Trato de entender lo que sería estar frente a la pantalla de cine en 1933 cuando se estrenó King Kong; pero sin saber lo que sé ahora. No teniendo la experiencia de todas las cosas que he visto en la pantalla y fuera de ella ¿me sorprendería o asustaría ante la imagen del mono gigante secuestrando a Fay Wray y escalando el Empire State? ¿Me pondría triste por el trágico final o me alegraría porque el american way of life triunfaba sobre lo salvaje?

Me lo pregunto porque nunca lo sabré. El mundo de sobre estimulación no me permite apreciar en toda su gloria los detalles de efectos especiales que son el status quo del cine de acción actual. King Kong supuso un avance en la forma de contar historias de ficción con efectos especiales. ¿De qué forma podría Kong: Skull Island destacar de la misma forma? Sinceramente, no puede. No es su culpa, los efectos especiales y el CGI son como un cáncer que está terminando poco a poco con las buenas historias. Aun así, Kong: Skull Island intenta contar una buena historia y eso ya es un gran avance que todos debemos celebrar.

Larga vida al dios Kong

La historia de Kong: Skull Island se divide en dos épocas. La primera en 1944, cuando dos pilotos (uno norteamericano y otro japonés) estrellan sus aviones tras una batalla en algún punto del Pacífico Sur. Al ser enemigos, el colapso de sus aviones no los detiene y siguen su guerra en el interior de la isla, donde son detenidos por Kong.

La segunda parte inicia en 1973, el día que se anuncia el fin de la Guerra de Vietnam. El investigador y ex marine Bill Randa (John Goodman) busca el financiamiento del gobierno de Estados Unidos y protección militar para explorar los misterios de una nueva isla ubicada por los recientes satélites militares puestos en el espacio, antes de que los comunistas lo hagan.

Randa contrata los servicios del explorador James Conrad (Tom Hiddleston), un ex capitán del servicio británico, para que los lleve y traiga a salvo de la Isla Calavera. El gobierno pone a disposición de los exploradores, al equipo del Teniente Coronel Packard (Samuel L. Jackson), un veterano de la guerra de Vietnam deprimido por el fin de la misma, al que se suma la foto reportera pacifista Mason Weaver (Brie Larson).

A los pocos segundos de su llegada a la Isla Calavera, se darán cuenta de que todo, absolutamente todo, lo que Bill Randa y su equipo pensaba sobre los monstruos gigantes, era real.

Una película de guerra

Kong es un personaje complicado de llevar al cine, debido al cariño que le tiene la gente. Si somos sinceros con nosotros mismos, nos daremos cuenta de que la única versión que aceptamos es la original de los años treinta y nada más. Las versiones de 1976 y su segunda parte, de 1986, se sienten aburridas. La historia que Peter Jackson filmó hace 12 años (como pasa el tiempo), simplemente no envejeció bien. De hecho, nació lista para ser olvidada.

El gran acierto de Kong: Skull Island es que es una película de guerra con un gorila gigante que casualmente se llama Kong. Es todo. Falla cuando pretende; cuando quiere forzar la historia metiendo elementos de la mitología del personaje conocidos por todos, específicamente la relación entre Kong y la “damisela” en peligro.

Mientras el rojo crepúsculo baña de muerte la isla y Kong se alza furioso sobre todo lo que domina, el Teniente Coronel Packard lo mira, lo odia, lo reta y promete acabar con él. El personaje de Packard esta amargado, deprimido y muy enojado por el fin de la guerra. Es un guerrero al que le quitan su enemigo, así que decide hacerse de uno. Esa escena de intercambio de miradas es el espíritu de la película. Es su triunfo.

Samuel L. Jackson vuelve a demostrar que puede ser un buen actor: él es la mitad de la trama.

Si por alguna razón los productores hubieran decidido no hacer una película y convertir el guión en una novela (de las que tienen letras y páginas, no apuntadores y comerciales) sería memorable. Porque, como novato que es, el director Jordan Vogt-Roberts apuesta mucho por los efectos y el CGI. Lo cual les gustará a los adolescentes –de cualquier edad– pero seguro va a molestar a los quisquillosos que no saben comerse las palomitas y cerrar la boca sin tener que estarse quejando de todo. Para terminar pronto, las explosiones y el pelo de Kong son impresionantes visualmente, pero a su vez hay partes en las que el gorila sufre del mismo síndrome que sufrían Los Pitufos en su caricatura: a veces eran del mismo tamaño de Gargamel, otras eran diminutos. Lo mismo Kong, a veces es del tamaño de una montaña, pero otras su mano es del tamaño de Brie Larson.

Vogt-Roberts entró a una tienda de juguetes con mucho dinero que le dieron sus papás para comprar todo lo que quisiera, pero no supo hacerlo bien. No es que todo sea malo, es sólo que la dirección es dispareja. No es mala-mala, ni buena-buena.

El personaje de Brie Larson pudo haber roto todos los moldes de las mujeres que han aparecido en la saga, pero no terminó de cuajar.

El personaje de Brie Larson pudo haber roto todos los moldes de las mujeres que han aparecido en la saga, pero no terminó de cuajar y eso fue culpa del director que no supo llevarla por ese camino. Entendemos que al ser fotógrafa su personaje tenga ciertos momentos de contemplación, pero ¿cómo vamos a creer que es una fotógrafa que se vivió las partes más duras de la Guerra de Vietnam, cuando no puede ni agarrar la cámara propiamente? Lo mismo pasa con Tom Hiddleston, que de repente se siente actuando en la nada. En su caso la pantalla verde se siente. Y ya juntos Larson y él simplemente no cuajan como pareja.

Caso contrario es el personaje de Hank Marlow. La interpretación de John C. Reilly va más allá del simple comic relief y crea una interpretación entrañable que se roba cada una de las escenas en las que está presente. Además, Samuel L. Jackson vuelve a demostrar que puede ser un buen actor: él es la mitad de la trama. La película es la historia de la rivalidad entre dos personajes y los demás salen sobrando. Son piezas de ajedrez que tienen que ir cayendo en el tablero mientras la realeza avanza.

Donde faltó director sobraron guionistas. Dan Gilroy y John Gatins tuvieron la encomienda de re inventar a un personaje que parecía inamovible e instalarlo dentro del llamado MonsterVerse (universo en el que convivirán todos los monstruos de la colaboración entre Legendary Entertainment y Toho Co; incluido Godzilla) de la “tierra hueca” que en un futuro nos dará tanta felicidad o coraje. No digo más porque sinceramente no quiero dar spoilers de nada.

Lo bueno
  • La historia es sólida y entretenida.
  • Es el inicio del MonsterVerse.
  • Por primera vez, Kong es el protagonista y no el detonante de la historia.
  • John Goodman, Samuel L. Jackson y John C. Reilly se lucen con buenas actuaciones.
  • La escena post créditos, ¡vale toda la película!
  • Es más una película de guerra que de fantasía.
  • El concepto de la Tierra Hueca.
Lo malo
  • Los personajes de Brie Larson y Tom Hiddleston están muy desperdiciados.
  • El tamaño de Kong varia. A veces es gigante a veces más chico.
  • Todos los clichés de película de guerra innecesarios.
  • Que no salen los rusos.
  • La dirección de Jordan Vogt-Roberts.
  • Las lagartijas, arañas y otras criaturas gigantes.
  • La forzada relación entre Kong y Mason Weaver.
  • Que Mason Weaver prometía ser una gran heroína y nomás no cuajo.
  • Si Tom Hiddleston no sale, igual no pasa nada.
Veredicto

Es verdad, la película está repleta de clichés de acción, música tipo Born to be Wild y un diseño de personajes plano (exceptuando Hank Marlow y Teniente Coronel Packard); pero al menos propone una aventura de King Kong diferente a la que conocemos. En Skull Island no se pierde el tiempo tratando de hacer misterioso al personaje, introducirlo poco a poco entre las sombras de la jungla, ni tampoco tratan de domesticarlo. A los dos minutos aparece el gigante, estableciendo de una vez y para siempre que es una película con él de protagonista. Así es, por primera vez en la historia de la franquicia Kong es el principal y no la justificación de la historia.

Si lo que buscas es pasar dos horas divertido y olvidarte un poco del mundo real, está bien; Kong: Skull Island funciona, pero no más. No hay que pretender que todas las historias que veamos en el cine sean profundas y tormentosas, que cambien nuestra forma de ver la vida. A veces los chicos solo quieren divertirse.

Título: Kong: Skull island.

Duración: 118 min.

Director: Jordan Vogt-Roberts.

Elenco: Tom Hiddleston, Samuel L. Jackson, John Goodman, Brie Larson, Jing Tian, Toby Kebbell, John Ortiz, Corey Hawkins, Jason Mitchell, Shea Whigham, Thomas Mann, Terry Notary, John C. Reilly.

País: Estados Unidos.

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