La consola que logró arrebatarle parte del mercado a los japoneses.

La primera Xbox se lanzó el 15 de noviembre del 2001, pero la historia de la consola se remonta a 1993, cuando Microsoft decidió que su próximo sistema operativo (Windows 95) estaría orientado a facilitar la programación de videojuegos y contenido multimedia, un mercado al que hasta entonces la compañía no se había sentido cómoda en abordar, pero que estaba creciendo a pasos agigantados.

Para eso Microsoft desarrolló DirectX, un conjunto de APIs (interfaces de programación de aplicaciones) que facilitaban el desarrollo de juegos, con esto la empresa buscaba atraer la mirada de la creciente industria de los videojuegos. En 1995 la compañía lanzó un kit para desarrolladores de juegos para Windows, que con el tiempo se incorporó a Windows NT. Sin embargo, los creadores no se mostraron impresionados y a cuenta gotas (y solo los que ya se especializaban en juegos para PC) le dieron una oportunidad al sistema.

En 1996 Microsoft asumió que, si quería una parte del jugoso negocio de los videojuegos, debía ser más agresiva. Por eso organizó una serie de actividades y presentaciones para mostrarle las bondades de DirectX a los desarrolladores de juegos, logrando despertar su interés. La enorme cantidad de juegos que comenzaron a inundar a las PCs entre finales 1996 y la primera mitad de 1998 demostró que el plan de Microsoft de entrar al mercado gamer no era errado, de hecho dotó a la compañía de grandes ingresos.

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La creación de una consola por parte de Microsoft fue iniciativa del mismísimo Bill Gates.

El problema para la compañía surgió cuando la PlayStation de Sony arribó al mercado y logró que muchos jugadores de PC migraran a las consolas, que se llenaron de juegos para un público “maduro”, hasta entonces disponibles casi exclusivamente en las PCs. Por eso la compañía comenzó a pensar que tal vez no sería una mala idea incursionar en el mercado de las consolas caseras.

Si bien la idea parecía bastante arriesgada —basta recordar que unos pocos años antes Apple sufrió una gran humillación con el fracaso de su consola de videojuegos Pippin—, muchos dentro de la compañía creían que tenían una oportunidad para hacerse de un lugar en el mercado. Así, por iniciativa del mismísimo Bill Gates (todavía CEO de Microsoft), en 1998 la compañía le encargó a dos pequeños equipos de cuatro ingenieros ponerse manos a la obra para diseñar una consola de videojuegos basada en DirectX. Los dos equipos fueron por caminos diferentes, unos desarrollaron su producto como una “PC disfrazada” y el otro pretendía que la consolas fuera más similar a las existentes. De hecho, su versión era una copia del Dreamcast, incluso en el diseño de su control y el enfoque para internet:

La consola de Microsoft, llamada inicialmente DirectX Box, comenzó a levantar muchos rumores alrededor de ella en los años previos a su lanzamiento. La mayoría de los especialistas le auguraban un fracaso absoluto al nivel de la Atari Jaguar, la última consola de juegos 100% estadounidense, que quedó aplastada frente a la PlayStation original, el Nintendo 64 y el Sega Saturn. En ese entonces la prensa especializada creía que el mercado de las consolas de videojuegos estaba completamente en poder de los japoneses, y que intentar arrebatarles una porción era una locura. Además muchos dudaban en la capacidad de Microsoft en el desarrollo de hardware, debido a que la compañía desde su creación se ha especializado en el software.

A pesar de los malos augurios, Gates confiaba en el potencial de su producto. Pocos sabían que Microsoft, en un primer intento para conocer de cerca a la industria de los videojuegos, colaboró en 1998 con Sega para adaptar el sistema operativo Windows CE en el Dreamcast, la última consola de los creadores de Sonic. El equipo a cargo de ayudar a Sega fue uno de los que se encargó de desarrollar una de las versiones iniciales de la consola de Microsoft. Ahora sabemos que antes de lanzar su consola por su cuenta Microsoft pensaba llegar a un acuerdo con Sega para trabajar en una consola, pero la compañía japonesa decidió salir del mercado y concentrarse en el software. Microsoft también mantuvo pláticas con Sony y Nintendo intentando asociarse con las marcas para lanzar una consola conjunta, pero ninguna estuvo interesada.

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Antes fabricar su propia consola, Microsoft trató de trabajar con empresas que ya tenían experiencia en el mercado, como Sega, Sony y Nintendo.

A finales de 1999, Bill Gates finalmente reveló en una serie de entrevistas que el rumor sobre el ingreso de Microsoft al campo de los videojuegos caseros era cierto. A pesar de que era un proyecto que él mismo había impulsado, ahora sabemos que el desarrollo de la consola estuvo a punto de cancelarse cuando Gates descubrió que ninguna de las dos versiones de consola que se preparaban estaba basada en Windows. Según el testimonio de varios de los que estaban presentes, un enfurecido Gates arremetió contra el equipo y les dijo que no quería una consola que no trabajaba con Windows además de gritar: “esto es un insulto a todo lo que he hecho“. Al borde de cancelar el producto, uno de los ingenieros le dijo que si detenía más el proyecto, además de perder todo el dinero invertido en el desarrollo de las consolas prototipo, le dejarían el camino libre a Sony —que acababa de lanzar el PlayStation 2— y perderían la única oportunidad que tenían de ingresar al mercado.

“Bill se dio la vuelta, mucho más tranquilo, y dijo: ‘Muy bien, voy a darles todo lo que quieran’ y Ballmer repitió lo mismo justo después de Gates. Cuando se fueron le dije a los muchachos “Ésta fue la reunión más extraña en la que he estado”, reveló Ed Fries, uno de los principales desarrolladores de la Xbox.

Con el visto bueno de Gates los dos equipos se concentraron en sacar adelante la versión “PC disfrazada”, que era la que menos molestaba al fundador de Microsoft, y lograron dotarla de características propias, al darle muchas opciones de personalización (gracias a la adición de muchos exploits y modchips) que nos permitía por primera ocasión escuchar nuestra música favorita durante un juego, además de los gatillos analógicos en los controles (característica que posteriormente copió Sony en sus DualShock 3). El diseño interior de la consola se originó desmontando laptops Dell, que se personalizaron hasta dar forma a la Xbox que todos conocemos.

La compañía también logró un acuerdo con Intel y NVIDIA para dotar de poder a su máquina, incluso desarrollaron un procesador Intel Pentium III especial para las consolas. El sistema también incorporó un lector de DVD, para presumir que era multimedia, un disco duro interno (algo nunca antes visto en una consola casera) y puerto Ethernet. La idea de basar la consola en una PC pretendía facilitar a los desarrolladores adaptar títulos de PC para la Xbox, ayudando a ampliar el catálogo de juegos de la consola.

Finalmente, por medio de un comunicado, el 10 de marzo de 2000 se confirmó el nuevo proyecto y su nombre oficial: Xbox, conservando sólo la “X” del nombre original. A pesar de que no tener una franquicia importante en su lanzamiento —y contar con una horrible campaña publicitaria—, esto le sirvió para apoyar con todo a juegos con gran potencial, como Halo: Combat Evolved, un juego exclusivo de la plataforma realizado por el estudio Bungie (que terminó por convertirse en la principal franquicia de Microsoft cuando la compañía compró a Bungie) y Star Wars: Knights of the Old Republic; además apostó por tener una buena relación con varias desarrolladoras, como Electronic Arts, que le permitieron lanzar paquetes con los juegos de FIFA (en América Latina y Europa) y Madden NFL (en Estados Unidos y Canadá); sin mencionar los juegos exclusivos como Project Gotham Racing 2, Dead or Alive 3 o Ninja Gaiden Black. Además del golpe mediático al comprar a Rare, la desarrolladora de títulos como Battletoads, Donkey Kong Country, Killer Instinc, Conker y Goldeneye 007.

Si bien la consola nunca despuntó en Asia, fue lo suficientemente exitosa para ser una de las consentidas del resto del mundo, quedando solo por debajo de la PlayStation 2 de Sony en materia de ventas totales, siendo sus mercados fuertes los del continente americano. Xbox logró vender 24 millones de unidades a lo largo del mundo antes de ser descontinuada y sustituida por la Xbox 360.

Así, Microsoft logró tomar el lugar de Atari como el gran faro occidental en la industria de videojuegos e hizo de Xbox la nueva gran consola americana.

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