Bolsa papitas llenas aire

Parece que las bolsas de papitas siempre tienen más aire que otra cosa… pero es por una buena razón.

Papas fritas, papitas, chips… llámalas como quieras, pero “nadie puede comer sólo una”. Ese no sólo es un viejo eslogan de Sabritas, es una realidad.

Diversos estudios han demostrado que la mezcla exacta de grasas y carbohidratos que contienen las papas fritas activan regiones de nuestro cerebro relacionadas con el sistema de recompensa, la ingesta de comida, el sueño y las áreas motoras. Por eso es tan decepcionante ver que, al abrir una bolsa, más de la mitad es puro aire.

¿Será que las grandes corporaciones botaneras del planea se han asociado para vendernos aire en lugar de papas? Para nada. El hecho de que las bolsas estén a medias tiene una explicación.

Comencemos por decir que no es que las bolsas de papa no tengan “nada” acompañando a las papitas, es decir, no tienen “aire”. En realidad, las bolsas están llenas de nitrógeno.

Las bolsas de papas no tienen “aire”, en realidad, están llenas de nitrógeno.

Desde que George Crum, el chef de Moon’s Lake House, creó por accidente el concepto de las “chips” en Saratoga Springs, Nueva York, en 1853, la forma en la que consumimos las papas cambió para siempre. Al principio, Crum era el dueño de la patente del producto, así que sólo él podía venderlas en su restaurante.

Luego de su muerte en 1914, algunas tiendas de conveniencia comenzaron a ofrecer este tipo de papas. Ahí los tenderos eran los encargados de pelar y cortar una a una las papas y luego pesarlas y meterlas en bolsas para venderlas a granel.

Así fue hasta que Laura Scudder creó el proceso para sellar las bolsas herméticamente en 1926. Hacia la década de 1930, cuando se inventaron las primeras montadoras automáticas, el producto comenzó su camino hacia la industrialización.

George Crum Papas Fritas
George Crum inventó el concepto de las “chips” en Saratoga Springs, Nueva York, en 1853. (Foto: Georgs S. Bolster Collection)

George Crum Papas Fritas

Las bolsas en las que se vendían en esa época eran de celofán, con los bordes planchados para forzar el cierre. En algún punto, la gente se dio cuenta de que si llenaban la bolsa de “aire” era menos probable que las papas del interior se maltrataran… pero el aire que hay en el ambiente contiene oxígeno, que oxida y pudre la comida.

Fue entonces que se comenzó a llenar las bolsas con nitrógeno: un gas que es inodoro e insípido. A esto se le llama “atmósfera protectora” o “modificada”, debido a que se usa una composición de gases diferente a la del aire para mejorar las condiciones de conservación de un producto.

En el caso específico de las papitas, se usa para prevenir que el alimento se ponga rancio. También sirve para evitar la degradación de nutrientes como las vitaminas y ¡para mantener cualidades (sabor, olor, textura, etc.) de las papas. Así pues, el nitrógeno que llena la bolsa de papas sirve para que no se echen a perder tan rápido, no sepan raro y no lleguen rotas a la tienda.

Además, una bolsa inflada es más atractiva para el consumidor, pues da la sensación de que estás recibiendo mucho más producto por tu dinero.

Por cierto, George Crum no fue el primero en hacer papas fritas. Desde 1673 se tienen registros de papas enteras fritas en manteca de cerdo en Chile. El origen de las papas cortadas en gajos sigue estando en disputa entre Bélgica y Francia… aunque sólo los belgas lo consideran una comida típica.

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