El animal se alimentaba del plasma de las aves, pero los cambios en su hábitat lo hicieron voltear a disfrutar de los sabrosos humanos.  

Un grupo importante de científicos brasileños han dedicado años de su vida al estudio del Diphylla ecaudata, conocido popularmente como murciélago de las patas peludas, una de las tres variantes de murciélago-vampiro que hay en el mundo. Hasta ahora sólo una de las tres variantes se alimentaba de sangre humana, pero, motivada por la degradación de su hábitat provocada por la presencia de los seres humanos, el Diphylla ecaudata ha comenzado a cambiar su dieta –basada hasta ahora en sangre de aves– y ahora se alimenta de sangre humana. 

El biólogo Enrico Bernard, líder de la investigación y académico de la Universidad Federal de Pernambuco, indicó que, después de analizar 70 heces de murciélago Diphylla ecaudata encontraron la presencia de ADN de gallina en 15 de las muestras, además de ADN humano en 3 de ellas. Las muestras de heces se tomaron en una de las 2 mil cuevas que se encuentran en el Parque Nacional de Catimbau (Pernambuco, Brasil), uno de los últimos hábitats naturales de esta especie.

El hermoso y desconocido Diphylla ecaudata

El hermoso y desconocido Diphylla ecaudata

Es decir, ante la falta de grandes aves, los murciélagos cambiaron sus hábitos de consumo buscando sobrevivir, y se enfocaron en la especie más fácil de encontrar en sus alrededores. Los Diphylla ecaudata necesitan una pequeña ración de sangre al día para sobrevivir, equivalente a una cucharada sopera.

“Su hábitat fue degradado, los animales de los que se alimentaba el murciélago-vampiro desaparecieron y, ante un panorama de escasez, los mamíferos pasaron a alimentarse de sangre humana. A esto ayuda que, en los alrededores del Parque de Catimbau, no hubo un proceso de expropiación, por lo que hay mucha presencia humana, generalmente en viviendas precarias y de poca protección, con familias de escasos recursos”, explicó Bernard.

El investigador sostiene que, si bien la amenaza de los murciélagos es pequeña con respecto a chupar la sangre de sus presas humanas, el verdadero peligro es que son transmisores de la rabia. Y recuerda que hace tan sólo 12 años, en el 2005, se vivió en Brasil la más grande crisis de rabia humana transmitida por murciélagos de la historia del país amazónico, que dejó 20 muertos.

A pesar de que el peligro es bajo, es una muestra de que las acciones del ser humano pueden afectarlo, sobre todo a las personas de bajos recursos.

vía New Scientist

fuente Acta Chiropterologica

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