El Poder Legislativo anunció que se encuentra coordinando una campaña para erradicar el acoso cibernético en México. En el acto se encontraban presentes diversos representantes de los sectores académico y empresarial, así como otras instancias de gobierno.

En concreto, #Yoloborro es una campaña de concientización pensada en contra de los actos y las actitudes que podrían entenderse como acoso cibernético en redes sociales, telefonía móvil y videojuegos. Dirigida principalmente a niños y adolescentes, se planea que la iniciativa tenga una amplia exposición en medios de comunicación con el propósito de ponerle fin a esta práctica.

El acto se llevó a cabo en el Palacio Legislativo de San Lázaro el pasado 3 de septiembre. En su intervención, el jefe de la División Científica de la Policía Federal, Ciro Ortiz Estrada, aseguró que:

“El ciberespacio, que toca cualquier parte del mundo, permite que esas imágenes agresivas de un joven o un niño pasen a diferentes manos, entre ellas a los depredadores sexuales”

Recientemente, el presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, Rubén Benjamín Félix Hays, declaró que buscará reunirse con representantes de la Secretaría de Gobernación para involucrar lo más posible al Gobierno Federal, sobre todo a través del Consejo Nacional de la Publicidad. La idea es que la campaña no sea exclusiva del Poder Legislativo, sino que involucre a grandes sectores de la sociedad mexicana para que el esfuerzo conjunto ayude a alcanzar los objetivos planteados.

Presentación de la iniciativa #Yoloborro
Presentación de la iniciativa #Yoloborro

El objetivo de #Yoloborro sin duda es loable, pero al momento hemos visto mucha más exposición de funcionarios que propuestas o líneas de acción concretas. Una campaña de estas características no es perjudicial, pero importa saber qué principios tomará en cuenta y cuál es su verdadero alcance. No basta con llegar a medios de comunicación y difundir el mensaje, el Poder Legislativo también tiene la obligación de legislar al respecto desde una perspectiva incluyente e informada.

Hasta el día de hoy, sólo en la legislación del estado de Nuevo León está contemplado el ciberacoso. A nivel federal aún no existen leyes que protejan a las víctimas de esta práctica deleznable. Hay que decir, sin embargo, que en términos de legislación México no está particularmente atrasado respecto al resto del mundo.

La primera ley en contra del cyberbullying se registró en California, en 1999. No obstante, las redes sociales y la increíble capacidad de cambio en la red impiden generar leyes apropiadas. Internet evolucionará siempre más rápido que la legislación, y en materia de ciberacoso es difícil seguir el paso. Como en muchos otros casos similares, las leyes en este tema son difíciles de concretar porque estamos ante un medio en constante crecimiento y cambio.

Fuente: Jhaymesisviphotography
Fuente: Jhaymesisviphotography

Por otro lado, es importante recordar que el llamado ciberacoso no es una práctica disasociada. Es decir, se trata de una práctica vinculada con otras formas de acoso, como el escolar o laboral, y atacarlo únicamente desde una campaña publicitaria en los medios electrónicos no erradica la verdadera raíz del problema.

En este caso la vinculación es fundamental, no sólo entre sectores sociales o gubernamentales, sino también con otras iniciativas que pretenden erradicar el acoso en todas sus formas. El enfoque cibernético no es necesariamente malo, siempre y cuando se sume a otros esfuerzos.

En pocas palabras, la iniciativa #Yoloborro puede ser un buen punto de partida para que los legisladores se informen y tomen consciencia del problema del acoso en línea. Con ello, la campaña no sólo servirá para la prevención, sino también para el trabajo legislativo. Asimismo, no puede quedarse aislada, es necesario que se vincule con otras iniciativas para que el problema sea considerado en toda su dimensión y no sólo como una anomalía de la red. No nos queda más que esperar en qué desemboca #Yoloborro, ojalá colme las expectativas y sea una campaña responsable y bien dirigida.

vía Excélsior

fuente Canal del Congreso

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