Al cumplirse una semana del caso de abuso policíaco más mediatizado de los últimos 20 años, es necesario reflexionar sobre el papel de los medios digitales en este tipo de hechos.

El 9 de agosto de este año, Michael Brown, un joven afroamericano de 18 años de edad, caminaba en compañía de un amigo rumbo a su casa sobre la Avenida principal de Ferguson, Missouri. De acuerdo con testigos, una patrulla se acercó a los dos jóvenes, el policía al interior del vehículo intercambió palabras con ellos y desde el interior del auto intentó someter a Brown. En el forcejeo el joven se zafó y comenzó a correr, no había dado más de unos cuantos pasos cuando recibió un balazo por la espalda. En el suelo, sangrando por un costado del cuerpo, Brown alcanzó a levantar las manos en señal de rendición, sólo para ser acribillado por una serie de balas que acabaron con su vida.

Las razones que orillaron al policía de Ferguson a disparar en contra de Brown son aún poco claras, se han esgrimido diferentes argumentos por parte de los testigos, y otras muy diferentes por el cuerpo de policía de la localidad. Los primeros señalan que todo se debió a que Brown no hizo caso a una orden del uniformado, quien le indicó que se subiera a la banqueta, lo que enfureció al energuménico hombre, derivando de ello la pelea. La policía sostuvo inicialmente que el oficial buscaba a Brown por un robo de una caja de puros en una tienda local, y que en medio de la pesquisa, Brown intentó robarle la pistola al oficial, y por ello éste se defendió disparando en contra del joven afroamericano.

Sea como sea, la propagación de la noticia inició una ola de protestas en todos los Estados Unidos, colocando a Ferguson como el epicentro de un movimiento que busca demostrar que el asesinato de Brown fue un crimen de odio, y que, como reproduce The Verge, para mucha parte de la comunidad afroamericana reafirma la idea de que “la policía tiene permiso de matar negros sin recibir un castigo”. A esto último no ayuda el hecho, remarcado constantemente por los manifestantes, de que, de los 53 agentes de la fuerza policial de Ferguson, sólo 6 son afroamericanos.

La intensidad de las manifestaciones fueron aumentando, llevando al gobernador Jay Nixon a decretar un toque de queda en la ciudad, así como a militarizar muchas zonas de Ferguson, con la policía del condado colocando enormes barricadas, equipos antidisturbios y muchos helicópteros con francotiradores sobrevolando las marchas. La medida, en lugar de mitigar a los activistas, los volvió más enérgicos, creado una separación mayor y una desconfianza entre los barrios y la policía, además de que muchas de las consignas recuerdan cada vez más a las que se escuchaban en los años sesenta, cuando los extremistas afirmaban que “existía una maldad inherente en la gente blanca”.

Twitter

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Foto: Robert Cohen

Al igual que ha ocurrido con otros casos de movilizaciones masivas alrededor del mundo, como las protestas en contra de la ley Telecom en México o  las manifestaciones en Turquía cerca de las pasadas elecciones de marzo, Twitter se convirtió en una plataforma alternativa que permitió a los inconformes organizarse a la hora de llevar a cabo las manifestaciones en contra de la policía de Ferguson. De hecho, como lo señala Engadget, antes de que la noticia llegara a los medios convencionales, como la radio o la televisión, los habitantes de la localidad de Missouri ya se habían enterado del acontecimiento por medio de la red social del pájaro azul convirtiendo en tendencia mundial los hashtags #Ferguson y #RIPMikeBrown.

En cuestión de horas cientos de tuits, videos e imágenes se compartieron, la mayoría de ellos no se transmitieron en los medios masivos, pero provocaron una terrible indignación en miles de personas, entre los que se encuentra uno de los hijos pródigos del estado de Missouri: Jack Dorsey, fundador de Twitter. Casi desde el inicio de las manifestaciones, el empresario comenzó a publicar en su cuenta personal en la red social información sobre lo que ocurría en Ferguson, donde él se encontraba cuando ocurrieron los hechos y se ha mantenido ahí en los días posteriores.

Al igual que Dorsey, decenas de periodistas y usuarios de Twitter se han dedicado a subir información en la red social, así como ha popularizar la consigna “¡Si no hay justicia, no hay paz!” y la frase emblemática del movimiento #HandsUpDontShoot, supuestas últimas palabras de Brown antes de recibir los disparos que acabaron con su vida.

La red social de los 140 caracteres se ha convertido en una tribuna pública, a través de la que se pueden ver imágenes sorprendentes, como a elementos del ejército usando equipos y armas diseñadas para usarse en Afganistán o Irak marchando por las calles todas las noches desde el día de los acontecimientos, francotiradores de la policía del condado apuntando a civiles, además de a los manifestantes saqueando y quemando casi en su totalidad a la tienda QuikTrip, en la que Brown realizó el supuesto robo, y enfrentamientos diversos entre ambos bandos.

Con el paso de los días, se intensificó la persecución en contra de los periodistas y ciudadanos en general que daban a conocer los hechos, cualquier persona que era sorprendida grabando los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes era detenida. Por ello algunos medios, como The Daily Dot, se han dedicado a denunciar que es ilegal detener a alguien por filmar un acontecimiento de este tipo sin ningún tipo de orden de arresto.

Anonymous

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Foto: The Verge

Una de las consignas iniciales de los grupos civiles organizados que se han manifestado en Ferguson era conocer el nombre del oficial que le disparó a Brown. Inicialmente la policía local aseguró que dar a conocer esa información ponía en peligro la vida del elemento del cuerpo de seguridad de la ciudad. El miércoles una de las divisiones de Anonymous difundió a través de una de sus cuentas en Twitter (@TheAnonmessage) el nombre y la cuenta de Facebook del supuesto policía que ultimó a Brown, Bryan Williams.

Los hacktivistas ya habían atacado el lunes y martes el sistema de computadoras de la policía de Ferguson, y casi inmediatamente después de que se publicara el tuit con la identidad del oficial, la policía aclaró que no existía un agente con ese nombre. Anonymous subió un segundo tuit en el que divulgaba un par de imágenes del oficial, mensaje que en cuestión de minutos se compartió miles de veces por la red social. Un par de horas después, la cuenta en Twitter de Anonymous fue suspendida.

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Diversos medios criticaron a los hackers al señalar que pusieron en peligro a un inocente, debido a que se confirmó que Bryan Williams, el supuesto asesino, no formaba parte de la policía de Ferguson y ni siquiera laboraba en Missouri, pero su rostro y su nombre se asoció con el hecho durante un tiempo considerable. Este hecho, además de las presiones cada vez más grandes de la comunidad organizada de Ferguson, obligó este fin de semana a la policía local a revelar el nombre del oficial que disparó en contra de Brown: Darren Wilson.

Facebook

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Foto: David Carson

En los momentos más álgidos de los conflictos, cuando la policía utilizaba gases lacrimógenos en contra de los manifestantes, incluso ciudadanos de Turquía y Egipto mandaban  mensajes a través de Twitter en donde aconsejaban a los manifestantes como repeler o soportar los gases. Sorprendentemente, a pesar de que Twitter se inundaba de información de este tipo, en Facebook, la red social con más usuarios en occidente, el conflicto en Ferguson brillaba por su ausencia.

La razón de lo anterior, como se supo después, se debe a que la red social de Mark Zuckerberg utiliza un algoritmo que filtra el tipo de información que se marca como popular. Por ello, fue hasta el 14 de agosto que, después de las críticas, los ingenieros de la empresa depuraron el algoritmo y se comenzó a ver información sobre Ferguson en Facebook, abriendo un nuevo debate sobre la neutralidad en la red.

De acuerdo con algunos expertos, el algoritmo de Facebook que impedía la propagación de información sobre el conflicto en Missouri no tenía como fin el impedir que ese hecho en especifico se informara, sino que estaba propagado para filtrar y dar preferencia a cuestiones comerciales sobre cualquier tema social, además de sólo informar de hechos cercanos a el lugar de residencia de sus usuarios. De ser esto cierto, sería un hecho grave que sale a la luz gracias al conflicto y nos hace pensar qué tanto control tenemos los usuarios de Facebook con el contenido que visualizamos y compartimos en la res social.

* Foto de portada: David Carson

vía The Verge

fuente Medium

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