Vacunas contra COVID-19 no producen magnetismo, pero las redes sociales creen que sí

Parece chiste, pero es anécdota.
Usuarios de redes sociales se están haciendo pruebas para ver si producen "magnetismo" | Imagen: Twitter

Con la llegada de las vacunas contra el COVID-19, las teorías de conspiración dejaron de apuntar al origen y ahora señalan a la cura. Por alguna razón, miles de usuarios en internet tienen la idea de que, tras la inoculación, al cuerpo humano entran metales ferromagnéticos y “microchips” los cuales pueden ser ubicados gracias a una prueba con un imán o una moneda. ¿Por qué? Nadie lo sabe con certeza, pero la campaña de desinformación sigue circulando por internet.

Ya se dijo desde meses atrás, pero se ha tenido que volver a aclararlo. Las vacunas no pretenden controlar mentes ni introducir rastreadores. Científicos del mundo han tenido que demostrar sus afirmaciones y, en un esfuerzo colectivo entre mujeres y hombres de ciencia y medios de comunicación, se ha desmentido las teorías sobre el  supuesto magnetismo. En Código Espagueti, queremos poner nuestro granito de arena a la causa y organizar las teorías del “magnetismo” y establecer su respectiva explicación.

La teoría de los metales ajenos al cuerpo

Bajo la bandera de la modificación genética y el envenenamiento masivo, la gente cree que en la vacuna contra el COVID-19 hay “metales extraños” que indirectamente producen magnetismo. En respuesta, tenemos hordas de usuarios pegandose monedas y objetos metálicos en la cicatriz. Si se mantienen en la piel, hay sustancias extrañas en la vacuna. Esto no es posible pues, para empezar, los metales ferromagnéticos son visibles y pueden ser facilmente localizables en un liquido transparente.

De acuerdo con científicos, para que exista una fuerza magnética capaz de influir sobre una moneda normal, es necesario una cantidad de material ferromágnetico mayor que al que le cabe a la inyección de la vacuna. Tener “metales extraños” en el cuerpo capaces de producir magnetismo implicaría una gran mancha negra sobre el brazo. Finalmente para la producción de vacunas de covid19 no se ocuparon metales.

La teoría del “Me inyectaron un microchip”

Otra rama de internet se está pegando un iman al cuerpo buscando el famoso microchip que maquivalicamente está escondido en cada una de las miles de millones de vacunas en todo el mundo. Su argumento es que se trata de un rastreador subdérmico.

La explicación sobre por qué no tienes un microchip en el brazo es simple. Necesitas tener aproximadamente un gramo de hierro en la herida para que un iman pueda sostenerse sobre tu brazo. Esa cantidad de material es completamente palpable y te darías cuenta de inmediato. Además, los elementos externos al cuerpo generan reacciones de rechazo, por lo que tener un “rastreador” sin cuidado te provocaría muchos malesterares inmediatos.

¿Por qué se pegan los metales al cuerpo?

La mayoría de los videos que circulan en internet han terminado por ser bromas de usuarios que buscaban atención en redes sociales. ¿Cómo se pega un metal al cuerpo? Fácil, humedeciendolo. ¿Lo has intentado? La mezcla de aceites naturales en el cuerpo hace que se nos adhieran cosa a la piel. Podrías pegarte una cuchara a la nariz o una moneda al brazo con ese mismo principio.

Ya lo sabes. Por favor vacunate en cuanto puedas y no realices retos que veas en internet. La vacuna contra el COVID-19 no produce magnetismo en el cuerpo pero cierto sector de las redes sociales cree que sí.

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