Un vagabundo que vivía en la calle y sobrevivía por la caridad de la gente, aprendió programación y ahora pone a la venta una interesante aplicación.

Hasta agosto pasado Leo Grand era un limosnero que deambulaba por las calles sin mayor propósito que sobrevivir, no tenía casa ni patrimonio y su vida no tenía mayor sentido. Así fue hasta que se cruzó por su camino el programador Patrick McConlogue que le ofreció, como si se tratara del Morpheus de Matrix, dos opciones a elegir: una generosa limosna de 100 dólares o 16 clases individuales para aprender a programar.

Grand decidió, en un arranque de sabiduría, tomar las clases de programación. McConlogue le prestó una Chromebook y tres libros de programación para que pudiera estudiar, además cumplió su promesa y durante 16 días destinó una hora de su tiempo en darle lecciones de programación por las mañanas.

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Tan sólo unos cuantos meses después de esto, el ex vagabundo presento una nueva aplicación que ya puede ser adquirida por el público en general. La app se llama Trees for Cars, y consiste en un servicio de carpooling; es decir, sirve para juntar a personas que vivan cerca y deseen compartir su vehículo para transportarse a sus trabajos. La parte original de la aplicación es que calcula cuánto CO2 ahorraron los usuarios.

Al parecer, como afirmaba Pablo Covarrubias hace una semana, todo mundo puede programar. Trees for Cars cuesta un dólar y está disponible para celulares iOS y Android.

vía CNET

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