¿Qué son los sueños y por qué soñamos?

Te explicamos algunas de las teorías que explican las razones por las que soñamos

Ojalá fuera tan fácil como decir: los sueños son esto o aquello. Así tendríamos una definición clara e incontrovertida de lo que son. Pero los científicos no se han puesto del todo de acuerdo, y actualmente tenemos varias teorías que pretenden explicar este fascinante fenómeno. En esta nota te explicamos algunas teorías sobre el sueño y las razones por las que se cree que soñamos.

Pero los científicos no son los únicos que a lo largo de la historia se han ocupado de los sueños. Antes de ellos, la humanidad ya soñaba. Y antes de la psicología, se interpretaba de muchas formas las visiones que veíamos en ellos. Una de las ideas más antiguas al respecto es la que dice que las imágenes que nos visitan mientras dormimos tienen un significado oculto, relacionado con asuntos que era difícil interpretar al despertar. Por ello, se decía que los sueños podrían anticiparnos fragmentos de nuestro futuro. O bien, que traían mensajes enviados por las divinidades.

Fascinados por las visiones nocturnas, diversos pueblos y culturas han desarrollado prácticas que tienen como fin aprovechar lo que ven durante el sueño. Por ejemplo, los pigmeos (una remota tribu del centro de África) inducen el sueño mediante el uso de sustancias alucinógenas, y posteriormente relatan las visiones que, según piensan, les son confiadas por sus dioses.

(Imagen: GETTY / PATJM)

Pero no hay que ir tan lejos para buscar más ejemplos. Los tojolabales, pueblo del estado de Chiapas, dicen usar las visiones oníricas para conocer el futuro, no sólo de los individuos, sino de toda la comunidad. Se dice que los sueños premonitorios tienen la función de evitar desgracias, aunque el soñador puede elegir si hacer caso al sueño o no.

Entre la comunidad científica sólo en tiempos recientes los sueños han adquirido importancia. Psicólogos y psicoanalistas han discutido desde hace más o menos un siglo cuál es la naturaleza de nuestros sueños, y las razones por las que soñamos. Y en tiempos más recientes se les han unido los neurólogos. Fue quizá con la publicación de La interpretación de los sueños, del padre del psicoanálisis Sigmund Freud, cuando la comunidad científica empezó a ver en los sueños un importante objeto de estudio.

Según Freud, los sueños se originan en el subconsciente. Al reprimir ciertos deseos que tuvimos durante una etapa temprana de nuestra vida, las cosas que deseábamos pasan a formar parte de las imágenes que recorren nuestra vida psicológica subconsciente. En este esquema, los sueños se originarían para satisfacer esos deseos reprimidos. Según Freud, las imágenes del sueño cumplirían algunos de nuestros deseos reprimidos.

También sostenía que los sueños tienen un lenguaje propio y que todos pueden interpretarse. Para llevar a cabo esta tarea Freud utilizó una especie de diccionario de sueños, en los que consultaba el significado de cada imagen o escenario del sueño y con base en eso formaba su significado general.

La teoría de Freud acerca del origen del sueño continúa siendo usada en la actualidad, si bien con algunas restricciones. La principal objeción que se le ha hecho es que no todos los fenómenos oníricos responden a ese mecanismo, y que puede haber sueños que no cumplan nuestros deseos reprimidos.

También hay una escuela de psicología que piensa que los sueños son resultado de la evolución biológica del ser humano. Según ellos el cerebro humano ha creado los sueños como resultado de varios millones de años de evolución, y que son resultado de la adaptación al ambiente de sus capacidades cognitivas. Según ellos los sueños tienen tres funciones principales: nos ayudan a prevenirnos de amenazas. En esa medida los sueños funcionarían como simulaciones de escenarios en los que nos podríamos encontrar; en segundo lugar, ayudarían a consolidar los recuerdos y el conocimiento adquirido durante el día. Por último, los sueños tendrían la función de representarnos los miedos que tuvimos durante el día, pero de forma atenuada. Eso para que mientras estamos despiertos se reduzca nuestro miedo.

Estudios recientes también han mostrado que soñar tiene efectos positivos para la salud, y que ayuda a eliminar el estrés.