Luego de que el mes pasado la NASA cortara comunicaciones con Roscosmos (la agencia espacial rusa), ahora el gobierno de Vladímir Putin ha iniciado un boicot en contra del programa espacial de los Estados Unidos, mismo que en los últimos años dependía de la tecnología rusa. 

En voz de Dmitry Rogozin, viceprimer ministro, Rusia anunció que dejará de vender sus poderosos motores espaciales NK-33 y RD-180 a la NASA, los cuales han servido como propulsores de las naves espaciales y satélites militares norteamericanos desde el gobierno de George W. Bush. Además, se le negará el acceso a los astronautas estadounidenses a las instalaciones de despegue en Rusia, a través de las cuales llegaban a la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés). Esto sucederá a partir del año 2020, cuando termina el contrato actual, que representa un ingreso para los rusos de 70.7 millones de dólares por cada viaje hacia la ISS.

Desde el inicio del conflicto político entre las dos naciones, derivado de la anexión de Crimea,  Rogozin se había mostrado a favor de terminar con las relaciones espaciales entre los países. En ese momento declaró:

“Sugiero a los Estados Unidos que comiencen a pensar en usar trampolines para llevar a sus astronautas a la Estación Espacial Internacional.”

El anuncio no afectará a los astronauta que actualmente se encuentran abordo de la ISS (un norteamericano y dos rusos), pero sí a los planes de la NASA, que recientemente había decidido prolongar la vida de la Estación hasta el 2024. La medida también afecta a Obama, quien fue el responsable de bajar el presupuesto de la NASA, debido a los acuerdos con los rusos y su medida de apoyo a la iniciativa privada que decidiera enfocarse en la exploración espacial, con la que buscaba quitarle presión financiera a la agencia espacial gubernamental.

Los actuales habitantes de la EEI,  Steven Swanson (EE.UU) con los rusos Alexander Skvortsov y Oleg Artemyev
Los actuales habitantes de la ISS, Steven Swanson (EEUU) con los rusos Alexander Skvortsov y Oleg Artemyev

Rusia afirmó que Roscosmos operara sin ayuda de su homóloga americana la parte de la ISS que le corresponde, mientras que dudan que Estados Unidos pueda acceder a su “lado” de la estación sin su ayuda. Por su parte, La NASA cree que para el 2020 las compañías privadas americanas lograrán contar con la tecnología suficiente como para poder llevar a los astronautas a la Estación. Para meterles más presión a los funcionarios estadounidenses, Rogozin dijo:

“El segmento ruso de la ISS puede existir independientemente de la parte americana. El de los Estados Unidos no puede.”

Terriblemente un conflicto político puede ser el inicio del fin del mayor logro que trajo el fin de la Guerra Fría: la cooperación entre las dos superpotencias mundiales en proyectos a largo plazo de exploración científica del espacio.

fuente Vox

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