¿De qué sirve la tecnología si no promueve un cambio verdadero –un cambio positivo– en la vida de las personas?

Hoy, tenemos la suerte de ver cómo sucede esto todos los días: niños que pueden volver a escribir porque tienen una “nueva mano” impresa en 3D, bosques y animales protegidos de la devastación a través de drones, empresas innovadoras que desarrollan nuevos materiales más eficientes y baratos que permiten que muchas familias tengan una casa digna. La tecnología cambia vidas.

Una de las formas en que estamos presenciando esta transformación global tiene que ver con datos. La cantidad de información que los seres humanos generamos en nuestra vida diaria es recolectada por empresas, gobiernos y otras organizaciones para muy distintos objetivos. Sobre los datos usados por empresas como Facebook, Twitter, Microsoft, Amazon, Google y un largo etcétera, se ha escrito mucho desde la prensa especializada en tecnología, pero poco se ha hablado desde esa trinchera sobre los datos públicos que resguardan los gobiernos, lo que se llama “datos abiertos“.

Hoy toca hablar sobre los datos abiertos en este espacio, y sobre lo que está sucediendo en México*.

Desde Melbourne hasta Xalapa, Santiago de Chile, pasando por Madrid, Bogotá, Filadelfia o Zapopan, en el mundo hay cada vez más gobiernos locales que han comenzado a abrir su información pública sus datos para consulta, uso y reutilización. A pesar de que los casos y sus contextos son todos muy distintos, basta con echar una mirada rápida para encontrar que existen entre ellos algunos desafíos comunes. Uno de los más importantes tiene que ver con los costos asociados percibidos o reales del proceso mismo de apertura de datos.

Prácticamente todos los gobiernos locales en algún punto de sus procesos de apertura se han hecho preguntas como: ¿qué datos tengo en mi resguardo? ¿qué datos debo abrir? ¿cómo lo hago? ¿cuánto me va a costar? ¿qué tecnología necesito para hacerlo? Encontrar las respuestas a algunas de esas preguntas puede significar para los gobiernos locales una buena pérdida de tiempo y recursos ya de por sí escasos.

Pensando en estos desafíos comunes y en la mejor forma de abordarlos, desde el gobierno federal mexicano ha surgido una iniciativa que propone una avenida mucho más rápida y eficiente para que los gobiernos municipales y estatales del país puedan abrir sus datos. Para ello, se impulsó la creación de la Red MX Abierto, una plataforma que permite a los distintos niveles de gobierno compartir sus experiencias y aprendizajes en torno a la apertura de datos de una forma sencilla y abierta. Como parte del proyecto se creó también un kit para que municipios y gobiernos estatales encuentren las herramientas y el apoyo necesarios para elaborar o profundizar su política de datos abiertos. A través del kit y de la experiencia de formar parte de la Red, funcionarios locales y estatales encargados de implementar la política de datos abiertos, están trabajando ya para abrir cada vez más conjuntos de datos en beneficio de la ciudadanía y de su propio ejercicio de gobierno.

A partir de un programa piloto en el que participaron 4 gobiernos municipales y 3 estatales se han abierto 110 bases de datos que se han descargado más de 880 veces. Se creó también una Guía de Implementación para Datos Abiertos con la idea de que los funcionarios de gobiernos municipales y estatales en México cuenten con una hoja de ruta clara que les permita abrir sus datos.

De esta forma, desde el punto de vista del gobierno, los municipios y estados en México cuentan hoy con una sólida plataforma tecnológica común para subir sus conjuntos de datos, una Guía comprehensiva para hacerlo, un foro para compartir mejores prácticas y un creciente conjunto de normas y licencias homologadas para implementar sus políticas de datos abiertos.

La creación de la Red MX Abierto es un paso en la dirección correcta. Falta camino por recorrer, sí, sin duda. Quedan desafíos importantes en temas que tienen que ver, por ejemplo, con la socialización y difusión de estos esfuerzos para que cada vez más ciudadanos y las propias autoridades reutilicen y aprovechen los datos abiertos. Hay que seguir trabajando también con las autoridades locales para que una vez que abran sus primeros conjuntos de datos, continúen abriendo más y mejorando la calidad y pertinencia de la información que ponen a disposición de sus ciudadanos. Para ello, ha sido y continuará siendo invaluable la participación de algunas organizaciones sociales que han hecho de los datos abiertos y, en general, de los temas de gobierno digital, una bandera.

Espero que la presentación formal de la Red MX Abierto y los resultados de su programa piloto, contribuyan a que los gobiernos locales en México se acerquen al tema y lo incorporen como parte central de una nueva forma de gobernar. Hoy, por cierto, los ciudadanos no esperamos menos.

*Este artículo es una versión modificada de un texto publicado en datos.gob.mx.

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