La compañía japonesa vendió su participación en la empresa de Elon Musk a finales del año pasado.

En 2010, Toyota compró 50 millones de dólares de acciones de Tesla, haciéndola poseedora del 3% de la empresa. Ahora, gracias a The Wall Street Journal, sabemos que a finales del 2016, Toyota vendió las acciones que le correspondían de Tesla, por la módica cantidad estimada de 480 millones de dólares.

La gigante japonesa es actualmente la segunda productora de coches del mundo, y pese a que su crecimiento no es equiparable con Tesla, tampoco lo es su tamaño. Toyota se caracteriza por la producción de modelos como el Corolla, el Camry, o la RAV4. Estos vehículos nos dejan perfectamente clara la visión de la marca: Se trata de vehículos seguros, con prestaciones y estética muy conservadoras.

En las palabras de Akio Toyoda, director de Toyota: “A Toyota le gustaría aprender del espíritu desafiante, de la toma rápida de decisiones, y de la flexibilidad que tiene Tesla”. La compañía se perfilaba en 1997 como la empresa de la innovación energética-automotriz con el lanzamiento del Prius, pero terminó reculando. Esta trayectoria previa de Toyota nos da una idea sobre por qué se interesaron inicialmente en Tesla. Sin embargo, Toyota ha centrado su crecimiento y desarrollo posteriores en el dominio de un mercado mucho más cómodo, accesible, y tradicional que Tesla.

En oposición a esta cosmogonía empresarial, Tesla propone un modelo de enormes riesgos y enormes beneficios propio de un emprendedor y aventurero como Musk. Pese al pretendido sincretismo entre estas dos ideologías de polos opuestos, la mezcla ha resultado más bien inestable, y ha concluido en ruptura.

fuente The Wall Street Journal

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