En octubre del 2012 tomé una decisión que cambiaría mi vida por completo: fundé Rubberit.co, una compañía que vende condones a domicilio a través de Internet.

La empresa funciona en un modelo B1G1 (Buy One, Give One), eso significa que por cada condón que nuestros clientes reciben, estamos donando otro a comunidades rurales y grupos que realizan actividades de riesgo en México. ¿Por qué? Porque un amigo falleció de SIDA hace casi tres años y después de darle muchas vueltas a las causas de su muerte, decidí dedicar mi vida a hacer todo lo posible para que esto no le ocurriera a nadie más.

A raíz de haber tomado esa decisión han ocurrido enormes cambios en mi vida y he aprendido lecciones muy valiosas, sobre el mundo real (nunca tuve un trabajo en alguna organización “convencional”), sobre el mundo de los negocios, pero aún más importante, sobre mí.

Entre esas lecciones, hay cinco que considero muy importantes:

1. Soy mucho más fuerte de lo que creí

Si hace tres años me hubieran pasado 10% de las cosas (negativas) que he presenciado desde haber fundado Rubberit, probablemente hubiera crasheado y jamás me hubiera levantado de la cama de nuevo. No es que fuera una persona distinta. Simplemente no había encontrado algo que yo amara realmente, y eso hace fácil desistir cuando las cosas no salen bien. Después de lograr nuestros primeros objetivos, de realizar nuestros donativos, de ver cómo estamos cambiando directamente la vida de miles de personas, ahora sé qué es lo que me hace avanzar sin importar los obstáculos. Cuando haces algo con pasión, con amor, no hay fuerza que te detenga.

2.  El Internet no es la finalidad, es el medio

Una de mis amigas más queridas me dijo una frase excelente: “Gandhi no necesitó de Internet para cambiar el mundo”. De inmediato comprendí su mensaje: el Internet es una herramienta que cambió la forma en la que podemos mejorar nuestras vidas pero no es el fin, es un vehículo con el que podemos mejorar la vida de los demás. Yo no veo el glamour detrás de las startups o las empresas que viven dentro de éste. Puedo diferenciarlas entre las que usan Internet como fin o las que lo usan como herramienta pero claro, sin juzgar, pues no hay bien ni mal dentro de este medio. Al final del día, la bondad y maldad son cualidades humanas, no del Internet.

3. He perdido el miedo a fallar

Uno de nuestros temores más grandes es al fracaso, realmente desde pequeños tememos decepcionar a quienes “confían” en nosotros, como nuestros padres, por ejemplo. A lo largo de mi vida he “fallado” ante diversos estándares, y el tiempo al frente de Rubberit no ha sido la excepción. Fallas existen tanto en el mundo de los negocios como en lo personal. He aprendido a aceptar que soy falible y que mis planes empresariales también lo son. Nada es perfecto para siempre: una página puede tener bugs; una campaña puede no atraer ningún cliente; en una charla formal puedo de repente decir “fuck”. Lo que importa es saber mitigar esos errores, buscar y aplicar las alternativas viables para lograr lo que queremos de verdad. Conversando con alguien que recién cerró su compañía pensé que si yo cerrara Rubberit mañana (por la razón que sea) no tendría una pizca de arrepentimiento en mi ser, pues he actuado con entereza y confianza en mí misma, en mi equipo, en mis mentores y en lo que estamos haciendo. Cada decisión que he tomado ha sido consciente de estas metas y en específico de la falibilidad que le acompaña.

4. Ayudar no cuesta nada

Gran parte de mi vida fui voluntaria en diversas ONGs y Asociaciones Civiles. El impacto de éstas ha variado en magnitud, y en muchos casos representan grandes esfuerzos para poder mantenerse a flote, malabareando entre ofrecer empleos y cumplir su misión. Pero con Rubberit y nuestro sistema de donativos me he dado cuenta que verdaderamente ayudar no cuesta nada, incluso en cuestiones financieras. En la plataforma de Rubberit tenemos la oportunidad de generar internamente el apoyo a nuestra faceta filantrópica, y al mismo tiempo nos permite la libertad de generar metas de ventas que están basadas en la cantidad de condones que debemos donar cada siguiente período. Igualmente nuestros clientes se identifican con este modelo, y saben que la compra de un artículo que les brinda salud está proporcionando autonomía y progreso a otros. Este mundo de la economía del bien común me fascina y poco a poco vemos cómo empresas gigantes a nivel mundial comienzan a adoptarla.

5. Soy Batman. Todos los somos

La mayoría de los superhéroes tienen poderes sobrenaturales, Batman no. Batman tiene los recursos y un equipo incansable que le ayuda a realizar sus tareas para vencer al mal pero sigue siendo un humano, mortal como todos nosotros. Un humano que tiene que aprender cada vez más, que tiene que entrenar, que tiene que recurrir a los expertos, que tiene una vida. No podemos superar todas las adversidades si estamos completamente aislados, no podemos formar una alineación de gran nivel si no somos también lo suficientemente humildes para pedir ayuda. Encontré el mal, encontré los recursos y tengo un equipo increíble que me ayuda todos los días a cumplir esta misión. Soy Batman. Todos podemos ser nuestro propio Batman.

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En conclusión, he aprendido que todos tenemos una causa por la cual luchar, todos tenemos algo que nos hace felices, y todos podemos esforzarnos para que otros tengan la oportunidad de disfrutar eso que nos trae felicidad.

Mi misión en esta vida consiste en cambiar el estado de la epidemia de las infecciones de transmisión sexual y de los embarazos adolescentes, pero no es algo que puedo lograr sola, yo contra el mundo.

Mi misión consiste en lograr que a cada persona con acceso al Internet le importe que existe alguien sin Internet y sin recursos, que no puede darse el lujo de comprar preservativos y que no tiene acceso a una sexualidad informada.

Mi misión es que cada joven que no puede comprar condones en público porque vive bajo las reglas de alguien más, encuentre una solución confidencial con nosotros teniendo acceso a los mejores condones (con o sin látex) del mundo.

Cada una de esas personas lo merece. Y tengo todas mis energías puestas en ello.

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* Por May Alba (@maycupcake). Fundadora y CEO de Rubberit.co, el primer servicio de suscripción de condones en América Latina y la única plataforma B1G1 en México. Cada compra realizada por sus clientes coincide con una donación uno-por-uno de preservativos a zonas rurales, comunidades desfavorecidas y grupos vulnerables en el país ayudando a frenar infecciones de transmisión sexual y embarazos no planeados que en México suman una tasa del 65%. Es coach frecuente de Startup Weekend, ha sido conferencista en eventos como TEDx, 7×7, PechaKucha, Tech Startup Nights, Proyecta, Campus Party, y en diversas instituciones educativas donde exhorta a la adopción de prácticas de empoderamiento social y al avance común

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