¿Cómo nos afectarán los impuestos a las plataformas digitales en México?

En México ya se cobra el 16% de IVA plataformas digitales que antes no tenían gravamen. ¿Cómo nos afecta a consumidores y consumidoras?
(Imagen: Pexels)

El 1 de junio de 2020 inició el cobro del IVA a plataformas digitales en México. Aquellas que antes no tenían gravamen, como servicios de streaming o aplicaciones de transporte, empezaron a pagar impuestos por sus ganancias. Y si bien la medida respondió a la necesidad de competencia equitativa para que las grandes empresas extranjeras paguen lo correspondiente en nuestro país, la medida terminó por afectar a usuarias y usuarios de esas plataformas, así como a las pequeñas y grandes empresas que se apoyaban en ellas.

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El Servicio de Administración Tributaria (SAT) empezó a retener el 16% por sus transacciones a las empresas que no tienen residencia en México pero sí operan aquí: plataformas como Uber, Didi, Netflix, Amazon y Playstation, entre muchas otras. Mientras que otras empresas mexicanas sí debían pagar impuestos, las extranjeras no estaban obligadas a hacerlo; esto generaba una “competencia desleal” a la que la legislación vigente debió responder.

La entrada del T-MEC, el tratado entre Canadá, México y Estados Unidos, apresuró la aprobación. Como nos dice en entrevista el abogado Isaac Maximino Ibarra Barajas, experto en temas fiscales, se trata de poner en igualdad de competencia a los tres países:

“No es que sea un nuevo impuesto, eso hay que dejarlo muy claro, porque finalmente lo que se va a cobrar es el IVA y el ISR. Estos impuestos no son nuevos. Lo que es novedoso es que se cargue a las plataformas digitales. Hay que tomar en cuenta que la ley del Impuesto al Valor Agregado fue creada alrededor de los años 80, cuando evidentemente no existían las plataformas digitales y no era posible que estuviera previsto gravar también estos servicios”.

Ibarra también explica que esto no es un asunto del nuevo gobierno. Al contrario: también responde a que México es parte de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y en otros países miembros de la organización ya se gravaba a estas plataformas desde hace tiempo. Sin embargo, como el IVA es un impuesto indirecto que debe pagar el proveedor de servicio y después entregarlo al gobierno, son las y los consumidores finales quienes terminan pagando por él.

¿Quiénes son los más afectados?

El cobro del impuesto llegó en medio de una crisis sanitaria y económica. La pandemia de Covid-19 nos obligó a cientos de miles a permanecer en casa. Muchos vieron una reducción sustancial en sus ingresos o perdieron sus empleos definitivamente y casi todos recurrieron a las plataformas digitales: como forma de entretenimiento pero también como forma de autempleo. Y, en medio de la incertidumbre económica, un nuevo impuesto es un golpe más a la economía de usuarios y usuarias.

“Aquí los principales perjudicados van a ser los consumidores. Lo más desafortunado es haberlo implementado ahora que estamos confinados en nuestras casas, utilizando al máximo las plataformas digitales. Yo creo que no era el momento, porque no se ha dado ningún apoyo a la empresa, a la planta productiva del país que ahorita tiene que seguir manteniendo salarios y no se les condonaron impuestos. Muchos empleadores debieron despedir a sus empleados o, si no los despidieron, los mandaron a descansar sin goce de sueldo, y muchas de estas personas están recurriendo a autoemplearse, ¿y cómo lo hacen? Principalmente a través de estos medios”.

¿Cómo se puede traducir el impacto de ese 16% en nuestra vida cotidiana? Ibarra nos menciona algunos ejemplos que van desde la afectación a quienes compramos juegos en línea hasta las personas que necesitan anunciar los bienes que ofrecen:

“A la gente que está en su casa y está comprando juegos en línea, por ejemplo, ahora les van a costar 16% más porque les van a cargar el IVA. También los que tienen el servicio de Netflix y están pagando por él, se aumenta un 16% más. Si alguien de pronto dijo ‘bueno, voy a aprovechar y voy a vender postres, y como no puedo estar de casa en casa los voy a anunciar por alguna plataforma digital’, pues ahora le van a gravar a su producto el 16% y además la plataforma le va a tener que retener también el impuesto sobre la renta”.

Prácticamente todas las personas en México que usan las plataformas digitales para comprar u ofrecer bienes y servicios ya se ven afectadas por este impuesto. La única forma de mitigar ese impacto es que las mismas empresas decidan absorberlo, en su totalidad o un porcentaje del 16%, y librar a consumidoras y consumidores de pagar más. Sin embargo, no están obligadas a hacerlo.

“Se antoja un poco difícil, pues la mayoría de las empresas su utilidad ronda el 15 o 20 por ciento. Y si pensamos que se va a disminuir el 16% de IVA, pues bajaría considerablemente la utilidad que perciben. Depende de las empresas. Hasta el día de hoy no he escuchado de alguna que diga ‘yo voy a cubrir el IVA para que mis clientes sigan pagando lo mismo’“.

¿Qué podemos hacer?

Si las empresas no están dispuestas a absorber el IVA, ¿qué nos queda a los usuarios comunes? Una forma de aprovechar el gravamen sería deducir las facturas de los bienes y servicios que adquirimos en plataformas digitales. Sin embargo, el panorama no es tan alentador:

“Si se están gravando estos servicios, de la manera que se podría aprovechar es si se pudieran deducir esas facturas”, señala Ibarra Barajas. “Porque, obviamente, las plataformas digitales ahora tendrán que emitir una factura. Ahora, también esto va a traer una complicación, porque muchas plataformas digitales son extranjeras. Si no están dadas de alta en Hacienda pues no van a poder dar un comprobante digital con los requisitos para que el consumidor los pueda hacer deducibles o pueda acreditar ese IVA. Sobre todo esto lo podrían hacer las personas que pudieran acreditar que es un gasto indispensable para su actividad económica”.

Finalmente, nos dice el abogado, lo que va a pasar es que usuarias y usuarios dejarán de consumir tanto esas plataformas. Con una oferta cada vez más amplia, es probable que los impuestos nos lleven a hacer un cálculo de cuántos servicios de streaming necesitamos realmente o cuántos juegos en línea nos podemos permitir, y si podemos continuar pagando por ellos mientras usamos otras plataformas para divertirnos, pero también para subsistir.