitabilidad manipulable se pone en juego aquí de forma mucho más trágica que con la película de Zemeckis que está menos enfocada al drama. Y es en esa misma idea que encontramos la escena terrible en que un padre se da cuenta de que perdió para siempre a su hija por andar jugando con el tiempo.

Las consecuencias del viaje temporal tienen entonces aquí un tinte fatal y dramático que siempre sugirió, como suspenso, Volver al Futuro. Porque aquí las cosas terminan de una manera bastante oscura: la figura paterna, de pronto, no puede ser salvada como Marty finalmente salva al Doc. En eso, al nivel de sus propias pretensiones, About Time trata de ser una fábula de aprendizaje sobre la forma en que debemos vivir nuestros días como algo único e irrepetible y aprovechar cada instante. Así, la película se acerca mucho al clásico de Zemeckis en el sentido de una lección de vida sobre la forma en que debemos comportarnos para asegurarnos un mejor futuro. Todo lo que logra George siempre ha estado en él: era cuestión de un pequeño empujoncito del azar para que su potencial floreciera. De la misma forma, el carpe diem de About Time quiere mostrar que hay que aprender a vivir con las consecuencias de nuestros actos y aceptar la responsabilidad del futuro que todos nos estamos forjando en el presente. A su modo, las dos películas hablan sobre vivir el momento y aceptar las consecuencias del porvenir.

10. Idiocracy

Llegamos al final de nuestra lista con una pequeña cinta del gran Mike Judge, creador de esos grandes íconos de televisión noventeros que fueron Beavis and Butt-Head y King of the Hill. De nuevo, esta comedia no habla de viajes temporales en la misma forma del desplazamiento voluntario y reversible de Volver al Futuro. Aquí encontramos, más bien, el principio de ciencia ficción que emplea Futurama: el de la criogenia como medio de adelantar el tiempo mientras el cuerpo y la mente permanecen intactos. Algo así como lo que sigue queriendo hacer el cadáver de Walt Disney. Lo que es interesante aquí, fuera de las ya muy mencionadas referencias a la comedia romántica en el tiempo y la angustia curiosa de un ser atrapado en una era que no le corresponde, es la visión del futuro que crea Judge.

Se podría pensar, al principio de esta película, que todo el asunto se encaminaba a un regaño más solemne y paternalista sobre cómo la cultura americana actual está entrando en una fase de decadencia consumista y retraso mental colectivo. Aunque, es cierto, hay algunos rasgos pasmosos del comportamiento americano, no creo que le toque a nadie juzgar con aires de superioridad sobre el comportamiento de los Rednecks, los deportistas, las Valley Girls y las pandillas representándolos colectivamente como una bola bestial de idiotas. Pero la película de Judge, al igual que, por ejemplo, Wall-E, se deshace rápidamente de este paternalismo creando los lazos de convivencia entre el hombre común y el reino de los imbéciles en lazos cariñosos durables y muestras de que el hombre más inteligente del mundo puede ser también un idiota desprevenido. Y ahí encontramos la relación con Volver al Futuro que nos mostró, hace treinta años, que saber más que todos, que tener la ventaja de tantos años en el futuro, no te vuelve más apto para manejar a la gente, ni más merecedor de su escucha o sus simpatías.

Los viajes de Marty le muestran el valor de la adaptación y de la empatía, al igual que el viaje del Joe promedio le mostró las capacidades de los idiotas futuros. A pesar de que el futuro vislumbrado en la segunda parte de Volver al Futuro es mucho menos oscuro que el que representa aquí Mike Judge, encontramos la misma desilusión cuando pensamos que, en el 2015 que soñó Zemeckis había coches voladores, fuentes de energía renovable, control del clima y la completa ausencia de abogados. Tal vez la saga de Volver al Futuro no previó, en su optimismo cariñoso, que somos más necios, menos iluminados y que, como bien dijo Judge, el progreso no siempre tiende a mejorar el mundo. Sea como sea, si nos deprimimos con risas angustiosas frente a Idiocracy, siempre podemos volver al futuro que nos prometió, con tan emblemática presencia, la saga de Zemeckis.

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¡Feliz cumpleaños a Doc y a Marty! Como estas producciones, nosotros siempre quedaremos endeudados con ustedes.

¡Great Scott!

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