Murió Paul Greengard, el científico que descubrió los secretos de la alegría

El ganador del Premio Nobel de Medicina en el 2000 fue uno de los mayores estudiosos de la sinapsis.
(Rockefeller University)

Se dio a conocer que Paul Greengard, premio Nobel de Medicina en el 2000, falleció el pasado 13 de abril. Greengard tenía 93 años y era mundialmente famoso dentro de la comunidad científica por ser el descubridor del proceso químico que explica la alegría.

El “beso de la alegría” es la manera popular de llamar a la conexión entre neuronas, sinapsis. Las neuronas se comunican entre sí gracias a las sustancias químicas que habitan en nuestro cuerpo. Greengard se dedicó a estudiar las conexiones neuronales que nos producen felicidad.

Pero su historia es mucho más complicada que su mera vida científica. Greengard era un neoyorquino que nació a principios de los años veinte en el seno de una familia dedicada a los cosméticos, y desde muy joven destacó en física y matemáticas. Su familia quería que se quedara al frente del negocio familiar, y no estaban de acuerdo con que estudiara una carrera, mucho menos una relacionada con las matemáticas. Mientras estudiaba la preparatoria, con tan sólo 17 años, fue reclutado para pelear en la Segunda Guerra Mundial. Afortunadamente, por su enorme nivel en física, fue reclutado por el MIT para apoyar en la guerra lejos de los campos de batalla. Así, él formó parte de un grupo de jóvenes físicos que se dedicaron a desarrollar un sistema de alerta para detectar aviones enemigos, siendo tan precisos que incluso podían detectar a los famosos kamikazes japoneses antes de que se precipitaran contra un blanco.

Después de la guerra, a Greengard lo seleccionaron para formar parte del equipo que desarrollaría nuevas versiones de la bomba atómica, pero no aceptó el trabajo. Prefirió dedicar su vida al estudio de las sinapsis gracias a una beca universitaria que se les dio a muchos jóvenes que participaron en la guerra.

En los años 50 el científico Arvid Carlsson descubrió que la dopamina estaba relacionada con vincular el cerebro con los movimientos del cuerpo. Greengard, ya como uno de los neurólogos más importantes de su tiempo, fue un paso más adelante, y descubrió el mecanismo mediante el cual la dopamina (y otras moléculas) transmitían los mensajes del cerebro al cuerpo.

Greengard descubrió que la dopamina afectaba nuestras emociones. Por eso, cuando tenemos un golpe de dopamina en nuestro cuerpo (producido con ciertas drogas) tenemos una alegría enorme. También tiene otras funciones, como la transmisión de mensajes del cerebro a nuestro cuerpo.

Paul Greengard, Arvid Carlsson y Eric Kandel compartieron el Premio Nobel de Medicina de 2000. Con los 300,000 dólares que le entregó el Nobel, y en conjunto con su pareja, Ursula von Rydingsvard, y la Universidad Rockefeller creó el premio Pearl Meister Greengard, nombrado en honor a su madre, que premia a las mujeres científicas en el campo de la investigación biomédica.