No estás listo para el final de Shingeki no Kyojin

Será complicado para muchos aceptar el final de Shingeki no Kyojin.
El final de Shingeki no Kyojin es para todos | Fuente: MAPPA

El estreno de la última temporada de Shingeki no Kyojin traerá muchas cosas a la mesa. Para empezar, será el final total de una de las franquicias más exitosas en la historia del anime, pero también será la llegada del contenido más polémico del manga a las pantallas de todo el mundo.

Hajime Isayama no dudó en hacer esta obra tal como él quería. El escrutinio de los fans y todas las amenazas que vertieron sobre su cabeza nunca fue una incomodidad para él; en primer lugar, porque todo le ocurrió a través de Internet, y en segundo, porque Kodansha le dio libertad cuando vio que el proyecto fue… bueno, uno de los mangas más exitosos de la historia de la industria.

¿Terminará Eren su promesa de aniquilar a sus enemigos? | Fuente: MAPPA

Los últimos dos años de publicación fueron duros, muy duros, para sus lectores. Durante todo 2019, la historia parecía no tener rumbo alguno y en 2020, con la explosión de la pandemia, es justo decir que muchos no teníamos ni idea de qué haría Isayama; poco a poco las partes fueron tomando forma y el final apoteósico, cruel y duro que todos imaginábamos estaba llegando a su clímax.

Con al fin el Retumbar de la Tierra corriendo en el suelo humano, Eren consumó la venganza de la fundadora y su propia promesa de aniquilar a todos sus enemigos; pero es claro que el autor tenía que salir con un último giro que terminara por cerrar la historia… y eso hizo.

El final, que no comentaré aquí porque evidentemente no tendría caso que vieras la última temporada, fue posiblemente el evento más polémico en toda la historia de Shingeki no Kyojin junto con la muerte de Erwin y el uso del suero en Armin.

Para muchos, el final es suficiente como para arruinar la obra y los más de 10 años de construcción que tomó para su autor… y es por eso que si solo ves el anime, no estás listo para este final.

Shingeki no Kyojin, una historia de la condición humana y cómo resistir a ella

Pero al mal tiempo buena cara y, aunque puede que no estés preparado para este final, quiero que recuerdes y tomes en consideración de qué se trata realmente Shingeki no Kyojin, porque la violencia está chida en pantalla, pero todo tiene una razón y un fondo.

A pesar de que hay muchísimos que niegan el contexto político que Isayama tomó para construir este manga, es clarísimo: el fascismo. La principal cara que enemista a la humanidad es la supremacía que los Eldianos tienen sobre los demás pueblos gracias al poder Titán.

Estos representan a los líderes fascistas japoneses y alemanes, que por igual abusaron de las sociedades judías, negras, homosexuales, chinas, coreanas y prácticamente toda la región del sudeste asiático.

Shingeki no Kyojin es una crítica dura al fascismo y a los ejércitos del mundo | Fuente: MAPPA

Las motivaciones detrás de este traumático fondo no son otras que contrastar la guerra. En nuestro haber histórico, solo la guerra ha acabado con la guerra, paradójicamente. Los conflictos suceden unos a otros y, así como Europa se construyó a base de invasiones, Asia se formó con imperios salvajes, y Latinoamérica creció entre dictaduras sanguinarias.

Siempre que existe guerra, existe dolor. Siempre que existe dolor, existe coraje. La vida de Eren está atravesada por ese coraje, del perder a su madre hasta entender que existe todo un mundo que los condenó sin siquiera deber absolutamente nada.

Sin embargo, dentro de este mundo solo existe una sola respuesta a esa misma oscuridad: el amor. El amor que Armin, Mika y Eren se tienen, hermanados como hijos del olvido; el que Erwin, Levi y Hange se profesan en su camaradería eterna, como herramientas de una maquinaria que no entienden pero persiguen ciegamente hasta morir; o el que cualquier grupo que aparece en Shingeki no Kyojin demuestra.

Las líneas entre los buenos y los malos se desdibujan en todas las esferas. Aquél que parece ser un enemigo siempre tiene una motivación, pero aquél que parece no entenderlo siempre es Eren, un protagonista que pasa de ser un héroe prototípico, hasta personificar todos los vicios de aquellos que se llaman a sí mismos a “salvar” a los demás, como Estados Unidos, como Japón, como China, como la Unión Soviética.

La icónica reunión entre Churchil, Roosevelt y Stalin tras la SGM | Fuente: Wikicommons

Esta misma transición se puede ver en la audiencia, que es donde todo se divide. Hay quienes, ciegamente, siguen el camino del héroe a pesar de todo. Se vuelven jaggeristas de la misma forma en que hay quienes, sin dudar, toman la propuesta de Thanos como una bendición; por otro lado, están quienes se oponen a la propuesta eterna de resolver la guerra con más guerra, aquel camino que ofreció siempre el fascismo.

Isayama construyó una historia de claroscuros donde, sin importar quién fuera el bando “bueno” o “malo”, siempre había inocentes en medio. Civiles que solo saben sufrir las decisiones de aquellos que resguardan sus vidas en torres impenetrables; en palacios grises, en casas blancas.

A todo esto, la única respuesta es siempre la posibilidad de estar juntos. Puede sonar estéril, romántico y hasta bobo, pero es nada más que la verdad. En este mundo torcido y quebrado, repleto de escenarios abruptos llenos de melancolía y pérdida, el recurso infinito para la paz es el amor.

Puede que no estés listo para este final si, como muchos, viste en Shingeki no Kyojin una historia bélica que le da la razón al que más fuerte agita su puño. Sin embargo, puede que estés listo para el final si, como el mismo Eren, puedes ver atrás en la cadena de dolor y aceptas que no hay dolor más grande que no poder parar.

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