La Ouija no sirve para hablar con fantasmas, pero puede ser esencial para entendernos a nosotros mismos.

Un tablero de Ouija, el juego de mesa

(Morgan Davis)

A pesar de ser un juego de mesa de finales del siglo XIX, la Ouija sigue levantando muchos rumores a su alrededor, sobre todo por la fama de ser un juego “sobrenatural”, que ha inspirado relatos y hasta películas basados en la premisa de que el tablero de la Ouija permite “comunicarse con los espíritus”.

La fama sobrenatural de la Ouija se remonta a sus inicios, cuando Charles W. Kennard (una de las tres personas que aparece como creador del juego según la patente de 1880) la describe como un invento del antiguo Egipto para comunicarse con los muertos. En realidad, todo era una forma de marketing para atraer compradores.

Sí, la Ouija es sólo un juguete, que no permite entrar en contacto con demonios o espíritus. En realidad, cuando colocas tus manos sobre el planchette (el puntero movible) y éste se mueve para formar palabras no estás contactando con fantasmas. La explicación científica sobre la Ouija es que la planchette se mueve gracias al efecto ideomotor.

El efecto ideomotor es, de acuerdo con Wikipedia, “un fenómeno psicológico en el que un sujeto realiza movimientos inconscientemente, de manera automática, desencadenada por un estímulo particular”. Es decir, es un efecto psicológico que, básicamente, hace que tu cuerpo se hable a sí mismo.

Así, la Ouija ayuda a exterioriza de manera fácil el efecto ideomotor a través de movimientos físicos inconscientes e involuntarios con los que movemos la planchette. A pesar de que suena muy raro, todos experimentamos el efecto ideomotor, sólo que normalmente realizamos estos movimientos involuntarios e inconscientes durante el sueño. Lo curioso es que la Ouija permite que ocurra cuando se está despierto, de forma clara y expresando ideas sencillas.

(Marcos Telias)

Por tanto, los usuarios de la Ouija crean imágenes y recuerdos en su cabeza cuando hacen preguntas al tablero, y ellos mismos se responden con ayuda de la planchette, que es ideal para esta tarea, por enfocar los movimientos musculares inconscientes. Es decir, tu cuerpo responde a tu cerebro sin que usted “se los mande” conscientemente. Por eso, los músculos de tus manos se muevan hacia las respuestas que tú, inconscientemente, querrías recibir. También es por eso que la planchette parece moverse más efectivamente cuando varias personas están usándola a la vez: libera la mente de todos para generar inconscientemente respuestas.

Desde hace años se han realizado experimentos psicológicos con la Ouija, para estudiar el fenómeno del efecto ideomotor. Estos experimentos demuestran fácilmente que la Ouija sólo funciona cuando los participantes pueden manipular el puntero ellos mismos, viendo claramente el tablero. Así, cuando les han tapado los ojos con una venda, o se les imposibilita ver las letras del tablero, en todos los casos escriben palabras sin sentido.

Por cierto, los experimentos con la Ouija también han demostrado que se maximiza el efecto ideomotor cuando el sujeto cree fervientemente que no tiene control sobre sus movimientos. Paradójicamente, cuanto menos control crees que tienes, más control ejerce tu subconsciente sobre las respuestas que obtienes.

Justo por eso, actualmente se están realizando experimentos que plantan usar la Ouija como una herramienta para desbloquear conocimiento subconsciente, que podría ayudar a detectar de manera temprana enfermedades como el Alzheimer y otros males neurodegenerativos.

fuente Vox

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