Liberan miles de hormigas caníbales que estaban atrapadas en un búnker

Las hormigas estaban hacinadas en un espacio muy reducido y para sobrevivir se comían los cadáveres de sus compañeras.
(Foto: Wojciech Stephan)

Cientos de miles de hormigas obreras sobrevivieron en un pequeño búnker nuclear enterrado en Polonia gracias a que se comían los cadáveres de sus compañeras de nido. Ahora, un grupo de investigadores ha liberado a las hormigas en un intento por conocer cómo evolucionaron hasta ese punto.

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En un inicio, los científicos tenían la firme intención de contar los murciélagos que vivían en hibernación el mismo búnker, un espacio de 2.3 metros de alto por 3 metros de largo y 1.2 metros de ancho, pero entonces encontraron miles de hormigas Formica polyctena atrapadas en un espacio confinado sin luz, sin una fuente obvia de alimentos y en una temperatura promedio anual no mayor a los 10 grados centígrados.

Esto es inusual, ya que las hormigas obreras viven en enormes áreas boscosas y necesitan una reina para reproducirse, así que lo más extraordinario es cómo estas hormigas lograron prosperar tanto.

En la investigación publicada en el Journal of Hymenoptera Research, los investigadores explican que el nido materno de las hormigas estaba ubicado justo por encima del búnker sin acceso a otros alimentos, por lo tanto los especímenes vivos se comían los cadáveres de sus camaradas mientras se apilaban sobre las hormigas que estaban abajo del búnker.

En la naturaleza, se ha observado un comportamiento similar en tiempos de escasez de alimentos. Este concepto de “guerras de hormigas” establece límites territoriales entre las colonias de hormigas vecinas y agrega un poco más de proteína durante la escasez. Pero nunca se ha observado el comportamiento en este tipo de entorno.

Los autores del estudio destacan:

“El presente caso agrega una dimensión a la gran capacidad de adaptación de las hormigas a los hábitats marginales y condiciones subóptimas, como la clave para comprender su incuestionable éxito ecoevolutivo”.

Para confirmar que el nido de arriba pertenecía a las hormigas búnker, los investigadores tomaron alrededor de 100 individuos y los colocaron a las afueras del nido madre. No se observó comportamiento agresivo, lo que indica que las hormigas eran de la misma colonia.

Entonces para liberarlas los autores cuentan que:

“Después de nuestro estudio anterior, comenzamos a considerar posibles medios para ayudar a las hormigas encarceladas a encontrar la salida del búnker. En la práctica, la única forma de liberar a las hormigas del búnker sería permitir su migración espontánea de regreso al nido materno a través de la tubería de ventilación”.

Así que los investigadores trazaron un camino y de a poco las hormigas empezaron a migrar. Ahora el búnker está casi vacío, pero es importante destacar la capacidad de las hormigas obreras para autoorganizarse y trabajar en conjunto, incluso cuando ya no se encuentran en el nido materno. Esto significa, según los investigadores que son increíblemente capaces de adaptarse a casi cualquier sitio.