“El aspecto más triste de la vida en este preciso momento es que la ciencia reúne el conocimiento más rápido de lo que la sociedad reúne la sabiduría.”

– Isaac Asimov

A finales del siglo XIX nació John Mulholland, un hombre que más tarde se convertiría en uno de los magos más importantes de su tiempo. Durante su vida se dedicó a impresionar audiencias con su magia, a escribir libros sobre el tema y editar la revista de su especialidad, The Sphinx.

En 1953 se retiró de su puesto como editor por “razones de salud”. Sin embargo, el motivo real de su retiro fue que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) lo quería para trabajar con ellos. No es un caso excepcional que Mulholland trabajara para la CIA, Houdini trabajó para Scotland Yard y Jasper Makelyne se dedicó a construir vehículos militares falsos para engañar al ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Antes de unirse a la CIA, Mulholland ya había hecho labores para el gobierno. Durante la Segunda Guerra Mundial hizo libros de hechizos para los soldados del lado de los Aliados. Sin embargo, el CIA Manual of Trickery and Deception que hizo para la agencia de inteligencia estadounidense tendría un motivo mucho más truculento que su trabajo para los soldados en el frente.

No era que la CIA buscara cómo disfrazar a sus soldados de ovejas en la estepa siberiana con el manual de Mulholland –o por lo menos no sabemos de algo así–, sino que esto era parte del proyecto MK ULTRA.

This is a rare photograph of Allen W. Dulles, Director of the U.S. Central Intelligence Agency, in his Washington, D.C. office on July 28, 1954. Here in this office, a setting where few photographers have access, Dulles directs the super-secret CIA organization whose lines of espionage and information spread around the world and penetrate behind the Iron Curtain. Behind him is a map which he often consults, showing North America and the Soviet Union at top. (AP Photo)
Allen Dulles posa en una fotografía en su oficina en julio de 1954. (Foto: AP)

En 1953, el director de la CIA, Allen Dulles, autorizó el inicio de MK ULTRA, un programa en el cual, durante dos décadas, usarían a habitantes de Estados Unidos y Canadá, así como desertores y prisioneros de guerra, para investigar métodos de control mental, principalmente con drogas psicodélicas, sin que los sujetos de estudio lo supieran en la mayoría de los casos.

Esta medida no salió de la nada. El proyecto fue uno originalmente preparado por la marina estadounidense con el objetivo de entender concusiones cerebrales. Tras descubrir que este era un modo en el cual los que sufrían los golpes podían padecer amnesia, los científicos comenzaron a investigar el modo de inducir, a través de drogas, concusiones sin daños físicos. Más tarde el proyecto completo fue tomado por la CIA pues involucraba “experimentos humanos […] no tan fácilmente justificables en el ámbito médico-terapéutico.”

“Uno de nuestros mayores bienes es que todos los hombres aspiran a ser iguales y libres. Este hecho aterra a los gobernantes del Kremlin hoy porque ni siquiera ellos pueden cambiar las leyes de la naturaleza y lo saben. Cae en nosotros, no sólo por ejemplo, sino por actos positivos, hacer lo más que se pueda de esta fuerza impulsora de la humanidad.” – Allen Dulles

Dulles no se hizo de este proyecto simplemente por los cuestionamientos morales y éticos que generaría si se hacía público. La CIA tomó este proyecto debido a los rumores que empezaron a llegarles de que, durante la guerra contra Corea del Norte, los soldados estadounidenses eran torturados con técnicas de “control mental”. Incluso, en MK ULTRA, se llegó a trabajar en el desarrollo de métodos de interrogación basados en drogas y para adquirir información de prisioneros de guerra y desertores, así como para tratar de crear “agentes dormidos” (aquellos que no saben que son agentes hasta que se detona su memoria con una clave). De tal manera, lo que comenzó como una medida que parecería una forma de “defenderse”, fue evolucionando a uno de los abusos del gobierno estadounidense más grandes de la historia.

Este proyecto no se limitó a una sola cosa: consistió en más de 140 subproyectos en los cuales participaron universidades, prisiones, hospitales, bases militares, investigadores privados y farmacéuticas. No todos los participantes estaban conscientes de lo que fueron parte, sin embargo, lo fueron. En algunas ocasiones los sujetos eran voluntarios, pero la mayoría de los casos eran personas que ignoraban totalmente de lo que eran parte.

mans magazine lsd experimento
Esta publicación es de los experimentos de Atlanta, donde un médico recibió LSD voluntariamente para entender los efectos de la droga. Este artículo publicado en Man’s Magazine es de 1956. Ahí se habla de un doctor Carl Pfeiffer, quien realiza los experimentos. Más tarde, en los setenta, se revelaría que ese mismo doctor era parte de MK ULTRA.

En 1973 se canceló el programa de experimentos y para 1975 ya había sido expuesto al público, sin embargo, mucha de la información quedaría oculta o en el olvido. Entre los registros y archivos que destruyeron, estaban los manuales realizados por Mulholland. Creyeron haberlos destruido todos, pero un ejemplar salió a la luz hace unos años.

Además, no todos los involucrados se quedaron en silencio. Por ejemplo, en el 2007 se publicó un libro titulado Chemical Warfare: Secrets Almost Forgotten de James Ketchum, un psiquiatra que participó para realizar los experimentos hasta que se terminó MK ULTRA.

En este libro, se detalla cómo tropas del ejército estadounidense recibieron dosis de LSD en sus cuarteles. Ahí, Ketchum pudo observar cómo varios de los soldados alucinaban al punto en que ocurrieron cosas como militares saludando a escusados. También hubo casos de militares tratando de revivir a máscaras de gas con respiración de boca a boca pensando que eran mujeres en apuros, así como hombres platicando con gente imaginaria durante lapsos de hasta 3 días.

Portada del libro preparado por Mulholland. Se creía que todos los ejemplares habían sido destruidos hasta que se filtró uno la década pasada. Hoy se puede comprar en línea.
Portada del libro preparado con la ayuda de Mulholland. Se creía que todos los ejemplares habían sido destruidos hasta que se filtró uno la década pasada. Hoy se puede comprar en línea.

Por otra parte, durante los experimentos de Operation Midnight Climax  –uno de los tantos subproyectos de MK ULTRA–, se contrataron prostitutas para que recibieran a sus clientes y los drogaran. Una vez que estaban a soals con ellos en cuartos con espejos –desde donde observaban los científicos del otro lado–, les agregaban LSD u otras drogas psicodélicas a sus bebidas sin que se enteraran. Y no sólo fue con prostitutas, también en bares alteraban las bebidas de los clientes con ese tipo de sustancias.

En otra ocasión, durante un retiro, adulteraron la bebida de un grupo de investigadores de la CIA. Al pasar 20 minutos de haber consumido la bebida, se le informó a los empleados que había LSD en lo que tomaban. Uno de los 5 científicos, Frank Olson, no soportó los efectos: entró en un estado de extrema paranoia y depresión, por lo que tuvieron que llevarlo con un psiquiatra. Un compañero que lo acompañaba despertó en la madrugada y vio cómo Olson se lanzaba a través de la ventana desde el décimo piso de su cuarto de hotel.

Tras aventarse por la ventana a sus 38 años, Olson dejó atrás una viuda y tres huérfanos. Como no había evidencias de lo que ocurrió, se le informó a la familia que Olson había caído en un caso de severa depresión y por eso se había suicidado. No fue hasta 20 años después del incidente, en 1973, que la viuda consiguió información sobre lo ocurrido y recibió una indemnización.

Pasaporte de Frank Olson, investigador de la CIA.
Pasaporte de Frank Olson, investigador de la CIA.

Y ese no es el único caso. En el tiempo de este proyecto, un deportista acudió al Instituto Psiquiátrico de Nueva York para atender la depresión que sufría tras su divorcio. Durante el tratamiento cayó en coma y murió. Le habían administrado un derivado de mescalina durante su estancia. El problema con casos como este es que, tras la destrucción de casi todos los documentos de MK ULTRA, muchas de las familias de las víctimas no tuvieron herramientas para exigir justicia.

Pero esto no ha terminado. Apenas en 2009, un grupo de veteranos del ejército estadounidense demandaron al Pentágono por las actividades realizadas durante el tiempo que MK ULTRA estuvo activo. De este grupo, seis veteranos sufren las secuelas de los experimentos que les realizaron. Durante la demanda se declaró que en el programa se incluyó “el uso de tropas para probar gas nervioso, psicoquímicos, y miles de otras toxinas químicas o sustancias biológicas, y […] la inserción de implantes septales en el cerebro de sujetos en […] experimentos de control mental que se torcieron, dejando muchos civiles y sujetos militares con discapacidades permanentes.” Estos veteranos fueron parte de los experimentos de manera conscientes, sin embargo, aclararon, que nunca recibieron compensaciones o apoyo médico tras su participación.

Los estudios con drogas como el LSD y la marihuana fueron descartados por los científicos de MK ULTRA. ¿El motivo? Los efectos que provocaban en los sujetos de estudio eran demasiado impredecibles como para que se pudiera realizar un arma con los efectos bien definidos.

Sin embargo, según Ketchum, sí encontraron algo valioso. Gracias a los experimentos pudieron desarrollar balas de artillería que al impactar soltaban polvo de benzilato de 3-quinuclidinilo, mejor conocido como BZ. Con estas municiones descubrieron que podían llegar a inhabilitar a los sujetos prueba durante días. Según Ketchum, los afectados caían en un estado somnoliento y eran incapacitados por días. Ketchum aclara en su libro que estas municiones fueron almacenadas en Arkansas y más tarde destruidas.

1975. El presidente de los Estados Unidos, Gerald Ford, recibe oficialmente el reporte de la Comisión Rockefeller, la cual se encargó de averiguar sobre las actividades realizadas por la CIA dentro de su país.
El presidente de los Estados Unidos, Gerald Ford, recibe oficialmente el reporte de la Comisión Rockefeller, la cual se encargó de averiguar sobre las actividades realizadas por la CIA dentro de su país (1975).

Al final, tras el Watergate, se comenzó a investigar a otras instituciones y actividades en Estados Unidos, por lo que salió a la luz este programa. La CIA destruyó todo lo que pudo para eliminar las evidencias de estos experimentos y durante largo tiempo se negaron las acusaciones como la de la familia de Olson. Sin embargo, ese no fue el final de estos experimentos.

En el 2003 se sugirió recuperar métodos de interrogación donde se involucraran drogas, siempre y cuando sus efectos no fueran profundos o permanentes. Por lo menos dos docenas de presos en Guantánamo aseguran que han sido drogados durante interrogaciones, pero sus declaraciones han sido contradichas por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos como “inventos o interpretaciones erróneas de tratamientos médicos rutinarios.”

Sea como sea, la búsqueda por la “droga de la verdad” es una herramienta perfecta para las agencias de inteligencia de todo el mundo… MK ULTRA es uno de los proyectos que conocemos, pero no deberíamos sorprendernos de que existan otros así.

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