Los de Cupertino se unen a la “Liga de la justicia” de la inteligencia artificial.

Sigilosamente los avances en inteligencia artificial (IA) se fueron intensificando poco a poco hasta alcanzar, desde hace unos años a la fecha, una relevancia sin precedentes. Si bien los nuevos avances científicos y tecnológicos en el ramo han innovado y creado progresos impresionantes como la red neuronal de Google, las cosas podrían salirse de control. Por lo tanto, es importante no crecer como la hiedra y trazar una agenda humana para definir a corto plazo las leyes en función de los usos de las nuevas tecnologías para regularlas correctamente.

La Partnership on AI y su nuevo miembro


Hace poco más de cuatro grandes empresas tecnológicos como Google, Amazon, Microsoft, IBM y Facebook, junto con los líderes de la ACLU (Unión Estadounidense por los Derechos Civiles, por sus siglas en inglés), la Universidad de Berkeley y la Association for the Advancement of Artificial Intelligence, crearon la Partnership on AIun organismo encargado de estudiar y formular las mejores prácticas en tecnologías de inteligencia artificial.

Ahora, Tom Gruber, la cabeza encargada de desarrollar el asistente digital de Apple, Siri, se ha unido a dicha asociación para asistir a su primera junta en febrero próximo. Con esta decisión, Gruber se une a los líderes del desarrollo de IA con la finalidad de contribuir a su investigación y desarrollo. Al respecto, Gruber declara en el blog la Partnership on AI:

“Estamos encantados de participar en algunas de las oportunidades más grandes y preocupaciones creadas a partir de las máquinas de aprendizaje y la inteligencia artificial. Creemos que es beneficioso para Apple, nuestros clientes, y la industria jugar un papel activo en su desarrollo y esperamos colaborar con el grupo para ayudar a impulsar el debate sobre cómo avanzar en el campo de la inteligencia artificial, y su regulación para proteger la privacidad y seguridad de nuestros consumidores”.

Apple se une como miembro fundador, a pesar de que no era parte del grupo original anunciado en septiembre pasado. Esto debido a que la empresa reveló que ya estaba trabajando en el tema discretamente, aunque no de manera oficial.

Algunos consideran que puede ser el momento exacto para que Apple se involucre a esta asociación, pues en realidad las cosas se están acomodando apenas. De hecho, la última declaración pública de la compañía de Cupertino la hizo en octubre y fue para felicitar a la Casa Blanca por la creación del documento Preparing for the future of Artificial Intelligence.

De acuerdo con la Partnership on AI, existe una preocupación real por la seguridad y las prácticas justas de esta tecnología, incluso están conscientes de que podría existir un sesgo en los datos que convertiría a las máquinas de aprendizaje en sistemas polarizados. Esto significa que, al aprender por sí mismas, las máquinas podrían obtener lo peor de la humanidad, como algunos prejuicios raciales, lo que puede provocar que tecnología de reconocimiento facial termine por aplicarse inadecuadamente.

La primera reunión de la junta directiva de la Partnership AI se llevará a cabo el 3 de febrero en San Francisco. Un portavoz de la compañía anunció que después de la reunión darán más detalles, incluyendo la forma en que otras personas y organizaciones pueden participar, así como el programa inicial de la investigación y las respectivas actividades.

¿Existe una ética de la Partnership on IA?

La Partnership está constituida por las compañías más poderosas y son las que están preocupadas por cuidar del desarrollo de la inteligencia artificial (francamente también son las únicas que pueden desarrollarla), pero debemos tomar en cuenta que regular no es sinónimo de leyes justas o éticas, también puede tratarse de la creación de un conjunto de normas que especifiquen cómo se utilizará dicha tecnología.

En este sentido es importante detenerse unos momentos a analizar el discurso progresista –no podría ser de otra manera– de las declaraciones de la asociación. Si bien, existe una preocupación por el “bienestar” de la gente, la primicia viene desde una posición mercadológica. Esto significa que las buenas intenciones de controlar el desarrollo tecnológico de la inteligencia artificial están barnizadas por las leyes de consumo. Es decir, la regulación viene ante todo de las posibilidades de sacar el mayor provecho mercantil de la misma.

Entonces sí, las aflicciones como lo menciona parte de la conclusión del documento de la Casa Blanca son:

“La IA puede ser un importante motor de crecimiento económico y progreso social, si la industria, la sociedad civil, el gobierno y el público trabajan juntos para apoyar el desarrollo de la tecnología, con una atenta atención su potencial y para gestionar sus riesgos”.

Pero quiero enfocarme en dos frases que hoy parecen vacías. Por una parte, el “crecimiento económico” no es y nunca ha sido equitativo. Y por la otra, el “progreso social” es un término que si bien, surgió bajo los preceptos de la Carta Magna de libertad, igualdad y fraternidad, se trastocó por los intereses individuales y financieros, para convertirse en un progreso que está desfasado en cuanto a las necesidades sociales.

Así, la idea de progreso se ve afectada por el crecimiento de la riqueza, la tecnología y la ciencia en función de un Estado que se aleja cada vez más de sus ciudadanos, para instaurarse en el crecimiento desmedido de los sistemas de producción. Prueba de ello es la preocupación de otros responsables de desarrollos tecnológicos de punta como Elon Musk, quien predice, entre otras cosas, que las máquinas podrían sustituir a los seres humanos en su trabajo. De ser así, ¿entonces qué nos quedaría? Los paradigmas cambiarían y serían otros que se alejan cada vez más de nuestro entendimiento como humanidad.

Si la Partnership on AI quiere procurar una ética real, a favor de un uso benéfico para los seres humanos, debe empezar por liberarse de atributos económicos y políticos como prioridad. Esto significa, entre otras cosas invertir el orden de los papeles, preponderando, antes que cualquier cosa, los verdaderos beneficios y prejuicios que la IA puede tener para la humanidad. Incluso, antes de seguir avanzando en su desarrollo.

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