Retro Reseña: Final Fantasy VIII – El sobrevalorado

Final Fantasy VIII es considerado el mejor por muchos, pero es un juegos sobrevalorado con una mala historia y peores personajes
(Imagen: Square Enix)

Antes que nada, Final Fantasy VIII no me parece un juego nefasto o terrible. Sin embargo, tras jugarlo 3 veces, sigo sin entender el por qué se le considera tan bueno. Es un juego que está cargado de buenas intenciones, y no más que eso, por parte de -en ese entonces- Squaresoft. Una historia deficiente y personajes frustrantes, sumados al sistema de juego, nos da como resultado un juego sobrevalorado.

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Recordemos que su antecesor, Final Fantasy VII, fue un gran éxito y atrajo a nuevas generaciones de gamers a esta franquicia y al PlayStation. Así que con Final Fantasy VIII, el estudio, sin duda, buscaba sobrepasar el éxito de su antecesor. No obstante, se quedó corto, y, a pesar de que cuenta con muchas ideas atractivas, no entrega todo lo que promete.

Final Fantasy VIII: huérfanos militares y brujas

La trama central trata de abarcar muchos temas en torno a un mismo eje: Squall. Hay política, huérfanos entrenados para ser militares, poder de la prensa, brujas, viajes temporales.

En el mundo de Final Fantasy VIII, los gobiernos tienen algo denominado Gardens (Jardínes) para entrenar a jóvenes militares/mercenarios. Así que arrancamos el juego con un grupo de personajes cuya máxima aspiración es graduarse en Galbadia Garden. Luego se convierten en SeeDs, mercenarios a sueldo.

(Imagen: Square Enix)

Son contratados para la primera misión, que consiste en liberar a una ciudad (Timber) de la ocupación militar. Este es el tema central del primer disco. Entonces se asume que el juego va sobre adolescentes con problemillas emocionales que lucharán contra poderes militares para traer la paz y finalizar la ocupación indebida. Pero resulta que  no. A partir del segundo, ya no hay que liberar ciudades de fuerzas militares, ahora hay que luchar contra una villana que decide que quiere conquistar al mundo. Obviamente hay que detenerla. Ella es mala y hace cosas malas.

Se lucha contra ella y…. ¿por qué hay otros dos discos? ¿No se trata de esto el juego? NO. Tras una serie de revelaciones, se nos informa que no, que el big bad es en realidad un ente del futuro que quiere destruir EL UNIVERSO, así que sí, hay que ir a detenerla en los tiempos libres del romance forzado entre Squall y Rinoa.

Personajes

Squall es el protagonista de Final Fantasy VIII. Un adolescente experto en encogerse de hombros como guiño a su claro desapego emocional. Es el único personaje que experimenta algún tipo de desarrollo.

Quists dejando su puesto durante una misión para pedirle perdón a Riona (Imagen: Square Enix)

El resto del elenco (salvo Seifer) son comparsas que no tienen mucho desarrollo a lo largo de los cuatro discos de Final Fantasy VIII. Por ejemplo, Quistis. Es la maestra y usa un látigo. Es todo lo que sabremos de ella en el juego. Bueno, eso y que es terriblemente incompetente. Pierde su posición de maestra y, en una misión, juzga que es más importante ir a pedir una disculpa, porque dijo algo malo que hirió el kokorito de Rinoa, que mantener su posición. Una militar entrenada deja su puesto para ir a pedir perdón en medio de una operación de sumamente importante.

Seifer (Imagen: Square Enix)

Zell, Selphie e Irvine son parte del grupo de Squall y se encargan de arruinar misiones por errores bastante absurdos. Zell transmite por TV a todo el mundo la ubicación de su grupo. Selphie es atrapada cuando se infiltra a una base enemiga e Irvine, el francotirador, es incapaz de apretar el gatillo porque SIEMPRE se congela. Lo que implica que NUNCA cumple con las misiones. Y, sin embargo, lo siguen contratando.

Por su parte Rinoa, que es presentada como la líder de una rebelión, no es más que una lady in distress que se la pasa dependiendo de Squall para que la salve una y otra vez.

Laguna y su arco tiene mejores personajes. Tal vez Final Fantasy VIII hubiera sido mejor si se tratara de él. Al menos su historia tiene coherencia.

Laguna (Imagen: Square Enix)

El momento

Este incidente creó un montón de teorías, como que Squall moría y el resto del juego era una especie de sueño post mortem.

Y el opening es de los más espectaculares que puede haber:

Música

Lo mejor de Final Fantasy VIII, de lejos, es el soundtrack. Uno de los mejores  de Nobuo Uematsu para esta franquicia. Liberi Fatale, The Extreme, Maybe I’m a Lion, Love Grows, pero The Man With The Machine Gun es definitivamente mi preferido:

Jugabilidad

as batallas usan el sistema Active Time Battle (Batallas en Tiempo Continuo), es decir, una barra nos indica el tiempo que falta para que el personaje pueda entrar en acción. Cuando se agota, el personaje ejecuta. Una vez terminada la acción, esta barra se vuelve a llenar y así sucesivamente. Esto ya se había usado desde Final Fantasy V. Lo que cambia y que causa controversia es el nuevo uso que se le da a los Guardian Forces o GF (conocidos como Summons o Espers en otros juegos) y a la Magia. El infame sistema de Drawn and Junction. Extaer y Enlazar para los cuates.

Squall y Riona (Imagen: Square Enix)

¿En qué consiste este sistema? La magia no se aprende o se obtiene para poder usarla cuando uno quiera. No. En este juego, la magia se extrae de los enemigos, jefes, o de los denominados Draw Points (Puntos de Extracción) presentes en los distintos escenarios y en el mapa del mundo. Esto elimina los MP (Mana Points o Magic Points -Puntos de Mana o Puntos de Magia- dependiendo del juego) que son sustituidos por un número de magias disponibles (por ejemplo: 100 Protects). Si la magia se agota, sólo hay que extraer más.

Una vez que nos hacemos de magia, la equipamos a los atributos principales de cada personaje, como, por ejemplo. Fuerza, Vitalidad, Evasión. Entonces, si queremos aumentar la Vitalidad, le enlazamos Cura, porque si usamos Confuse o Fira, no tendrá el mismo efecto o podría resultar perjudicial. Asimismo, estos atributos dependen del (de los) Guardian Forces(s) que está(n) enlazado(s) al personaje, lo que termina por afectar también el ataque y la defensa. Es decir, son los que determinan a qué atributos podemos enlazar magias y que habilidades (ya sean pasivas o activas) podemos usar.

El problema con Draw and Junction es que a muchos les costó -ya fuera por saltarse el tutorial o por lo enredada la explicación- entender cómo funcionaba. Hay casos de jugadores que pasaron dos discos enteros a base de uso indiscriminado de GFs. Y ahí radica el gran problema: EL JUEGO ES GENUINAMENTE FÁCIL. Aún sin lograr ser muy ducho en manejar la extracción y el enlace, los enemigos rara vez presentan una dificultad.

Cuando se domina (algo que puede resultar terriblemente tedioso): simplemente no se usa magia ni se pierde el tiempo con las aburridas animaciones de los GFs. Sólo se enlaza para encontrar el balance y listo, los ataques físicos son brutales y lo único que se necesita para vencer.

Triple Triad

De lo mejor de Final Fantasy VIII es el mini juego de Triple Triad.  Es bastante entretenido y adictivo. Además, ofrece recompensas que tienen impacto en el juego. Se pueden refinar las cartas en ítems que se pueden usar para mejorar las armas o para lograr que los personajes sean casi invencibles.

Triple Triad, lo mejor de Final Fantasy VIII (Imagen: Square Enix)

Si hacemos de Triple Triad el eje del modo de juego, podemos hacer que Final Fantasy VIII sea mucho más divertido, porque podemos asumir el reto de acabarlo sin subir niveles. Esto le da una capa de entretenimiento y nos evita el grinding usual de los rpgs.

El Jefe

Ni Edea, ni Ultimecia. Omega Weapon es el rival. Todo un reto.

¿Qué lo hace Final Fantasy?

Cid, obviamente. Los summons, la magia y algunos personajes. Pero se siente más alejado de la franquicia que los otros siete títulos.

¿Ha envejecido bien?

Sí. Visualmente no luce mal. Si bien podemos sentir que tiene más de 20 años (21 para ser precisa), no padece del deterioro de Final Fantasy VII. 

Veredicto

Resumiendo, Final Fantasy VIII buscó darnos mucho, pero otorgó muy poco. Entre lo fácil que es romper su sistema de juego, la pobre narrativa, momentos ridículo (la banda para animar a Squall, ugh) y el nulo desarrollo de sus personajes, tenemos un juego que no es tan bueno como parece. No es un bodrio o una porquería, pero, en general, es bastante mejorable. La recomendación que haría para cualquiera que ya lo haya jugado o que apenas lo jugará, es que se disfruta mucho más si se asume el reto de jugarlo sin subir niveles.