El análisis de un cráneo de hace 1.8 millones de años hallado en Dmanisi, Georgia, parece indicar que nuestros ancestros del género Homo, como los Homo habilis, Homo rudolfensis, y Homo erectus, en realidad pertenecían a la misma especie.

La calavera, conocida como Cráneo 5, pequeña pero alargada y de grandes dientes, puede ser, según sus descubridores, uno de los fósiles más importantes encontrados hasta la fecha. La razón es que puede ser el eslabón que ayude en demostrar que los antropólogos, a lo largo de la historia, han estado demasiado dispuestos en nombrar a cada Homo como una especie diferente, cuando siendo estrictos sus diferencias no son determinantes.
 

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Gráfica 3D que muestra los 5 cráneos encontrados en Dmanisi

David Lordkipanidze, del Museo Nacional de Georgia en Tbilisi, afirmo que el Cráneo 5 tiene, con respecto a los otros especímenes de Homo, las mismas diferencias que hoy tendrían cinco humanos o cinco chimpancés de diferentes continentes. En un primer análisis, el fósil comparte características morfológicas con otros cráneos del género Homo encontrados en África, y que tienen una antigüedad de 2.4 millones de años.

El individuo al que pertenecían los restos encontrados era un varón, contaba con un cerebro pequeño (546 centímetros cúbicos), medía entre 1.40 y 1.60 metros y pesaba alrededor de 50 kilogramos. Cuando murió debía tener unos 30 años.
 

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Concepción de un artista sobre el aspecto de Cráneo 5

La polémica propuesta de los paleontólogos que realizaron la excavación es que, si se acepta su hipótesis, todos los fósiles del género Homo sean considerados miembros de una única especie al determinar que, a pesar de tener algunas características diferentes, la variación no es tan pronunciada como para pensar que pertenecen a líneas evolutivas distintas.

vía The Guardian

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