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Star Wars: Andor de Disney+, el grito de libertad de un rebelde

En una saga construida entre luz y oscuridad, Andor se posiciona en las tonalidades grises del universo de Star Wars para explorar los orígenes de la rebelión contra el Imperio.
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Imagen: Disney+

Lucasfilm ha hecho una apuesta sería con sus proyectos de Star Wars en pantalla chica transmitidos en Disney+. Desde The Mandalorian y The Book of Boba Fett hasta la reciente serie de Obi-Wan Kenobi, los fanáticos han disfrutado de una gran cantidad de material nuevo que nunca pensaron que verían ambientado en una galaxia muy, muy lejana. Después, cuestión de filias, fobias, nostalgias y momentos si algunas han gustado más que otras, sin embargo, resulta inobjetable a estas alturas que desde la casa del ratón han encontrado una fórmula para seguir explorando y expandiendo el basto universo creado por George Lucas.

En ese contexto, la última serie de Star Wars es Andor, protagonizada por el actor mexicano Diego Luna, quien retoma su papel de Star Wars: Rogue One. Pese a que es uno de sus principales leitmotiv, Star Wars nunca ha dedicado mucho tiempo a explorar cómo es realmente vivir bajo el fascismo. De la manera más literal posible, el Imperio y la Primera Orden brindan una visión de villanía muy parecida a la de un parque temático, adaptándose de forma perfecta a la narrativa del periplo del héroe clásico de Star Wars.

Todo esto cambia con Andor, o al menos, esa ha sido su carta de presentación con los primeros tres episodios. La serie muestra que la intención es explorar los orígenes de la Rebelión contra el Imperio desde una perspectiva moral más matizada, y desde realidades cotidianas que muestran el dolor y podredumbre que hay dentro una sociedad subyugada por un régimen déspota y autoritario.

Con el aclamado escritor Tony Gilroy a bordo para un compromiso limitado de dos temporadas, Andor necesita demostrar que tiene una razón para existir. Los valores de producción son los mejores que hemos visto hasta ahora en una serie de Star Wars de Disney+, por lo que todo queda en el impacto que la historia de Cassian Andor pueda provocar en un público que no se caracteriza precisamente por ser fácil.

El grito de un rebelde

En cuanto a la trama y como una precuela de Rogue One, la más importante será contextualizar Andor dentro de la línea de tiempo de Star Wars. Tiene lugar aproximadamente cinco años antes de los eventos de A New Hope, cuando Luke, Leia, Han y sus compañeros rebeldes comenzaron a cambiar el rumbo contra el Imperio Galáctico.

En la época de Andor, sin embargo, el Imperio tiene control absoluto del tejido social, mientras que la rebelión aún está en sus primeros años. De hecho, más que un grupo organizado es una red fracturada de agentes políticos y guerrilleros.

Imagen: Disney+

Cassian por su parte intenta ganarse la vida en Ferrix, un planeta de clase trabajadora lleno de mineros y chatarreros. La normalidad de los días cambia cuando se cruza con el Imperio a través de un encuentro casual con dos contratistas de seguridad que termina terriblemente mal; una desafortunada situación que se sale de control lentamente hasta que Cassian finalmente se ve atrapado de mala gana en un conflicto galáctico que es mucho más grande que cualquier cosa que haya imaginado.

Los primeros episodios de la serie muestran a Cassian evadiendo a las autoridades, buscándolo como sospechoso. Estás escenas se entrelazan con flashbacks de su infancia y los momentos que lo llevaron en su viaje lejos de casa. Rápidamente conocemos a su amigo cercano Bix Caleen (Adria Arjona), quien es una de las pocas personas que conoce su verdadera identidad y a Maarva (Fiona Shaw), una figura materna en la vida de Cassian que ayuda a ocultarlo mientras busca a su hermana perdida. Es a través de Maarva y Bix que Cassian entra en contacto con Luthen Rael (Stellan Skarsgard).

Imagen: Disney+

Al mismo tiempo, también hay suficiente espacio en pantalla para personajes antagónicos. Syril, interpretado por Kyle Soller, trabaja para Preox y está decidido a encontrar a Cassian Andor y llevarlo ante la justicia tras el evento con los agentes. Los paralelos entre Preox y el Imperio son muy claros y parece que el eventual adoctrinamiento de Syril es una conclusión inevitable de lo que está por venir en un futuro no muy lejano. Syril es un antagonista intrigante y muestra un ángulo de la jerarquía del Imperio que realmente no hemos visto en Star Wars.

Una digna precuela de Rogue One

Cassian no es tan diferente de Jyn Erso (Felicity Jones), la renuente criminal convertida en rebelde en Rogue One. De hecho, Andor se siente como la oportunidad del creador Tony Gilroy de hacer un segundo borrador más expansivo de la película de 2016.

Trabajando desde cero esta vez, Gilroy puede crear una serie con temas aún más matizados. Andor aborda temas como la lucha de clases, el fascismo, el colonialismo, la xenofobia y las banalidades burocráticas del mal. No es poca cosa que Gilroy haya producido una serie de Star Wars que se muestra orgullosa de la clase trabajadora y que es anti-policía.

Imagen: Disney+

Pero, sobre todo, el argumento de la serie usa como motor las motivaciones e ideas de la gente que conforma una sociedad que ha visto coartadas sus libertades. Por lo tanto, Andor se toma el tiempo para explorar las inseguridades humanas, los impulsos egoístas y las formas de pensar de una comunidad que comienza a despertar ante los abusos de la autoridad. Nadie en Andor es solo una cosa que forma parte del paisaje galáctico, todos tienen su peso y la serie es aún más fuerte por ello.

Todos esos matices temáticos representan un nuevo tipo de ritmo para el universo de Star Wars, el cual es impulsado por magníficas tomas en locaciones tan inquietantes como encantadoras. Además, el guion caracteriza con maestría a los nuevos personajes de la saga. Solo hacen falta unas cuantas lineas de dialogo o determinadas acciones para definir la personalidad de estas nuevas caras. Por ejemplo, cuando el oficial de seguridad Syril admite que se ha hecho un uniforma a la medida, queda de manifiesto la dedicación excesiva que le otorga a su trabajo de jerarquía media.

De hecho, si las trilogías principales de Star Wars tratan sobre los personajes más importantes de la saga Skywalker, Andor está interesado en los operativos y menesteres de nivel medio: la gente común que aún tiene un gran impacto en los eventos intergalácticos, incluso si sus nombres no aparecen en los libros de historia. No hay un Jedi a la vista, y de hecho, a medida que Andor sigue a sus personajes en los departamentos desordenados, las elegantes mansiones de Coruscant y las aburridas reuniones del departamento imperial va perdiendo el sentido lúdico de asombro de una historia clásica de Star Wars, sin embargo, se las ingenia para evocar otro tipo de asombro. En un universo construido alrededor de oscuridad y luz, Andor se atreve a pintar en tonos grises.

Imagen: Disney+

Los primeros tres episodios de Star Wars: Andor ya están disponibles en Disney+. La serie que constará de un total de 12 capítulos nos muestra en estos primeros compases que mantiene la estética de The Force Awakens y The Mandalorian, pero a la par, cambia el tono narrativo para llevar al universo de Star Wars hacia realidades cotidianas más turbias, alejando a la saga de su característica moralidad en blanco y negro. Más oscura, fundamentada, compleja y madura, Andor es una versión decididamente nueva de esa galaxia clásica muy, muy lejana. Y aunque su enfoque de combustión lenta toma un tiempo para acostumbrarse, nos da la impresión de que sus recompensas valdrán la espera.

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