Un mono jugando telepáticamente videojuegos es el futuro de la humanidad

Elon Musk presumió el último logro de Neuralink: poner a un mono a jugar Pong sin joystick usando solo el implante neuronal y un licuado de plátano.
Gracias al implante de Neuralink, un mono pudo jugar Pong solo con su mente

Le ha tomado al homo sapiens alrededor de 200 mil años para poder llegar a este épico momento. Hemos conseguido que un mono juegue con un videojuego sin joysticks, usando solo su cerebro, un premio como condicionante y un implante neuronal de millones de dólares. Para algunos podría sonar ridículo y un desperdicio de recursos, pero este solemne acto es el principio de una nueva etapa en la civilización o, al menos, eso nos han dicho.

La compañía Neuralink, propiedad de Elon Musk, acaba de compartir su ultimo logro experimentando con implantes en el cerebro. Luego de años de investigación consiguieron que un joven simio lograra tomar el control de un joystick vía “impulsos” eléctricos provenientes de su corteza cerebral de manera óptima y precisa. Sí, quién lo diría, que se pudiera jugar con telepatía…

Con esta prueba exitosa, la visión de un humano relacionado directamente con las máquinas de su entorno cada vez está más cerca. Pedimos un aplauso para este valiente guerrero que, a base de condicionamiento básico pavloviano, ha sentado las bases del transhumanismo.

Video: Mono juega Pong con su mente gracias a implante de Elon Musk

La visión de Neuralink ha sido controversial desde un principio. A gran parte de la humanidad le pone incomoda la idea de que quizá algún día (si el mundo no muere antes) sus descendientes tengan instalados “chips” propiedad de Elon Musk.

Se ha explicado que estos implantes neuronales serían una herramienta para apoyar a al gente con dificultades motrices. ¿Te falta un brazo o una pierna? Con una prótesis conectada literalmente a tu cerebro, podrías volver a tener movilidad normal.

Este mono fue entrenado por 6 semanas para aprender a jugar Pong y luego fue sometido al implante de Neuralink.  Posteriormente se le quitó el control del juego y el simio ejecutó los comandos de siempre, sin notar la falta del joystick. Con cada “logro”, el primate recibía un poco de licuado de plátano (o batido, como prefieras).

Ningún simio fue lastimado durante el proceso de hacer esta nota ni al realizar el experimento en Neuralink.

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