Recientemente el laboratorio espacial móvil, conocido como Curiosity, encontró evidencia en el seno del cráter Gale de que hace miles de años la zona proveía condiciones adecuadas para la vida. Adicionalmente, los restos de carbono y las condiciones en las que se encuentra sugieren que puede tratarse de carbono orgánico fosilizado, en otras palabras: la muestra de que hubo vida en Marte.

La misión primaria del Curiosity siempre fue encontrar vestigios de que hubo vida en Marte en algún momento. Hasta la fecha ha realizado descubrimientos impresionantes, pero que desafortunadamente no son conclusivos.

Lo que se ha logrado descubrir de cierto es que el lecho del cráter Gale contiene restos químicos de carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y sulfuros; lo cual hace plausible la teoría de que en ese lugar hubo alguna vez agua capaz de albergar vida. Ahora bien, no porque se encuentren esos componentes podemos asegurar del todo que esa agua se encontraba en estado líquido; además de que el hecho de que existieran condiciones apropiadas para la vida no necesariamente significa que en efecto ésta se desarrolló.

En la multitud de muestras que ha recogido el Curiosity ha encontrado cantidades significativas de carbono. El proceso para analizarlo, no obstante, lo convierte de inmediato en dióxido de carbono, lo cual hace difícil saber si se trata de carbono orgánico, indispensable para la vida. No obstante, los científicos han medido con cuidado las cantidades de dióxido de carbono y casi pueden asegurar que se trata de carbono orgánico. Pero una vez más: “casi”.

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Miles de restos espaciales caen en el planeta rojo cada día, y muchos de ellos contienen carbono orgánico. Esto no quiere decir que “trozos de vida” (o de lo que alguna vez fue vida) caigan a Marte; sino que la superficie del planeta recibe carbono orgánico  generado como resultado de procesos químicos que se llevan a cabo en el espacio. De manera que es hasta cierto punto posible que el carbono orgánico recogido por el Curiosity sea un visitante más de Marte.

No obstante, se ha calculado que los restos espaciales de carbono que caen a Marte sólo representan 10 ppm (partes por millón). Mientras tanto, la misión ha logrado recolectar datos de carbono en 500 ppm. Sin embargo, de nuevo no podemos asegurar qué parte de este carbono es orgánico y qué parte es propio del planeta.

Mientras tanto, científicos de todo el mundo trabajan en métodos viables para saber distinguir los restos de carbono que sugieren la existencia de vida en Marte. Parece ser que algunos investigadores del Instituto de Tecnología de California (Caltech) han dado con una propuesta que teóricamente podría disipar las dudas. Esperaremos impacientes los resultados, y por lo pronto nos contentamos con saber que al menos hubo agua que pudo contener vida.

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vía Science

fuente Caltech Authors

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