El cráneo tiene aproximadamente 55,000 años de antigüedad. 

La cueva de Manot, ubicada al norte de Israel, colapsó hace aproximadamente 30,000 años, pero en algún momento de la historia fue habitada por el hombre de Neandertal (Homo neanderthalensis). Una reciente investigación de un grupo de arqueólogos resultó en el hallazgo de un cráneo parcial, que podría ser el enlace entre la especie humana moderna y la antigua.

Durante años se ha investigado el origen del Homo sapiens, por lo que este descubrimiento podría ser un punto de partida importante para averiguar de dónde es que nuestra especie proviene. El hallazgo que fue dado a conocer esta semana en Naturees la parte superior del cráneo de lo que se presume, es el resultado de la mezcla entre sapiens y el neandertal, especies que según el estudio, podrían haber vivido en regiones muy cercanas por miles de años y dieron origen a lo que somos ahora.

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Cráneo parcial encontrado en la cueva de Manot

La investigación está siendo llevada a cabo por más de 23 investigadores de Israel, Estados Unidos, Alemania y Austria. El cráneo de Manot es el primer ejemplar del humano moderno con más de 50,000 años de antigüedad que se ha encontrado fuera de África. Sin embargo, presenta una morfología muy parecida a la de habitantes del continente africano y coincide también con fósiles humanos que fueron hallados en Europa tiempo después, lo que refuerza la teoría de que el cráneo hallado es descendiente de un grupo de sapiens que marchó del continente africano para ubicarse en diversos puntos del resto del mundo hace 70,000 años.

El antropólogo Israel Hershkovitz, líder del estudio, habló en una entrevista para LiveScience, donde habló sobre la posible relación entre ambas especies de homínidos:

“La coexistencia de estas dos poblaciones en una región geográfica confinada durante la misma época que los modelos genéticos pronostica el mestizaje, promueve la noción de que la cruza de especies pudo haber ocurrido en la región del Levante mediterráneo.”

Para determinar el origen del cráneo no sólo es suficiente analizar su forma, sino que también es necesario realizar una serie de estudios de ADN para determinar su origen. Pero en este caso, debido a la antigüedad del ejemplar, puede no ser una tarea fácil ya que es probable que el contenido genético se haya desintegrado a razón de las condiciones climáticas del lugar del que provino.

Los científicos seguirán trabajando en Manot, donde esperan encontrar más restos en futuras excavaciones. Y si los recursos lo permiten, las investigaciones continuarán hasta el año 2020.

vía The Verge

fuente Nature

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