El nuevo reboot de Power Rangers ofrece algunos placeres para los fanáticos de la franquicia pero falla en encontrar el tono adecuado.

¿Qué esperar de una nueva película de los Power Rangers? ¿Se acuerdan de la película anterior? Yo la recuerdo con cariño, saliendo del cine con mi papá y sintiéndome profundamente orgulloso: por fin le había mostrado que el programa que tanto me gustaba no era una basura; estos eran efectos de calidad, una gran historia, un gran villano, drama, tensión y acción ninja.

Ahora, tal vez, con un poco de distancia, me doy cuenta de que la película del lejano 1995 era tan cutre y alocada como la serie. Y, a pesar de la desaprobación de mi padre, eso estaba perfectamente bien. Porque, fuera del presupuesto más abultado, esa película se alineaba perfectamente con el esquema narrativo al que estábamos tan acostumbrados: en ella veíamos a los mismos actores de la pantalla chica y, reconocíamos también, las peleas aparatosas y los villanos barrocos.

Ahora, con esta nueva cinta, hay algo de reconocimiento a la distancia… pero la misma continuidad está rota. Ésta es, ciertamente, una película hecha para los fanáticos de la serie. Sin embargo, está pensada en otro universo presupuestario: éste es un blockbuster que se permite efectos caros, que contrató a grandes actores como Bryan Cranston y Elizabeth Banks; es una cinta realizada para un público nuevo, en una nueva época.

Este público nuevo ya pasó por Transformers, se crió con las películas de Marvel y, tal vez, por ahí, vio Pacific Rim, Godzilla y Kong Island. Por eso, se trata de un público completamente distinto al que salía gritando de emoción del cine allá en los noventa. Y lo que sentí, siendo parte de otra generación, es que esta cinta me hablaba sin decirme mucho y se dirigía a un nuevo público que creció viendo cosas igual de ridículas… pero mejor hechas. En esa extraña división está perdido el tono de un esfuerzo loable que, sin embargo, se queda en las buenas intenciones.

Los recuerdos atinados

No todo en la nueva película de Power Rangers es malo. De hecho, la cinta empieza bastante bien con una escena de elaboración de mundo que concuerda perfectamente con el material original. Y cuando hablo del material original no me refiero, nada más, a la serie que vimos en 1993. No, me refiero al programa de Super Sentai, Kyōryū Sentai Zyuranger, con el que se fusionaron los personajes que tanto quisimos.

Porque la primera temporada de Mighty Morphin Power Rangers era una mezcla única y bizarra: la mitad del programa, con los adolescentes en Angel Grove, era grabado en Estados Unidos y todas las secuencias de acción, pelea y villanos eran grabaciones previas de Tohei adaptadas para el episodio semanal. Y, justamente, esta nueva película de los Power Rangers retoma algunos elementos de la trama de Kyōryū Sentai Zyuranger.

La serie Super Sentai se centraba en un grupo de héroes que pertenecían a una vieja civilización humana. Este vestigio de humanidad había vivido en la época de los dinosaurios. De ahí que sus Zords que en esa versión se llamaban “bestias guardianas”– fueran diseños mecánicos inspirados en las majestuosas criaturas que poblaron alguna vez la Tierra. También, en esa serie, por ahí del capítulo 17 apareció Burai, el Ranger Dragon (el Ranger verde), como un hermano perdido de los héroes que despierta mágicamente de su sueño milenario para convertirse en un terrible enemigo.

Y, sí, en la nueva película de Power Rangers, el preámbulo de la batalla épica entre Rita Repulsa y Zordon nos muestra un origen inexplorado de los héroes que se relaciona íntimamente con la versión Super Sentai. Porque aquí, Repulsa es, claro, la villana, pero su origen no es mágico o místico. No, en esta cinta, Rita es la Ranger verde que traiciona a sus amigos y termina siendo un ser maléfico de enorme poder.

Además, esta escena sucede en el tiempo de los dinosaurios –lo que explica por qué los Zords se inspiran en estas criaturas– y los Rangers originales, liderados por Zordon (cosa que nunca había ocurrido y es magnífica), eran algún tipo de extraterrestres terrestres que representaban a una civilización antigua que protegía la vida.

Bryan Crantson crea un nuevo origen de Zordon además de hacer honor al personaje.

En cualquier caso, entienden mi punto, esta cinta tiene una premisa que hace un guiño a la serie Sentai original. Y, al mismo tiempo, establece una relación directa con los Mighty Morphin Power Rangers. En primer lugar porque nuestros cinco ídolos de la infancia mantienen los mismos nombres. Aquí encontramos de nuevo a Jason Scott, Billy Cranston (que curiosamente fue nombrado en honor Bryan Cranston) , Kimberly Hart, Zack y Trini. Además, claro, de Zordon, Repulsa, Goldar y Alpha 5.

Y todo se refiere, básicamente, a la misma premisa: cinco adolescentes en el ficticio pueblo californiano de Angel Grove se unen, inesperadamente, para convertirse en los nuevos guardianes de la Tierra frente a las fuerzas maléficas. Nuevamente, Rita despierta por accidente humano e intenta encontrar el Cristal Zeo para adquirir más poder y destruir la vida en la Tierra. Para lograrlo, invocará al enorme monstruo Goldar y combatirá a los Power Rangers de forma individual y, luego, enfrentándose al enorme Megazord.

Ese balance de nostalgia está bastante bien emplazado y tenemos, además, guiños a una futura aparición de Tommy, el cameo de los Rangers verde y rosa originales, el famoso grito de “Ay, Ay, Ay” de Alpha 5… Así, en esos momentos de la cinta, en esos recuerdos nostálgicos, todo funciona bastante bien. Porque es cuando esta cinta abraza sus orígenes y no tiene miedo a ser absolutamente ridícula que encuentra su verdadera inspiración.

Por eso, me parece atinada la interpretación que hace Banks de Rita Repulsa. Es sobreactuada, impostada, exagerada, barrocamente innecesaria y más ridícula que amenazante. En ese sentido, justamente, es una referencia bien hecha a la Rita Repulsa original. Porque no se toma en serio y, al mismo tiempo, es absolutamente seria; porque se da tiempo de hacer el más horrendo y cínico comercial de product placement de la historia; porque es estrafalaria y parece, en todo momento, que sólo le falta ponerse a bailar; porque es, justamente, ridícula y, no por eso, deja de ser villana.


Los nuevos errores

Los problemas comienzan cuando vemos una cierta vergüenza apresurada en la realización de la cinta. Un ejemplo perfecto es la mítica canción de “Go Go Power Rangers”. Cuando por fin sale el tema histórico de la serie, es la increíble secuencia lateral de los Zords atacando en una llanura polvorienta. Y el momento hubiera sido perfecto, si hubiera durado más de 15 segundos. Este guiño apresurado que pudo ser, por su importancia, esencial, nos muestra los grandes problemas de tono de la cinta: quiso darle un regalo a los fans viejos de la serie pero, al mismo tiempo, se avergonzó un poco de su propia ridiculez.

Power Rangers no abraza la ñoñez, no la admite enteramente y, cuando la muestra a tope, ridícula y emocionante, parece retroceder con vergüenza. Lo que sí admite, en cambio, es la construcción narrativa trillada de las películas de aventura, superhéroes y ciencia ficción a las que tanto nos han acostumbrado. Porque esta película es un producto de marketing para vender juguetes. El guión está armado para crear una reacción favorable en un público joven a través de caminos reconocibles. Claro, aventándole un hueso, aquí y allá a los viejos millennials nostálgicos.

No digo que Power Rangers, desde un inicio, haya sido una creación pura de bondad y amor al arte. No sabría ni siquiera qué quiere decir eso. No, Power Rangers siempre fue un producto bien manufacturado para venderse a un público joven. Sin embargo, había algo inventivo en su ridiculez y algo emocionante en la forma en que se tomaba en serio algo tan artificial.

En esta cinta, sin embargo, los efectos ayudan a que todo se vea menos artificial, a que salten menos las costuras de los trajes y a que los enemigos sean enormes creaciones de computadora. Pero, cuando Goldar queda despersonalizado, cuando no puede dar ternura al mismo tiempo que causa repulsión, algo se pierde. Aquí Goldar, como la cinta, no tiene cara.

Cuando Goldar queda despersonalizado, cuando no puede dar ternura al mismo tiempo que causa repulsión, algo se pierde

Y, a pesar de la carismática actuación de RJ Cyler (que sigue sorprendiendo después del maravilloso papel que hace en Me, Earl and the Dead Girl), a pesar de algunas secuencias de acción espectaculares (como la toma continua dentro del coche de Jason Scott al principio), a pesar de los guiños nostálgicos, la barroca actuación de Banks y la sobriedad de Cranston, la cinta se estanca en complacer a un público joven.

Esa complacencia pasa por los peores clichés narrativos: tenemos un montaje de entrenamiento (algo que pensamos superar en los noventa); tenemos un soundtrack espantoso lleno de canciones del momento como vómito de Radio Disney; tenemos malos chistes de adolescentes calientes (ordeñar a una vaca que es, en realidad, un toro, por ejemplo); tenemos romances platónicos, corrección política y secuencias lloronas que no tienen sentido.

Y no me refiero al complejo de rebeldía con papá del Ranger rojo frente a Zordon, sino de la secuencia de la “muerte” del Ranger azul. Que lo carguen los chamacos, con una toma que los sobrevuela en picado, mientras suena “When the Night has Come” en el peor cover de la historia es simplemente terrible. La secuencia muestra, en general, la torpeza con la que Dean Israelite dirige.

Momentos de acción perfectamente filmados ahí en donde el meollo del asunto no se encuentra. Secuencias de acción importantes hechas a la rápida, con poca concepción del espacio y de la escala. Momentos absolutamente solemnes que se tornan ridículos, momentos ridículos que se tornan solemnes, la simpatía que se diluye en el soundtrack y el carisma desigual de los actores que se pierde en la torpeza de la trama. Todo esto señala la dirección desigual de Israelite.

Rita Repulsa es una villana ridículamente exagerada y, por eso, funciona muy bien.

Y, claro, éste es, ciertamente, un director joven al que le dieron mucha responsabilidad. Y no creo que lo haya hecho necesariamente mal con su primera película, Project Almanac, un proyecto valiente que se queda, finalmente, corto. Pero la inexperiencia de Israelite, con la magnitud nostálgica que requiere esta cinta, terminó dando un proyecto que funciona apenas.

No dudo que esta película va a divertir a los viejos fanáticos; no dudo que los niños que la vayan a ver al cine les parezca algo interesante y tal vez cautivador; no dudo que esta película tenga sus defensores por la sinceridad inocente que muestra. Sin embargo, Power Rangers termina logrando sólo la mitad de sus intenciones de nostalgia y la mitad de sus hurtos discretos.

Es la película de Power Rangers que quiso una generación y que llegó muy tarde. Es la película que no pidieron los niños de hoy y que sin embargo llegó. Es una película que se quedó a medio tono, sin sorpresas, sin riesgos; una cinta que hemos visto mil veces y que no queríamos, necesariamente, volver a ver.

Lo bueno
  • Los guiños nostálgicos.
  • La escena post-créditos.
  • La interpretación sobreactuada de Rita Repulsa.
  • Algunas secuencias de acción acertadas.
  • La sobriedad elegante de Cranston.
  • La única pelea de los Rangers en traje.
  • Que lo intentaron.
Lo malo
  • El abuso de tropos narrativos gastados.
  • La falta de originalidad del guión.
  • El soundtrack… dios mío, el soundtrack.
  • La torpeza de la dirección de Israelite.
  • La falta de escenas de acción en traje y Zords.
  • Krispy Kreme.
  • Que se siente, al final, como algo innecesario.
Veredicto

Power Rangers es un intento bienintencionado, con algunos momentos sorprendentes, frescos e interesantes. Pero, finalmente, se queda en sólo eso, un intento, algo que no llega a satisfacer completamente a las viejas generaciones y que, por su absoluta falta de sorpresa, puede parecer predecible para los nuevos espectadores. Tal vez me equivoque y ésta es solamente mi humilde opinión. Además, estoy seguro que muchos disfrutarán esta película. Eso me parece excelente y loable de la pasión, por momentos torpe, que Israelite puso en el proyecto. Pero, finalmente, para mí, después de vivir la época y soplarme todo blockbuster adolescente desde entonces, no puedo decir que haya encontrado nada nuevo, nada intrigante, nada que me haga sentir que esta película fue necesaria. Tristemente, las pocas satisfacciones de esta cinta quedan opacadas por la torpeza de un argumento agotado.


Título: Power Rangers.

Duración: 124 min.

Director: Dean Israelite.

Elenco: Dacre Montgomery, RJ Cyler, Becky G, Ludi Lin, Bill Hader, Naomi Scott, Elizabeth Banks, Bryan Cranston.

País: Estados Unidos.

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