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Primeras Impresiones: Doom Eternal para Xbox One

Los jugadores veteranos de Doom no se sentirán nada defraudados por el capítulo más reciente de esta saga.
(Bethesda)

Durante el desarrollo de Doom a principios de los noventa, Tom Hall, una de las mentes más creativas del pequeño estudio Id de Mesquite, Texas, le propuso a John Carmack y John Romero, crear una guía narrativa que explicara la historia detrás de la aventura que tomaría por sorpresa el mundo de los videojuegos en PC en 1993. Carmack rechazó la idea completamente diciendo algo así como “La historia en un juego es como el argumento en una película porno. Se espera que esté allí, pero pocos le prestan atención”.

Enfrentado a este comentario, Hall se sintió tan frustrado que comenzó a considerar retirarse del estudio que había ayudado a fundar años atrás, ya que no podía creer que Carmack rechazara tan tajantemente la oportunidad de introducir profundidad narrativa a uno de sus proyectos más ambiciosos.

De hecho, la actitud mecánica del rubio desarrollador prodigio, fue la que acabó orillando a Romero, su compañero más fiel y el único en Id que parecía entenderlo completamente, a retirarse del estudio tras el desarrollo de Quake y fundar Ion Storm con Tom Hall, prometiéndole la libertad creativa que Carmack le negó años atrás.

Una invasión infernal jamás se vio tan bien (Código Espagueti).

¿Quién pensaría que Id, ahora propiedad de Zenimax Media y Bethesda Softworks, acabaría retomando la filosofía de Tom Hall al darle tanto lore a un juego como Doom Eternal en 2020?

Aun así, este juego no traiciona de ninguna manera la columna fundacional de esta saga de shooters, ya que mantiene el principio básico de su predecesor de 2016 al ofrecer acción palpitante, incesante e intensa por el puro placer de divertir a los jugadores.

¿Qué ofrece Doom Eternal al jugador?

Doom Eternal es al mundo de los videojuegos actuales lo que Doom II: Hell on Earth fue para el universo de la PC en 1994: todo lo que el primer Doom de 1993 fue y más.

Los escenarios representan bien lo que muchos quisimos ver en el juego de 1994 (Código Espagueti).

Este título de 2020 es todo lo que la gente del Id original (con Carmack y Romero a la cabeza) quisieron que fuera el mundo que habitaba Doomguy, y eso se nota en cada pequeño recoveco del sacrílego campo de batalla que propone.

En Doom Eternal se retoma la idea de una invasión infernal a la Tierra propuesta en 1994 por Doom II: Hell on Earth.

Por fin, la escala mundial de una invasión demoniaca puede apreciarse completamente gracias a la tecnología actual, que revela ciudades completamente devastadas por enormes criaturas infernales, llamas ardientes y la corrupción del Ícono del Pecado sobre nuestro planeta.

Eternal está atascado de referencias a los juegos de antaño (Código Espagueti).

¿Cómo se juega Doom Eternal a diferencia de su predecesor?

En un par de horas que pude jugar este capítulo (considerado por muchos como Doom 5), descubrí y disfruté de los guiños que los desarrolladores de este juego hicieron a los juegos originales de los noventa: desde la música hasta los enemigos, Doom Eternal es el tributo definitivo al proyecto original de Carmack y Romero.

La verticalidad presentada en Doom de 2016 vuelve y evoluciona para ofrecer infinidad de rutas para tomar en tu imparable avance por los alucinantes mundos de Eternal.

La coneja Daisy vuelve al canon de Doom (Código Espagueti).

Así como la búsqueda de secretos en los primeros juegos de Id fue fundamental en su desarrollo, Eternal retoma esta idea y la funde con las nuevas habilidades del Doom Slayer (o Doomguy) para navegar por los mapas.

En cada mapa hay una buena cantidad de objetos ocultos, rutas especiales, escenarios opcionales de combate que te dan puntos para desarrollar tus armas y coliseos virtuales en los que un jugador veterano puede poner a prueba sus reflejos.

En este título los escenarios se pintan de colores, mientras que la acción no se detiene gracias a la gran cantidad de power-ups y modificaciones que tanto tu personaje como su arsenal pueden aprovechar para matar a cada enemigo.

A veces tantas habilidades llegan a saturar la experiencia (Código Espagueti).

Cada enfrentamiento te pone en constante movimiento para evitar una muerte segura. En Doom Eternal se recomienda jerarquizar a cada enemigo e ir cambiando la estrategia de combate para discriminar entre los demonios que nos mantendrán bien abastecidos de salud, armadura y armas con glory-kills, de los que tenemos que eliminar rápidamente antes de que nos hagan más daño… o se nos acabe el parque.

Por otro lado, se retoma la idea del juego anterior de crear un árbol de desarrollo que le permite a tu personaje ir coleccionando runas que podrán activarse dependiendo tus necesidades. Hay de las que te hacen más rápido o te convierten en un imán de ítems que limpia la zona luego de despachar una buena cantidad de demonios y soldados zombificados.

Si bien el juego consiste en matar a todo lo que se mueva, la cantidad de balas disponibles es limitada, lo que te mantendrá explorando el mapa de forma desesperada para encontrar un poco del parque que necesitarás para continuar tu cruzada por salvar a la Humanidad.

Así como en 2006, tienes un Índice atascado de lore para cada escenario, personaje, arma o herramienta del juego (Código Espagueti).

¿Y con qué nos deja este juego?

En Eternal el principio de los shooters evoluciona para mantenerte siempre alerta, ya que por más bueno que seas, el juego siempre guardará un as en la manga que romperá completamente tus tácticas defensivas y ofensivas.

Como era de esperarse, hay secciones de plataformas en el juego, mismas que añaden variedad a un juego que consiste en destruir y destazar.

Quizá el lore llega a ser excesivo en algunas partes del juego (Código Espagueti).

Por ahora encuentro entretenido navegar por el mundo, revisando constantemente el mapa de cada nivel para encontrar áreas secretas, cheats y coleccionables que ofrecen desde más munición, armadura, vidas extra y salud, hasta objetos que Doomguy puede acumular en el Fortress of Doom, un HUB que esconde su buena colección de secretos propios y ofrece un vistazo a la vida personal del protagonista del juego.

Vaya, Doom Eternal tiene tantas cosas encima que van desde nuevas habilidades, armas y accesorios hasta personajes y modificaciones peculiares, que se llegan a sentir excesivas, pudiendo incluso empantanar la rápida acción que el juego propone. Sin embargo, puede que durante el resto de la campaña pueda acostumbrarme a todo eso.

Este título también incorpora un modo multijugador, así como el menospreciado Doom 64, pero ya hablaremos de eso tanto en la reseña completa de Eternal como en un artículo aparte dedicado al título de 1997.

Me falta mucho por jugar y experimentar, así que continuaré acumulando experiencia para armar una review en serio, pero basado en lo que llevo jugando, puedo decir que Doom Eternal es tal cual la secuela que el Doom de 2016 necesitaba y lo que sin duda Wolfenstein: The New Colossus de (2017) debió haber sido desde el principio.