Foto: CSIC.

Las pequeñas larvas de polilla de la cera podrían ser nuestras aliadas en contra de los residuos plásticos.

Sin duda el problema del crecimiento exponencial de los desechos sólidos es ya de alcance mundial. Sobre todo porque los materiales plásticos son muy duraderos y su periodo de degradación es sumamente lento (una bolsa de plástico del supermercado tarda entre 100 y 400 años en degradarse). Afortunadamente, todo indica que se encontró una forma mucho más rápida de deshacernos del plástico, y todo con ayuda de un pequeño insecto.

Desde hace décadas las larvas de la polilla de la cera (Galleria mellonella, también conocidos como gusano de la miel) son usadas como cebo por los pescadores. Pero un descubrimiento casual ha revelado que estos pequeños insectos saborean como un platillo gourmet el mismísimo plástico.

Federica Bertocchini, una apicultora española e investigadora del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (CSIC), descubrió sin querer que las polillas que normalmente se alimentan de la cera de sus abejas se comían con gusto una bolsa de plástico sin dejar un solo trozo.

Foto: Paolo Bombelli.

Así, Bertolucchini y algunos otros científicos del Consejo Nacional de Investigación y Ciencia de la Universidad de Cambridge están experimentando con darles una vida diferente a las larvas de polilla de la cera, y sacarlas de la mortal vida como cebo para trasladarlas a pequeñas granjas donde pueden saborear plástico a sus anchas y ser nuestras principales armas en la guerra silenciosa en contra de los residuos plásticos.

En pruebas de laboratorio, los científicos descubrieron que 100 larvas de polilla pueden devorar 92 miligramos de polietileno en tan sólo 12 horas. Las larvas parecen descomponer el polietileno con las mismas enzimas que utilizan para comer cera de abejas. Los científicos esperan identificar las enzimas que usan las larvas para reproducirlos artificialmente y trasladarlos, vía bacterias como la E. coli, a organismos marinos (fitoplancton) que se encarguen de degradar el plástico en los ríos y mares ingleses. También estudian crear granjas de larvas y, cuando la población sea muy grande, soltarlas en zonas forestales para que se encarguen de destruir los residuos plásticos.

Los estudios todavía están en una fase muy temprana, pero estos curiosos gusanos podrían ser la clave para, finalmente, comenzar a acabar con los residuos plásticos.

vía The Guardian

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