El consumo del LSD en los 60, fue mucho más que amor y paz. Así es como la CIA quería lograr el control mental.

Imagen que asume como era el proyecto MK Ultra

Cuando se habla del espíritu de los años 60 del siglo pasado siempre se relaciona con el “amor y paz”, de los hippies, el rock y otras herramientas de la cultura popular que se han mitificado con el paso de los años, sobre todo el consumo de las drogas psicodélicas. Pero, lo cierto es que la gran mayoría de las culturas que existen en este planeta llevaban miles de años consumiendo sustancias psicotrópicas con mejores razones que el simple hecho de evadir la realidad.

Durante la década de los 50, hombres de ciencia, como el psicólogo Timothy Leary, defendían las prácticas de “encender, sintonizar y abandonar” que provocaba el consumo de sustancias químicas como la dietilamida del ácido lisérgico (LSD).

“La experiencia psicodélica es un viaje a nuevas esferas de la conciencia. Los alcances y el contenido de las experiencias no tienen límites, pero su rasgo característico es la trascendencia de conceptos verbales, de las dimensiones de espacio y tiempo, y del ego o la identidad. Experiencias de conciencia agrandada pueden ocurrir de varias formas: privación de los sentidos, ejercicios de yoga, meditación disciplinada, éxtasis religioso o estéticos, o espontáneamente. Más recientemente se han vuelto disponibles para cualquiera a través de la ingestión de drogas psicodélicas como LSD, psilocibina, mescalina, DMT, y otras. Por supuesto, la droga no produce la experiencia trascendente, meramente actúa como una llave química que abre la mente, libera el sistema nervioso de sus patrones ordinarios y estructuras”, narró Timothy Leary sobre su experiencia en las ceremonias religiosas Mazatecas de México a la revista Life.

La palabra “psicodelia” deriva del término “Psychedelic”, acuñado por el psiquiatra británico y pionero de los ensayos terapéuticos con LSD y mescalina, Humphry Osmond. El doctor inventó la palabra para definir las alteraciones causadas por ambas sustancias en una carta que envió a su amigo Aldous Huxley (sí, el autor de Un Mundo Feliz). “Para entender el infierno o volar hacia lo angelical, simplemente tome una pizca de Psychedelic”, escribió en 1956 en la carta.

“Estaba observando lo que Adán vio la mañana de la creación: el milagro, momento a momento, de la existencia desnuda” así describió Huxley en Doors of perception la sensación que le causaba ver flores bajo los efectos de la droga.

Pero, como mencionamos, no es que drogarse fuera algo nuevo en el mundo. Ya fuera con fines medicinales, terapéuticos o hasta mágicos, las drogas han sido consumidas en el mundo desde por lo menos 5 mil años antes de nuestra era; pero la romantización de la expansión sensorial le dio un nuevo auge.

El uso de drogas químicas en la década de los 60 no pudo ser posible sin antes haber pasado por uno de los actos criminales más inhumanos de la historia: El proyecto MK ULTRA.

De 1953 a 1964 la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos probó secretamente los efectos del LSD en estadounidenses voluntarios (y varios involuntarios) en Estados Unidos y Canadá, provocándoles pesadillas, padecimientos mentales y traumas permanentes. Su objetivo principal era lograr el control mental de las personas a través de sustancias químicas, y cerrar la “brecha de lavado de cerebro” que se abrió luego de la Guerra de Corea. El gobierno estadounidense sostenía que sus soldados capturados fueron sometidos a “técnicas de control mental” por parte del gobierno coreano.

MK Ultra
Documento de la CIA desclasificado sobre MK Ultra, parcialmente censurado, sobre el uso de LSD (Wiki commons)

MK Ultra

Uno de los planes del MK-ULTRA era “programar” a una persona para que fuera asesino (sin saberlo) o controlar la mente de líderes opositores, como Fidel Castro.

Pero la cosa no quedaba allí. Muchos de los documentos relacionados con las investigaciones del MK ULTRA fueron destruidas por la CIA en 1973 (un año antes de que se hiciera público por un artículo de The New York Times). Sin embargo, se sabe que MK ULTRA estaba relacionado con 140 sub proyectos en 80 instituciones y 185 investigaciones privadas, realizadas en universidades, prisiones, hospitales, bases militares y farmacéuticas.

A través del proyecto (que consumía el 6% de los recursos de la Agencia) los químicos de la CIA crearon sustancias para:

  • Fomentar el pensamiento ilógico y la impulsividad en las personas.
  • Provocar los mismos efectos que el consumo de alcohol y otras sustancias que lo inhibían.
  • Producir euforia “pura” sin depresión posterior.
  • Hacer creer a una persona que estaba enferma de algo.
  • Ayudar a soportar la privación sensorial, la tortura y la coerción durante la interrogación de los “lavados de cerebro”.
  • Ser dóciles ante la hipnosis.
  • Provocar amnesia.
  • Provocar parálisis de las piernas, anemia aguda, etcétera.
  • Sustancias que hacían a una persona dependiente de otra.
  • Confusión mental en individuos haciéndolos seguidores de ordenes sin cuestionar.
  • Sustancias que te hacen mejor trabajador y fomentan la ambición.
  • Provocadores de sordera y ceguera temporal.

Los experimentos no sólo incluían consumo de drogas, también hipnosis, privación sensorial, aislamiento, diversas formas de tortura, y abusos verbales y sexuales. Se sabe que también crearon diversos métodos físicos para producir shock y confusión por largos periodos de tiempo.

Otra división del proyecto estaba destinado a la creación de armas químicas, biológicas, radiológicas; siendo la más conocida la EA-2277, nombre código dbenzilato de 3-quinuclidinilo en el ejército de Estados Unidos. Este químico inhabilita por días a los enemigos que la ingieren y puede producir amnesia.

La operación más conocida relacionada al MK ULTRA fue la Operation Midnight Climax. Consintió en contratar prostitutas para que drogaran a los clientes de un burdel con LSD y otras drogas. En otro experimento similar, la CIA drogó a 5 de sus investigadores (sin su consentimiento) con LSD que derivó en la muerte de uno de ellos, el tristemente célebre Frank Olson.

Tras consumir la droga, el doctor cayó en un cuadro de extrema paranoia y depresión, lo cual lo llevó al suicidio, aventándose de un décimo piso esa misma noche. La CIA ocultó el caso por décadas y, aun a la fecha, hay cosas que no están del todo claras respecto al caso.

Esos son solo algunos de los sucesos que han salido a la luz, la verdad completa sigue en las sombras, aunque cada año más y más miembros de la operación y personas que fueron objeto de experimentos sacan más datos a la luz.

A mediados de los 60 la CIA disminuyó las actividades del programa y, “casualmente”, se popularizó el uso de las drogas químicas en el mundo, sobre todo entre los jóvenes de Estados Unidos, que volvieron moda su consumo. Finalmente, la agencia decidió que las sustancias que utilizaba en sus experimentos  eran adictivas, las investigaciones poco confiables y cerró todo el proyecto en 1973.

Poco a poco el experimento MK Ultra ha salido a la luz, e incluso ahora forma parte de la cultura popular. Basta recordar que, de acuerdo con la historia de la popular serie Stranger Things, una división de MK Ultra es la responsable de dar forma a Eleven.

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