Un equipo de buzos descubrieron una nueva variedad de caballitos de mar, de un tamaño tan minúsculo que dos cabrían en la uña de un dedo meñique.

Caballitos de mar pigmeos de Japón

(Imagen: Nat Geo/RICHARD SMITH)

Un equipo de investigadores internacionales descubrieron un tipo de caballito de mar nunca antes clasificado. Se trata de un hipocampo pigmeo que habita en las costas de Japón.

Lo más sorprendente es que es tan sólo del tamaño de un grano de arroz, habitan aguas poco profundas y, a pasar de ser muy coloridos, se mezclan bien con las rocas cubiertas de algas que se encuentran en su hábitat. Justo su color y su tamaño les ayuda a que pasen desapercibidos, y sean confundidos pequeños trozos de algas flotantes.

Esta nueva variedad de caballito de mar ha sido bautizado como Hippocampus japapigu, que quiere decir “cerdo de Japón”, y ese nombre le fue puesto por los buzos que suelen nadar cerca del  sureste de Japón. Decidieron llamarlos así, porque les recordaron a un cerdo bebé.

El ictológo Graham Short fue el responsable del descubrimiento, se asombró al ver a los buzos conocían muy bien a estos animales, y se asombró más cuando descubrió que no existía ningún registro científico sobre estos animales.

(Imagen: Nat Geo/RICHARD SMITH)

Este “cerdo de Japón” es una de las siete especies conocidas de caballitos de mar pigmeos. La nueva especie difiere de las otras variantes por poseer una cresta la parte superior de la espalda, hecha de puntas de hueso. El propósito de esa cresta no está claro, aunque podría haber evolucionado como una forma de atraer a un compañero sexual.

Por si fuera poco, a diferencia de otros hipocampos, vive en aguas que cambian de clima, y soporta temporadas de frío y calor. Finalmente, tiene una sola hendidura branquial en la parte superior de la espalda, en lugar de dos debajo de cada lado de la cabeza, “es como tener una nariz en la parte posterior de su cuello”, dijo Short.

Gracias a su tamaño, son muy difíciles de atrapar, y por eso, aunque nunca se habían clasificado oficialmente, existen muchos y no están en peligro de desaparecer.

fuente National Geographic

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