Hace muchos años, el suplemento cultural La Jornada Semanal, era una revista, con portada y muchas páginas de contenido, y no el encarte que ahora conocemos. Cada domingo, al comprar el periódico, se incluía la revista, que era jugosa y profunda, como cavidad erógena.

La Jornada Semanal es uno de los pocos que ha sobrevivido a la extinción de suplementos dedicados a la cultura. En esos años en que era revista, se trataba de una publicación a la que le pasaba lo mismo que a la Playboy. Ya saben, todo mundo decía: “trae buenos artículos” pero a veces los supuestos lectores la queríamos para otras cosas. Como yo, que la quería para arrancarle la última página, ésa en donde venía La Chora Interminable, un mutante de los moneros tapatíos Jis y Trino, que inició como historieta y que fue transformándose en un cadáver exquisito con chistes autorreferenciales, un humor cada vez más denso y menos complaciente.

Mi obsesión –y franca estupidez, ahora lo sé- llegó a tal grado de que un día un tío mío izquierdista-progresista me regaló su colección de jornadas semanales y lo único que hice con ellas fue… sí, en efecto, arrancarles la última página, pasando a, obviamente, tirar el resto (¿y guarde todas esas choras? No, un día me deshice de ellas; escúpanme cuando me vean).

Pero yo no hago nada si no es artístico ni está absolutamente justificado, como un desnudo de Martha Higareda en una película. Mis razones tenía, y voy a aprovechar que la editorial Sexto Piso ha puesto a circular un compendio de todas esas historietas para defender mi caso ante usted, señor juez, y ante el mundo. La historieta me absolverá.

¿Por qué le arrancaba la última página a La Jornada Semanal?

  • Por su incorrección política.  Por ejemplo, en un gag un político va a dar una conferencia y se hace popó. Le avisa en secreto a su guarura y éste abre el micrófono para preguntar si alguien entre el público trae un Kleen Bebé.

1_PoliticamenteIncorrecta

  • Por guarra y escatológica. Un personaje se llamaba Willy, el cerote. –“¡Liberen a Willy!” era un chiste habitual-, y podías ver lo mismo el parto de una vaca (y a sus engendros, que eran moneros o lectores mismos de la Chora), que chistes constantes sobre el semen.

2_Escatológica

  • Por zen, introspectiva, delirante y hermética. Esto siempre se lograba gracias a las incoherencias poéticas de Jis, que en La Chora se fueron refinando y, cuando Trino se iba de vacaciones, poblaban la página y, naturalmente, todo cambiaba.

3_Zen

  • Porque, desde siempre, Jis y Trino han establecido un diálogo juguetón en sus trabajos en pareja. Uno alburea, el otro revira. Uno propone, el otro descompone.

4_Diálogo

4_Diálogo2

  • Por ese humor un tanto grouchomarxista, como en el caso de los chistes del cazador de patos y su perro, al que siempre le encontraban una nueva variación, como cuando alguien iba a la tienda a comprar un Gansito y allí aparecían. O el náufrago, que un día sale vendiendo cocos en su isla desierta y otro toca la puerta del baño y pregunta si está ocupado.

5_Tontuela

  • Por porno. Pero porno-porno. En un pasaje,  El Señor Cabeza se coge a un perro y, claro, se quedan pegados.

6_Porno

  • Por la musa chafa del escritor. ¿Saben por qué era tan mala? Porque había sido la musa de Og Mandino, aunque decía que Octavio Paz y Carlos Fuentes se habían peleado alguna vez por ella. ¿Y su nombre? Mmmhhh… ése no se los voy a decir, pero el secreto se desvela en alguna página del libro.

7_Musa

¿Qué cuál es mi gag favorito? Éste:

8_Gag

La Chora Interminable (Sexto Piso, 2013) incluye las 221 páginas que se publicaron en el suplemento del periódico La Jornada. Abre con un prólogo de Trino (qué bueno que en esta ocasión no invitaron a nadie a escribir) y cada historieta viene coloreada digitalmente por Iván Roa. Si quieres leer una entrevista a Jis y Trino sobre Asuntos Moneros 2, haz clic aquí.

temas