Telescopio BICEP-2 en el Polo Sur

Los resultados no han sido concluyentes debido a la interferencia de polvo interestelar.

En marzo del 2014 se dio a conocer un importante hallazgo que, casi de inmediato, fue reconocido como uno de los más grandes logros científicos de los últimos tiempos: la existencia de las ondas gravitacionales. Sin embargo, todo se ha venido abajo luego de un extenso análisis dado a conocer ayer por la Agencia Espacial Europea (ESA).

La teoría de las ondas gravitacionales supone la existencia de pequeñas curvaturas en el espacio-tiempo, producidas luego del Big Bang hace 13,800 millones de años. Estas ondulaciones confirmarían la llamada “inflación” cósmica, una breve expansión acelerada que el Universo experimentó apenas una fracción de segundo después de la gran explosión.

Ondas gravitacionales
Diagrama que muestra la expansión del universo a partir del Big Bang

Ya a mediados del año pasado el grupo de científicos a cargo de la investigación, liderada por el astrofísico John Kovac (Centro de Astrofísica de Harvard-Smithsonian), había admitido tener dudas sobre el hallazgo. Ahora, la ESA ha informado que luego de estudiar los datos obtenidos por el satélite Planck y el telescopio BICEP-2 en el Polo Sur, no se ha encontrado evidencia concluyente sobre las ondas gravitacionales.

¿Por qué la confusión? Según explica la agencia espacial, el polvo interestelar de nuestra galaxia interfirió con la información obtenida en un inicio. Al “limpiar” esos datos, la evidencia resultante no es suficiente como para confirmar el hallazgo. Así que nada de ondas gravitacionales ni señales de un Universo primigenio, no por ahora.

vía ESA

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