En 2015, 30% de los humanos que murieron ese año fue por un padecimiento relacionado a la obesidad.

Durante la década de 1990, por cada 100 mil muertes humanas que ocurrían en el planeta, tan solo 50 de ellas estaba relacionada a problemas con la obesidad y el sobrepeso; ahora, las cosas son muy diferentes y (spoiler) no es algo bueno.

Un nuevo estudio publicado en el New England Journal of Medicine destaca que en 2015 murieron 30% más de personas a causa de la obesidad, que las fallecidas por la misma causa en 1990, en todo el mundo. Estamos hablando de aproximadamente cuatro millones de muertes; una cifra alarmante pues representa el 7.1% de decesos por cualquier tipo. La mayoría estuvieron relacionadas con enfermedades cardiovascular y renales crónicas.

Los científicos descubrieron que la tasa de obesidad no ha hecho más que aumentar. De 1980 a la fecha se ha duplicado en 70 países. En 2015, 5% de la población infantil era obesa, 12% de los adultos también; los picos más altos de esta media fueron los adultos mayores de 50 años. El estudio descubrió que las mujeres tienen más probabilidades de ser obesas que los hombres en todos los grupos de edad.

Desde el 2015, registra el estudio, en el mundo hay alrededor de 108 millones de niños obesos y 604 millones de adultos con el mismo padecimiento. Anqué la cifra de infantes es menor a la de los adultos, sus números crecen más rápido, especialmente en países como China y Brasil.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron los datos de salud de más de 68 millones de personas en 195 países. Calcularon que tan común era la obesidad entre los niños y adultos entre 1980 y 2015. Posteriormente analizaron el impacto financiero que la obesidad generaba en los programas de salud (entre 1990 y 2015).

El estudio también descubrió que, aunque la población obesa ha crecido en todo el mundo, gracias a los sistemas de salud –más eficientes que antes- de salud pueden vivir más tiempo. Aunque esto significa que viven con obesidad y las enfermedades que acarrea como la diabetes o alguna discapacidad.

fuente New England Journal of Medicine

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