La mayoría de los deportes de contacto representan un riesgo bastante alto para que los atletas sufran lesiones craneales. Incluso con cascos sofisticados como los el fútbol americano, todavía hay casos de deportistas que sufren contusiones en la cabeza al recibir un golpe.

Otro de los grandes problemas es que los síntomas de un daño cerebral se manifiestan minutos después de la contusión, por lo que en la mayoría de los casos los jugadores regresan a la cancha sin saber que su salud corre peligro. Justamente después de sufrir una conmoción cerebral durante una práctica de lucha grecorromana, Ben Harvatine, estudiante del MIT, se puso a pensar en alguna forma de evitar esta situación a miles de deportistas en el mundo.

El resultados fue Jolt, un pequeño dispositivo en forma de clip que se instala en cualquier tipo de casco deportivo, está equipado con sensores para detectar los impactos, la aceleración de los movimientos y la dirección de los mismos.

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En caso de detectar un golpe peligroso, el dispositivo envía una alerta a los dispositivos móviles del entrenador, el equipo técnico o padres de familia para avisar que el jugador debe ser retirado del campo para ser revisado. La misma aplicación de Jolt realiza un pequeño examen para medir el estado físico del jugador y de esta forma el staff pueda tomar decisiones de manera más informada.

El primer prototipo de Jolt está listo y es completamente funcional, sin embargo, hacen falta recursos para llevar a acabo las pruebas finales, desarrollar la aplicación móvil y comenzar su producción en masa. Por eso el equipo lanzó una campaña en Kickstarter con la meta de reunir 60 mil dólares. Hasta el momento llevan más de 44 mil y todavía quedan 5 días en el calendario.

Si todo sale bien, los primeros dispositivos se distribuirán a partir de abril de 2015 a un precio de alrededor de 100 dólares.

vía Kickstarter

fuente Jolt Sensor

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