Reseña – Halo Infinite, no es el mejor de la serie, pero es un buen paso para el futuro

| 31 de diciembre de 2021
Vale la pena jugar Halo Infinite, pero no es el mejor Halo de toda la historia.

Tuvieron que pasar 6 años para que Master Chief pudiera regresar con una nueva entrega de la serie Halo. Eso sin contar su retraso como título de lanzamiento para Xbox One, su polémica alrededor de Craig y el mal sabor de boca que nos dejó Halo 5: Guardians. Por suerte vivimos un tiempo renovado, con Xbox en un nivel que nos recuerda los mejores días del Xbox 360, una sana competencia con PS5 y una enorme comunidad de jugadores lista para entregarse a la aventuras de John 117.

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Halo Infinite es la más reciente entrega de la serie Halo, dividida, por primera vez en su historia, en un multijugador free-to-play y en la clásica campaña protagonizada por Master Chief. Infinite se ha venido construyendo con mucho cuidado desde hace varios años, más allá de solo sentar sus bases en Guardians, esta entrega responde al cierre de la trilogía del Reclamador que 343 Industries comenzó con Halo 4 en 2012, e incluso sigue narrativas de juegos como Halo Wars 2. Culminar esta lista de eventos, así como ser el preámbulo de la nueva etapa de la saga, donde se incluye la próxima serie de televisión, no es cosa fácil, pero Halo y Xbox tienen lo necesario para quedar bien parados ante sus fanáticos, sin importar los pequeños detalles.

Al infinite y más allá

Tal y como lo hemos visto desde los primeros avances, Master Chief ha sido rescatado de la oscuridad del espacio por un igualmente desgraciado soldado de la UNSC. Casi congelado, sin energía y sin mucho conocimiento sobre cómo es que llegó ahí, el Jefe Maestro deberá entrar en acción lo más rápido posible para evitar que la ira de los Desterrados de Aitriox acabe con lo poco que queda de esperanza. Sin embargo, en el Anillo Zeta las cosas cobran una dimensión mucho más importante, la UNSC ha sido diezmada por culpa de los Desterrados, y mientras el Jefe busca la forma de ponerle fin a la guerra (otra vez) descubre que las instalaciones del anillo guardan una extraña relación con los Forerunners, quienes a su vez han guardado un misterioso secreto en el anillo.

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Infinite llegó justo a tiempo para celebrar los 20 años de Halo y Xbox, lo que nos recuerda que Halo tiene una fórmula muy clara sobre su desarrollo, y, por lo tanto, esta entrega no se reinventa en lo absoluto. Esto no es malo, simplemente estamos ante una mecánica clave para los desarrolladores, y que a la serie le viene bien, sobre todo cuando sus últimos lanzamientos no fueron recibidos con mucho cariño. Dicho lo anterior, Halo Infinite es un juego muy tradicional para la serie, con enormes secuencias de acción, buena variedad de armas y enemigos y una historia que nos hace sentir en uno de los universos más ricos de los videojuegos. Su principal atribución a esta serie es una especie de mundo abierto, el cual nos limita a nivel espacial, pues pasamos todo el juego en un solo anillo, una decisión que podría resultar controversial.

He de admitir que prefiero un juego más directo en términos narrativos, que no se alargue de forma artificial como Guardians of the Galaxy, pero que consiga mantenerme atrapado por el desarrollo de sus personajes e historia, justo como lo hace CoD: Vanguard. Halo Inifnite tiene un buen intento por acercarse al sandbox, pero la resolución de muchas de sus propuestas terminan en una constante lista de máquinas que activar en las que el reto es 1) encontrarlas y 2) matar a todos los que la protejan. Sí es entretenido, pero no se siente natural la extensión del juego.

Son los protagonistas los que logran mantener nuestra atención en el juego. Tanto Master Chief, como Echo 216 (AKA Fernando Esparza) y la nueva Cortana, logran una dinámica entretenida y amena, con diálogos que invitan a seguir jugando hasta llegar al final de la historia. Claro, Master Chief sigue siendo prácticamente una piedra sin sentimientos, pero cuando habla dice cosas mucho más inteligentes que en otros juegos, y todo su conflicto emocional tras perder a la Cortana original lo deja vulnerable, en busca de una misión que lo ayude a salir de la oscuridad. Con Echo 216 y la nueva Cortana las cosas no son muy diferentes, pues aunque ambos tienen mayor facilidad de palabra, la realidad es que también están perdidos, y su encuentro con Master Chief les ha dado un nuevo propósito.

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Mientras jugué Halo Infinite me pareció muy extraño que Microsoft nunca pudiese colocar entre el gusto del público a Cortana como una asistente virtual al nivel de Alexa o Siri. Este personaje tiene una personalidad enorme, y su nueva versión (que sí es, pero no es Cortana) te atrapa desde los primeros minutos que sale en pantalla. Tanto su voz (en español latino y en inglés), sus chistes, sarcasmo y buena onda para enfrentar todo lo que le pasa, la hacen una compañera increíble y uno de los mejores personajes del año. A diferencia de la original, esta IA se siente más como un Claptrap y hasta un poquito GlaDos, siendo mucho menos seria y romántica que la de los otros Halos. Quizá en un futuro valdría la pena que Microsoft o Xbox buscarán la forma de poner a la nueva Cortana en cualquier dispositivo disponible. Por ahora, es una gran compañera para Master Chief.

Halo Infinite tiene una historia poderosa, con un clásico viaje de reivindicación para el héroe, un enemigo de proporciones épicas y un escenario que resulta familiar para los jugadores. Experimentar con el mundo abierto no es fácil, aunque el resultado no es fatal, tampoco es el más atinado. Halo Infinite pudo apostar por una experiencia más similar a la de Halo 3: ODST para su campaña, manteniendo esta perspectiva madura y desolada, pero con un ritmo totalmente orientado a la acción en primera persona. Aún así, hay pasajes que nos hacen recordar Halo 3 y hasta un poco de Halo Reach, guiños interesantes a través de grabaciones aliadas y enemigas, y personajes que le suman puntos a la experiencia. Vale la pena jugar Halo Infinite, pero no es el mejor Halo de toda la historia.

Necesito un arma

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Dentro del gameplay encontramos una combinación interesante de elementos, nuevamente hay que hablar del mundo abierto, pero esta vez orientado a las acciones que tenemos disponibles. Coleccionables, recuperación de bases secretas y una suerte de árbol de habilidades se verán recompensados con la exploración de cada rincón de este nuevo anillo. De hecho, el terreno parece pequeño al abrir el mapa, pero rápidamente descubrimos que hay mucho que abarcar y que en ocasiones lo mejor será buscar un vehículo para hacer menos más sencillos los trayectos de punto A al punto B. En este sentido, también faltó un poco de originalidad en los escenarios, los cuales únicamente muestran bosque y bases militares durante todo el juego. Mientras que el diseño de niveles desaprovecha la extensión del escenario, para poner en pasillos infinitos y cuartos idénticos las misiones principales.

Donde sí hay una variedad interesante es en el armamento y en los enemigos. Sobre el primero tenemos una muy pequeña cantidad de municiones disponibles, lo que nos obliga a cambiar constantemente de arma para no quedar indefensos. Rifles de asalto, pistolas de plasma, cañones de luz, espadas, mazos, granadas de todo tipo y un montón de aguijoneadores son algunas de las posibles opciones que tenemos al recorrer el escenario. El uso de éstas no ha cambiado nada desde la última vez que las jugaste, pero ayudan a mantener un gameplay dinámico y con muchas opciones, sobre todo cuando hay oleadas de enemigos cayendo del cielo y tu indicador de armadura avisa sobre la inminente muerte.

Halo Infinite ofrece acción clásica, digna de la serie, en donde sobrevivir es la única opción. Tal y como lo han dictado los canones de la serie, un pequeño grupo de Grunts solo indica que nos acercamos al peligro, y en menos de lo que imaginamos estamos rodeados del Covenant y los Brutes, así como de varios enemigos nuevos. A pesar de que el diseño de los escenarios no es el más original, la mayoría de las bases enemigas ofrece una buena verticalidad, así como suficientes escondites para los enemigos o para recuperar un poco de energía. Hay momentos en los que no sabes de dónde cayó la última granada o francotiradores que se ocultan perfectamente en una torre… justo para darnos el golpe final.

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Son estas batallas las que mejor parado dejan a Halo Infinte a la hora de analizar su gameplay, sobre todo por las opciones. Ya hablé de las armas, pero también puedes encontrar un Ghost perdido o de un enemigo con el que haces más fácil y divertido el exterminio del rival. También hay montones (literalmente) de baterías que puedes usar como granadas o para crear explosiones que aniquilen varios enemigos de un solo golpe, aunque también pueden ser tu muerte si estas en el lugar equivocado o si la explosión rebota algo en tu contra. Durante gran parte del juego sentí que estaba en medio de un tiroteo masivo, donde había que calcular qué lado atacar primero para poder avanzar al siguiente grupo de enemigos, y fueron esos momentos los que más me hicieron sentir la experiencia completa de Halo: sin amigos y compañeros, solo Master Chief frente al fin del mundo.

Y hablando del Jefe Maestro, en Halo Infinite nuestro héroe posee un nuevo grupo de habilidades que lo ayudan a hacer más llevadero el juego; éstas se apoyan de una serie de Spartans caídos en combate para ampliar el poder del protagonista. En un inicio solo tenemos el gancho, el cual funciona para elevarnos por los escenarios y saltar enormes rocas o defensas enemigas, pero también puede poner un arma en nuestras manos o acercarnos por completo a un enemigo para acabarlo de un solo golpe. Este gancho es el gimmick más interesante del juego, y funciona muy bien, sobre todo porque se puede enganchar a casi cualquier superficie, así que puedes ir explorando el mundo de forma más sencilla y creativa, o lanzarte desde lo más alto y “engancharte” al suelo para no sufrir daños.

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Ya entrados en el juego encontramos otras cosas menos divertidas, pero importantes: como un escudo o un barrido lateral para esquivar ataques, pero su implementación al estilo de las granadas, o sea que hay que cambiar la que queremos usar antes de lanzarla, puede dejar fuera estos añadidos por culpa de la comodidad. Yo preferí siempre tener el gancho que experimentar con los demás agregados.

También podemos mejorar las habilidades de Master Chief a través de un árbol de habilidades, con puntos de Spartan que encontramos a lo largo de todo el mapa. Se agradece la implementación, pero tampoco obtenemos grandes sorpresas cuando mejoramos al Master Chief. Sin embargo, la búsqueda de Spartans, audios y puntos de habilidad ayudan a expandir la historia, aumentando el compromiso de la misión. De todo lo relacionado al mundo abierto de Halo Infinite, lo mejor es la implementación de mejoras a través de objetos y personajes que ayudan a complementar la historia del juego y de la batalla entre los Desterrados y el Jefe Maestro.

Hasta aquí parece que todo está bien, pero mi queja con el mundo abierto está en lo repetitivo. Como ya mencioné, la mayoría de las misiones dependen de llegar a una base enemiga y desactivar un escudo para explotar una torre, así unas tres veces más hasta que vemos una cinemática y después pasamos a la siguiente misión para encontrarnos con un proceso similar. Además, es muy común que camino a una misión principal, dividida en varios puntos, se atraviese una base a recuperar o un pequeño lugar que explorar y el objetivo principal se interrumpe de forma abrupta.

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Este problema de ritmo hace repetitivo el juego y constantemente puede confundir el objetivo principal. Durante una misión encontré una especie de monumento Forerunner y, a pesar de que un diálogo me habló sobre encontrar algo relacionado con él, después de desactivar un escudo los objetivos regresaron a la misión principal. No entendí si había algo más con el monumento o si mi misión secundaria había terminado. Y eso mismo me pasó un par de veces más, así como constantemente fui interrumpido por una base que no me interesaba y que me quitó varios minutos de juego con puras oleadas de enemigos.

No están mal las misiones como tal e incluso puedo aceptar la desorganización, pero básicamente todas las misiones son iguales. Independientemente de que deba liberar una base, encontrar un monumento o llegar a una torre, el juego solo me hace disparar hasta matar a todos. No hay más cosas por hacer, no hay estrategias nuevas o mecánicas que inviten a experimentar con otros géneros o acciones. Halo Inifnite se limita a ser un buen FPS, pero en un mundo abierto tienes que ser mucho más que eso, sobre todo si quieres acercarte al GOTY. Me pasó casi lo mismo con Guardians of the Galaxy, hay una buena historia y personajes entrañables, pero el gameplay llegó a ser un martirio.

¿Craig eres tú?

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Todos los que estamos interesados en Halo Inifinite conocemos el mame de Craig y lo apenados que estaban en Xbox por aquella primera demostración de gameplay. Pero no creo que Halo Infinite haya cambiado mucho en relación a aquel video y el producto final. No me malentiendas, definitivamente hay una mejora, pero si analizamos el juego a detalle hay muchísimos Craigs por ahí, y el nivel de gráficos no es nada que un Xbox One X no pudiera ofrecer. Forza Horizon 5 nos demostró una pequeña parte de lo que puede hacer un Xbox Series X o una PC muy poderosa, pero Halo Infinite ni siquiera está al nivel de un Gears 5. Recordemos que incluso era un juego de lanzamiento, y en ese sentido Miles Morales o Demon’s Souls de PS5 también le llevan buena ventaja.

Incluso por encima de cómo quedaron ciertos personajes, los escenarios tampoco son una cosa espectacular. Hay muchísimo poping en la vegetación y las texturas se ven apenas como para un juego de Xbox One. Además, hay un montón de errores que dejan enemigos flotando o que los atrapan entre las montañas. En el sonido también encontramos un desempeño bastante pobre, con voces que se empalman al activar audios y escuchar a Cortana, audios que se cortan de forma abrupta o interrupciones en el sonido por culpa de las notificaciones de error en las capturas de pantalla. Halo Infinite deja mucho que desear en aspectos técnicos, y definitivamente está muy por debajo del poder que tanto presume Xbox con sus nuevas consolas.

Eso sí, las cinemáticas están hechas con una dirección muy diferente al juego normal y con mayores recursos por parte de los desarrolladores. Estos cambios se notan cuando pasamos de las escenas en video al gameplay, sobre todo cuando vemos la buena dirección que hay para estos momentos y el enfoque dramático de héroes y villanos. Échale un ojo a Fernando Esparza para notar las enormes diferencias entre su versión jugable y el personaje que vemos en los videos. Lo mismo pasa con la armadura de Master Chief y los detalles de los enemigos, incluso aquellos que solo vemos en holograma. Después de todo lo que pasó con Craig, me parece muy raro que no se señalen los gráficos tan pobres de Halo Infinite.

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Regresando a cosas buenas, el doblaje al español latino de Halo Infinite tiene una gran calidad. Desde Halo 4 esta producción tiene un feeling más cercano a lo que hemos escuchado en la serie de Gears of War, pero aquí hay un extra que responde a los diálogos originales. Toda la personalidad de los protagonistas está muy bien llevada durante el juego, sobre todo con la nueva Cortana a cargo de Erica Edwards, a quien este año también escuchamos en Vanguard como Polina Petrova. Por otro lado, y al menos de forma personal, por fin sentí que la voz de Raúl Anaya le hace justicia a Master Chief. Vale mucho la pena jugar Halo Infinite en español, sobre todo por Cortana.

Esta reseña busca únicamente hablar sobre Halo Infinite en su modo campaña, pues el multijugador merece, por su naturaleza, una reseña independiente. Sin embargo, sería imposible no recomendar este apartado, sobre todo en esta etapa de free-to-play. Así como una parte de la campaña invita a rememorar momentos clave de Halo 3 o Halo Reach, dentro del multijugador podemos encontrar una dinámica bastante familiar, con modos de juego que buscan atrapar a los jugadores como si fuera 2007. Todavía hay algunas cosas importantes que pulir, como el sistema de progresión, pero con solo unas cuantas partidas podemos entender que el enfoque es mucho más simple y abierto, por lo que te invita a regresar si ya eras fan y a conocerlo por primera vez si bajaste todas las cosas gratis que había en la tienda. Sabemos que el soporte de 343 es confiable, por lo que esperamos lo mejor de esta nueva iteración de Halo en consolas y PC.

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Lo bueno
  • Master Chief y la nueva Cortana
  • Buena campaña, personajes e interacciones
  • El gancho de Master Chief
  • Se siente como un Halo clásico
  • Doblaje al español latino
Lo malo
  • Niveles y misiones repetitivos
  • Problemas técnicos en gráficos y audio
  • Gráficos de generación pasada
  • Un mundo abierto desaprovechado
Veredicto

Halo Infinite es un buen juego para cerrar el año en Xbox Series X, Series S, PC o a través de la nube de Xbox Cloud Gaming. Sin embargo, estamos muy lejos del mejor Halo de la serie o de un candidato serio a Juego del Año. Se agradece que 343 Industries tome riesgos con la serie y quiera explorar nuevos géneros, pero todas estas nuevas ideas deben tener bases más sólidas, en especial si lo que se quiere es extender la campaña a través del mundo abierto. Halo Infinite es un gran FPS, pero todavía tiene mucho que explorar para dominar otros géneros, así como para ser el verdadero punto de referencia del poder que ofrecen las más recientes máquinas de Xbox. Master Chief está de regreso, y aunque eso basta por el momento, esperamos que el futuro sea más prometedor para la saga.

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