Estudio revela 10 mil bacterias peligrosas para los humanos en el Metro de la CDMX

Un estudio del microbioma del Metro de la CDMX encontró más de 50 mil bacterias que viajan apretadas con nosotros.
(José Pazos / EFE)

El metro de la Ciudad de México transporta a más de 4 millones de usuarios todos los días por sus doce líneas y 196 estaciones y más de 226 kilómetros. Con tal cantidad de gente, distancia y actividad es imposible que esté libre de gérmenes y bacterias. Un estudio sobre la microbioma que vive en este transporte publicado en la revista Nature encontró que existen alrededor de 50 mil 174 unidades taxonómicas operativas (OTU) pertenecientes a 1058 géneros, de las cuales solo 10 mil son peligrosas, en mayor o menor medida, para los humanos. “El microbioma metro estuvo dominado por el filo Actinobacteria y por los géneros Cutibacterium”, destaca el estudio.

“Los principales phyla detectados fueron Actinobacteria, Firmicutes, Proteobacteria, Cyanobacteria, Bacteroidetes, Chloroflexi, Fusobacteria y Thermi y los géneros más abundantes conocidos fueron Cutibacterium, Corynebacterium, Streptococcus y Staphylococcus.”

Aunque en un estudio de 2017 se había revelado que la principal fuente de los organismos era la piel humana (sì, en el metro respiramos la piel de los otros) en este nuevo estudio hecho por los investigadores Apolinar Misael Hernández, Daniela Vargas-Robles, Luis David Alcaraz y Mariana Peimbert se revelan más fuentes. Además de la piel, las bacterias tienen origen en el polvo, la saliva y la vagina, “sin detección de contribución fecal”, aclaran

Muestreo de diversidad y ubicación. La red de metro, con cada punto negro que representa una estación y círculos de colores que muestran las ubicaciones de muestreo. Los círculos se colorean de acuerdo con el índice de diversidad de Shannon. La diversidad de trenes también se muestra en círculos de colores.

Pero no es que la microbioma sea el mismo en todos lados, de hecho varía dependiendo la línea y estación. El estudio especifica que hay factores importantes, como las diferencias en los sistemas de ventilación, si los trenes son neumáticos o no, la contaminación, la temperatura, la humedad y hasta el horario, los que determinan el tipo de batería que habita el Metro.

“Además, la arquitectura del metro favorece la presencia de múltiples partículas de aerosol de otras fuentes, por lo que el metro puede considerarse como un vasto conjunto compartido para el intercambio horizontal de microbios a partir de partículas derivadas de los humanos, el suelo y los desechos de las plantas”, destacan.

El estudio determinó que la estación con más diversidad bacteriana fue Martín Carrera, seguido de Cd. Azteca, Muzquiz, Tacuba e Indios Verdes. Por el contrario, la diversidad más baja se encontró en la estación Insurgentes de la Linea 1.

Las bacterias son omnipresentes, así que es inevitable entrar en contacto con ellas, además no todas son malas. Solo existen y pueden hacernos daño si no tomamos las precauciones de higiene adecuadas como el lavarse las manos.