En el sitio de preguntas y respuestas Quora, se abrió una interesante discusión acerca de los geeks que han sido encarcelados. Los crímenes y las persecuciones por internet se han multiplicado en la medida en que la era digital se ha extendido. Muchas personas con habilidades tecnológicas han acabado en la cárcel por múltiples razones, y su estancia en ellas suele ser no muy placentera.

La etiqueta geek, como toda etiqueta, en el fondo es un concepto vacío. Si hace tiempo estar enterado de lo ocurre en el mundo de la tecnología o el entretenimiento digital estaba vedado para sólo algunos expertos, ahora con la accesibilidad de la red y la moda tecnológica ser un geek tiene una carga más positiva y generalizada. En otras palabras, antes había pocos geeks y eran mal vistos, ahora hay muchos y son más reconocidos y apreciados. No son un grupo identificable, sino una característica que al paso del tiempo contagia a más personas.

Por otra parte, la era digital ha corrido mucho más rápido de lo que esperábamos. Conceptos importantes como “derechos de autor” o “privacidad”, o incluso otros más importantes como “democracia”, “participación” o “libertad” realmente no han podido evolucionar para adaptarse a los nuevos tiempos. De manera que tenemos una muy avanzada red de comunicaciones, pero conceptos demasiado viejos y anquilosados como para funcionar en ella.

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Conforme los geeks se multiplican y la ley (en su acostumbrada lentitud) se adapta a los nuevos tiempos, los crímenes en el mundo digital se hacen más comunes, así como sus condenas (ya sean justas o injustas). La mayoría de las cárceles en el mundo obligan a vivir a los presos fuera de la tecnología y la era digital; encerrado puedes consumir drogas o asesinar a alguien, pero no puedes entrar a internet. En casi todas las prisiones, el objetivo no es rehabilitar a los internos, sino simplemente mantenerlos apartados de la sociedad, hacerlos invisibles, que se destruyan y degraden mientras no puedan afectar a los ciudadanos “decentes”.

Ciertamente es difícil hablar de las cárceles sin hablar de los sistemas de justicia en cada país. En particular, es complicado hablar de los geeks en prisión sin pensar en persecuciones injustas como las de Aaron Swartz, Julian Assange o Edward Snowden. No obstante, no todos los casos de crímenes digitales son injustos ni todos tienen los mismos reflectoresA diferencia de los tres casos mencionados, muchos geeks sí han pasado varios meses o años en la cárcel y su experiencia no ha sido para nada placentera. Por ello vale la pena visibilizar sus casos y conocer sus experiencias.

Ser un geek en prisión es sinónimo de ser débil y de bajo perfil, pues los crímenes digitales no involucran violencia y no requieren ninguna capacidad física. Un informante anónimo que respondió a la pregunta en Quora aseguró:

“No importa quién seas afuera, adentro no eres más que un preso. Puedes ser un geek, un nerd o un borrego, a un matón realmente no le importa. Los nerds y los geeks a veces pueden tener trabajos basados en sus conocimientos en programas de computación o en su experiencia en oficinas, pero esa es la única diferencia. No importa lo listo que seas, estás en la cárcel y no hay nada inteligente, geek o cool al respecto”

No obstante, algunos otros informantes opinan que la inteligencia y sus capacidades tecnológicas los ayudaron a sobrevivir mientras estaban en la cárcel:

“Los geeks son realmente valiosos en la cárcel, porque si sabes leer, escribir, usar la computadora o investigar (especialmente en temas legales), entonces tienes la capacidad de ayudar [a los otros presos]”

Geeks en la cárcel01

Vivir en la cárcel es como retroceder en el tiempo en cierto sentido. En algunas prisiones remotas es como vivir en 1900, en otras más modernas es como vivir entre 1950 y 1990, según sea el caso. Hay presos que nunca han estado en contacto con internet y que al salir no saben actuar en un mundo cada vez más penetrado por la tecnología. En contraparte, los geeks que entran tienen que adaptarse a un mundo que no conocen y en el que las ventajas que tenían afuera se convierten en desventajas:

“Solía amar los videojuegos y las computadoras, diseñé mi primer página web a los once años de edad. También era, y sigo siendo, alto y un poco flaco. [Adentro mis compañeros] intentaban robarme todo el tiempo y literalmente me aterrorizaban. Orinaban encima de mí o escupían en mi vaso.”

“En toda mi vida antes de eso, estaba acostumbrado a resolver mis problemas con inteligencia, lógica y discurso racional. Rápidamente descubrí que esas cosas no tienen ningún valor en la cárcel.”

Antes de la digitalización masiva, ser fanático de la tecnología o tener gustos geek solía ser socialmente despreciable. La soledad, el aislamiento o el rechazo eran frecuentes entre las personas con estas inclinaciones. Eso ha cambiado en la medida en que cada vez más gente se interesa por la tecnología; pero en la cárcel, además de que no hay tecnología, la soledad puede ser aún más aguda:

“Una parte de mí murió adentro. Ya no pienso mucho en chicas. En ese entonces yo era sólo un niño, solamente había tenido una novia en la secundaria y después de eso tuve que dejar la escuela. Cuando estaba en la cárcel añoraba tocar la mano de una chica, deseaba compañía, quería que alguien me amara como a un amigo. Estaba muy solo”

Pero no todos los denominados o autodenominados geeks sufren en exceso en las prisiones. A veces el encarcelamiento se convierte en un momento de crecimiento personal y aprendizaje. A veces, incluso, una persona se vuelve aún más geek adentro:

“Volví a perfeccionar mis oxidadas habilidades de cálculo. Leí estantes enteros de libros de historia. Aprendí latín. Rezaba mucho. Escribía cartas. Nunca estuve cerca de una pelea. La gente me dejaba en paz y me respetaba porque les daba la impresión de ser un tipo decente. Siempre sonreía y caminaba con resolución y con la cabeza alta”

Todos podemos percibir que los tiempos cambian. Ser un nerd o un geek ya no produce el aislamiento y el desprecio social que alguna vez produjo. Las habilidades de una persona que conoce y maneja bien la red son ahora mucho más apreciadas popularmente que en el pasado. Sin embargo, en un contexto, como la cárcel, en donde la tecnología se quedó atascada desde hace años, estas habilidades no son las más apreciadas.

“La mayoría de los nerds encontrarán una forma de sobrevivir y las personas no se meterán con ellos. Todo depende de que tan dura sea la prisión en la que estén”

Si el sistema de justicia está a años luz de los avances tecnológicos, las prisiones están aún más lejos. Estos testimonios nos sirven para entender las condiciones inhumanas que aún en nuestro siglo conservan las cárceles y también son útiles para darnos cuenta de que la tecnología se ha vuelto un criterio de separación y segregación social dentro y fuera de las cárceles. La vida de los geeks en la cárcel pinta en general un panorama desalentador y triste. En la particular comunidad que es la cárcel, cualidades como la inteligencia no suelen ser apreciadas. Después de todo, su objetivo no es la rehabilitación o la restitución de una persona a su sociedad, sino simplemente la separación de lo “despreciable”, de “lo ilegal”. En la medida en que “lo legal” no se una a la era digital, veremos más y más testimonios de geeks en la cárcel.

vía The Daily Dot

fuente Quora

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