La venta impediría que Vine desaparezca.

Después de todo, parece que Vine sobrevivirá. Luego del anuncio el mes pasado de que Vine sería cerrado, Twitter comenzó a recibir un gran número de ofertas. Según fuentes de TechCrunch, la empresa de Jack Dorsey se encuentra revisando las propuestas de las compañías interesadas en comprar Vine y espera cerrar un trato pronto.

Aunque no se ha confirmado el nombre de ninguno de los interesados —y aunque se sabe que Twitter ha reducido a 5 la lista de 10 posibles compradores—, el día de ayer surgió el rumor de que uno de ellos sería la empresa japonesa de mensajería y videojuegos LINE.

Una fuente afirma que alguno de los interesados ofreció menos de 10 millones de dólares, indicando que es posible que Twitter no genere una ganancia significativa de la venta directa de Vine. Sin embargo, si se mantiene la simbiosis que existe entre ambas aplicaciones —el contenido de Vine se reproduce instantáneamente en Twitter—, la empresa de microblogging podría todavía ganar dinero en el futuro a través de la compañía que vende.

Recode reportó el septiembre pasado que Twitter planeaba hacer algo con Vine. El New York Times escribió a principios del mes pasado que, mientras Twitter intentaba venderse, parecía también que la empresa buscaba deshacerse de Vine para recortar costos. Luego, el mismo medio informó que Vine precisaba de 10 millones de dólares al mes para mantener a sus empleados y su infraestructura, por lo que Twitter podía considerar venderla.

Salvar la empresa, sin embargo, no carece de riesgos para los usuarios que tanto defendieron la permanencia de Vine. Como ha explicado John Constine, el nuevo dueño de la compañía podría cerrar el valioso archivo, deshaciendo tweets con videos de Vine incrustados. Si bien, como ya se dijo, la sociedad tan cercana que existe entre ambas compañías puede hacer que Twitter genere ganancias, esto deja también parte del funcionamiento de ésta en las manos de quien tome las riendas de Vine.

Twitter seguramente manejará ese riesgo decidiendo cuidadosamente a quién vender la compañía. Lo único cierto, hasta este momento, es que la empresa de Jack Dorsey no puede sobrellevar el gasto que implica su mantenimiento y necesita hacer algo y hacerlo rápido, teniendo en cuenta que cerrar la compañía dejaría el campo abierto para los competidores y que una venta apresurada podría afectar directamente el funcionamiento de su empresa.

vía TechCrunch

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