Nuevos estudios de la NASA arrojan que se podría tratar de una familia de cometas.

Hace algunas semanas les contamos la historia detrás del misterio de la estrella KIC-8462852 que fue detectada en 2009 por el telescopio espacial Kepler a unos 1,500 años luz de nuestra Tierra. El hallazgo fue desde entonces un interesante motivo de debate y misterio para la astronomía, pues albergaba algunas características que no era posible resolver y por ello, se llegó a pensar que podría estar siendo orbitada por estructuras extraterrestres.

De hecho, tras haber descartado varias otras teorías respecto a qué podría ser lo que genera esos patrones de luz tan extraños y, sobre todo, desiguales, la teoría más viable era que efectivamente un satélite, una estación espacial o hasta incluso un grupo de naves extraterrestres, podrían estar rodeando la estrella y podrían ser el motivo por el que su luz se ve obstruida de vez en cuando. Para saber la verdad, el equipo responsable de la investigación unió fuerzas con el SETI Institute para buscar nuevas señales que pudieran comprobar si esta creencia era verdad o no.

A principios de este mes, las observaciones arrojaron datos que tal vez los fanáticos de la ciencia ficción no querían escuchar: Utilizando el Alien Telescope Array fueron buscadas señales poco comunes que pudieran dar una pista de la presencia de una civilización extraterrestre, sin embargo, no encontraron nada fuera de lo común, pero tampoco pudieron entregar alguna teoría que reemplazara la ya existente.

Entonces la NASA continuó con la investigación, tratando de revivir la teoría de que lo que se encuentra orbitando la estrella se trata de los restos de varias coaliciones de asteroides o un impacto planetario, pero gracias a las observaciones de la KIC-8462582 que hizo el telescopio Spitzer, se concluyó que si se tratara de un fenómeno así, habría un exceso de luz infrarroja alrededor de la estrella, y el telescopio no logró captar señal alguna de ello.

Sin embargo, lejos de fortalecer la teoría de presencia alienígena, más bien estos resultados nos dicen que es muy probable que se trate de cometas fríos. De acuerdo con el comunicado la NASA, se cree que una familia de cometas se encuentra viajando en una órbita muy larga alrededor de la estrella, éstos estarían siendo encabezadas por un cometa muy grande que podría ser el responsable del bloqueo de la luz y de algunos de los datos que recabó el Kepler; también después de dos años, el resto de los fragmentos volvieron a bloquear la luz, y es por ello que los patrones de ésta son tan diferentes.

Aunque aún no hay una respuesta certera, estas nuevas investigaciones nos dan una idea de que podría tratarse de algo un poco más natural y que tendremos que esperar mucho más tiempo para saber si no estamos solos. Mientras tanto, la NASA continuará observando la estrella para llegar a la respuesta correcta lo más pronto posible.

vía Popular Science

fuente NASA

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